Honduras

Honduras recurre de nuevo a la ONU para exigir respeto a fallo de La Haya

Canciller pide a Consejo de Seguridad “tomar nota” para garantizar seguridad en el Golfo de Fonseca.

07.04.2014

El gobierno de Honduras envió una segunda carta al Consejo de Seguridad de la ONU para solicitarle que intervenga para que se aplique la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya de 1992 sobre la distribución del territorio no delimitado en el Golfo de Fonseca.

La nota está firmada por el canciller Arturo Corrales, quien en el escrito hace énfasis que Honduras tiene derecho al manejo compartido con El Salvador y Nicaragua sobre una zona en la que no se establecieron fronteras y acceso al océano Pacífico.

“Ruego, Excelencia, en su condición de presidente del órgano del Sistema de las Naciones Unidas responsable de velar por el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional y del cumplimiento de las sentencia de la Corte internacional de Justicia, tomar debida nota de la presente comunicación”.

Esta misiva se envía en la víspera de la reunión que los presidentes de Honduras, Porfirio Lobo; el de Nicaragua, Daniel Ortega, y el de El Salvador, Mauricio Funes, sostendrán hoy en Managua para definir los límites en la zona de salida al Pacífico y el uso de una región de cosoberanía.

El 25 de noviembre pasado la Cancillería envió una primera nota al Consejo de Seguridad de la ONU para que interviniera en la disputa territorial marítima en el golfo.

La presidencia del Consejo de Seguridad la ostenta Sudáfrica, un cargo que se rota anualmente entre los miembros de esta entidad.

Peticiones

Corrales le indica al jefe de la ONU que Honduras elaboró una propuesta para el manejo equitativo del golfo entre los tres estados ribereños y le solicita que “lo haga circular” como “documento de trabajo del Consejo de Seguridad”.

En la nota de Corrales se envía una copia del inciso tres de la sentencia en la que se establece los derechos de los tres países del golfo.

El fallo de la CIJ dice que Honduras, El Salvador y Nicaragua tienen derecho a tres millas de mar como territorio propio en el golfo, contadas a partir de sus riberas.

Las aguas no delimitadas del golfo gozarán de cosoberanía y la delimitación de las fronteras en la bocana del golfo se tendrá que resolver en base a una negociación entre los tres países, le enfatiza Corrales al presidente del Consejo de Seguridad.

“...Pero el derecho a un mar territorial, a una plataforma continental y a una zona económica exclusiva hacia el mar, de la porción central de la línea de cierre (zona de cosoberanía), pertenece a los tres Estados del Golfo”, dice un fragmento de la sentencia de La Haya que envió Corrales en la carta.

“Cualquier delimitación de las zonas marítimas pertinentes deberá ser efectuada mediante acuerdo, en base al derecho internacional”, finaliza el inciso tres de la sentencia.

El Salvador cuenta con un mapa oficial en el que le niega a Honduras el acceso al océano Pacífico y que solamente brinda derecho a un paso inocente para navíos no militares.

Pero Corrales aclara en la notificación que el derecho al paso inocente ya está consignado, por lo que eso nunca ha sido motivo de disputa.

“No se trata de una salida al océano Pacífico a título de paso inocente para embarcaciones mercantes y de Estado, como ha opinado un vocero del gobierno de El Salvador, porque esto ya lo tiene garantizado Honduras en aplicación del Convenio de las Naciones Unidas sobre el derecho al mar y también en su condición de ribereño de la bahía de Fonseca...”.

Históricamente El Salvador ha dilatado la negociación que por orden de la CIJ se debe realizar para trazar las límites de la zona de cosoberanía y la división para cada país a partir de la bocana.

Roces

La no delimitación en el golfo ha llegado a generar agresiones militares en contra de Honduras.

En este año se han registrado cuatro incidentes de navales de Nicaragua y El Salvador que hostigan a los barcos militares nacionales cuando salen a ejercer soberanía en el sector.

El último roce se generó hace semana y media, cuando una lancha rápida militar de Nicaragua terminó destruida al buscar interceptar un guardacostas de la Fuerza Naval de Honduras. El canciller Arturo Corrales, semanas atrás, había advertido que Honduras no pediría permiso a ningún país para salir hacia el océano Pacífico.