Honduras

Honduras: ¿Qué sentido tiene conmemorar el golpe de Estado?

Sectores de izquierda y seguidores del presidente Manuel Zelaya 'celebran' que hace siete años fueron despojados del poder

28.06.2016

Tegucigalpa, Honduras.
¿Qué sentido tiene conmemorar el golpe de Estado o sucesión constituicional ocurrida en Honduras hace siete años?

Esta es una pregunta que ni los mismos grupos que celebran este hecho saben responder.

Y es que un 28 de junio de 2009 fue expulsado de la presidencia de la República en ese entonces el mandatario liberal José Manuel Zelaya Rosales por reiteradas violaciones a la Constitución de la República.

Zelaya pretendía, mediante una consulta que fue declarada ilegal por la Corte Suprema de Justicia (CSJ), preguntarle a la población si estaba de acuerdo con una Asamblea Nacional Constituyente, cuya implicación era que el presidente se perpetuiraría en el poder.

El golpe de Estado o sucesión constitucional ha traído múltiples repercusiones a Honduras, desde el plano económico, en lo político y en lo social. El país todavía no supera esa problemática.

Los 'festejos'

El expresidente Manuel Zelaya recuerda dicho acontecimiento anhelando volver al poder en 2018 bajo la bandera del Partido Libertad y Refundación (Libre), del que es su coordinador general y jefe de bancada en el parlamento del país.

El aniversario será conmemorado con una jornada del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), que surgió, al igual que Libre, después del golpe de Estado.

El golpe fue condenado y repudiado por la comunidad internacional, que aisló a este país centroamericano.

Zelaya llegó al poder el 27 de enero de 2006 para un período de cuatro años, del que le restaban siete meses, bajo las filas del centenario Partido Liberal, institución que se resquebrajó después del golpe y fue relegado a segunda fuerza de oposición.

Fue derrocado cuando promovía reformas constitucionales que la ley le impedía y expulsado del país, al que regresó en 2011 tras estar un tiempo con su familia en República Dominicana.

Su regreso a Honduras fue posible gracias a un acuerdo entre el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, con su entonces homólogo de Venezuela, Hugo Chávez.

El acuerdo fue suscrito por Santos y Chávez con el entonces presidente hondureño, Porfirio Lobo, quien había asumido el 27 de enero de 2010, en plena crisis política, social y económica a causa del golpe de Estado.

Ahora Zelaya busca volver al poder al frente de Libre, para lo que promueve una consulta interna en su partido, con lo que discrepan otros líderes de la misma institución que también quieren ser presidente y le recuerdan al exgobernante que la Constitución le impide a él y a cualquier otro exmandatario.

Mel dice que buscaría ser el candidato de Libre en caso de que el actual presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, intentara la reelección en 2017.

Hernández reitera cuando le preguntan sobre eso, que ese es un tema que hay que dejárselo a los políticos y que a él lo dejen 'trabajar por el país', aunque activistas del Partido Nacional -que lo llevó al poder- promueven su reelección

A la pregunta expuesta en este artículo responden analistas del Partido Liberal que no tiene ningún sentido celebrar un hecho del cual los políticos hondureños no aprendieron la lección.

No tienen 'propuestas

Tito Livio Sierra, político liberal y crítico de las extremas derecha e izquierda, sostiene que Zelaya y sus seguidores se quedaron haciendo política a la antigua.

Celabrar que hace siete le dieron un golpe de Estado es rídiculo, es solo pretender afianzarse en los hechos ocurridos anteriormente y eso no tiene ningún sentido, dijo.

Sierra recomendó que en vez de celebrar hay que reparar lo que ocurrió y tratar de salir adelante, pero al parecer Zelaya y su partido Libre no tienen propuestas.

El político hizo un parangón de lo que ha ocurrido con China Continental, un país marcado por un sistema totalitario de izquierda y sin embargo han desarrollado la economía.

Citó el caso de Singapur, que era un país más pobre que Honduras, gobernando por un partido de izquierda logró desarrollar su economía en 30 años y hoy es una potencia a nivel del primer mundo.

¿Qué pasa con la izquierda latinoamericana y sobre todo la de Honduras? Se ha quedado anquilosada, promoviendo más la pobreza, porque si no hubieran pobres, no existiría, criticó.

En conclusión, argumentó, la izquierda hondureña representada por Manuel Zelaya y su partido Libre al carecer de propuestas para desarrollar a Honduras, lo que hacen es hacerse las víctimas para llamar la atención.