El gobierno está a la espera de un dictamen de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para conocer si procede o no la construcción del controversial aeródromo de río Amarillo en el departamento de Copán.
La implementación de la obra ha vuelto al debate ante la preocupación por la difícil situación que enfrenta el turismo hondureño y el desaprovechamiento de unos cinco millones de dólares que estaría dispuesto a facilitar el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para comenzar a ejecutar el proyecto.
Según María Antonieta Guillén, ministra de la Presidencia, hasta que UNESCO emita una resolución favorable se procederá a hacer uso de los recursos como contraparte del gobierno mediante una alianza público privada para la construcción de la terminal que estaría garantizando una mayor afluencia de turistas en las Ruinas de Copán.
“Estamos esperando, la decisión la toma el país pero el país ha querido ser responsable de todas las normas de protección del patrimonio y nosotros vamos a esperar ese dictamen de la UNESCO para ver cuáles son los parámetros y en función de eso proseguir”, explicó Guillén.