Tegucigalpa, Honduras.- La visita técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) a Honduras entró este lunes en su fase sustantiva con una agenda enfocada en redefinir prioridades, revisar cifras fiscales y monetarias, y sentar las bases de la próxima revisión formal del acuerdo vigente.
Más que un anuncio protocolario, en la semana se harán discusiones técnicas que determinarán la ruta económica del país en el corto y mediano plazo.
El encuentro, que inició hoy y se extenderá hasta el viernes en Tegucigalpa, permitirá a las nuevas autoridades presentar su visión económica y contrastarla con los compromisos heredados de la administración anterior.
En el centro del diálogo está la necesidad de ajustar indicadores y metas para alinearlos con el plan de gobierno del presidente Nasry Asfura.
“Estas sesiones van a permitir profundizar en el análisis de variables macroeconómicas, el desempeño fiscal, la estabilidad financiera y otros aspectos relevantes para la economía nacional”, expresó el secretario de Finanzas, Emilio Hernández.
El intercambio técnico se produce en un contexto particular, ya que la cuarta revisión del programa no se realizó en noviembre pasado, lo que obliga ahora a revisar medidores pendientes y a actualizar cifras de cierre de 2025.
Esta primera etapa no implica una evaluación formal, sino un proceso de diagnóstico que servirá para preparar la próxima misión de revisión.
En la mesa se discute el espacio fiscal disponible antes de ejecutar las prioridades presidenciales. El gobierno analiza deuda flotante, compromisos acumulados y disponibilidad presupuestaria, con el objetivo de determinar cuánto margen real existe para financiar nuevos proyectos sin comprometer la estabilidad macroeconómica.
“Reiteramos que este proceso se desarrolla en un ambiente abierto de cooperación, también un ambiente de mucha flexibilidad, tanto por parte de la misión del Fondo Monetario como por parte del gabinete económico”, afirmó Hernández.
La administración ha dejado claro que uno de sus primeros pasos será la reducción del tamaño del aparato estatal, con un ahorro estimado entre 10 y 15 mil millones de lempiras.
Estos recursos serían redireccionados a obligaciones como el pasivo laboral y el pago de deuda, buscando fortalecer la disciplina fiscal en el arranque del mandato.
Paralelamente, infraestructura, salud y descentralización figuran entre las prioridades estratégicas. No obstante, su ejecución dependerá de la redefinición de indicadores y del aval técnico que surja del diálogo con el organismo internacional.
“El acuerdo se mantendrá, pero obviamente algunos indicadores, algunas metas deberán cambiar para incorporar la visión del presidente Asfura”, explicó el presidente del Banco Central de Honduras (BCH), Roberto Lagos.
La revisión no solo abarca metas cuantitativas, sino también las llamadas “acciones previas”, reformas contempladas dentro del marco del acuerdo que deben cumplirse antes de avanzar a nuevas etapas. Algunas cuentan con consenso, mientras que otras serán sometidas a evaluación bajo la nueva orientación económica.
Desde el ámbito monetario, la agenda incluye la revisión del mecanismo de asignación de divisas, un tema sensible para el sector productivo.
La intención es diseñar medidas de corto y mediano plazo que permitan reducir restricciones, pero de forma gradual y técnicamente calibrada para evitar desequilibrios.
“Estamos definiendo un plan para tener acciones en el corto plazo y luego de mediano plazo que serán informadas poco a poco para eliminar esas restricciones para que los empresarios no tengan problemas en el acceso a divisas”, detalló Lagos.
La semana concluirá con una reunión final en la Secretaría de Finanzas y, posteriormente, un encuentro en Casa Presidencial, donde se consolidarán los principales consensos alcanzados con el presidente Asfura.
De este primer acercamiento saldrá la hoja de ruta que guiará la próxima visita del FMI, ya no como toma de contacto, sino como revisión formal del programa.
El resultado inmediato no será un desembolso, sino la redefinición técnica de metas y compromisos que marcarán el ritmo de la política económica hondureña en 2026.
En un proceso de revisión de la administrativa y expectativas empresariales, el diálogo en curso busca equilibrar responsabilidad fiscal con crecimiento, bajo un principio compartido de mantener la estabilidad sin frenar las prioridades sociales y de inversión.