Honduras

Familiar al recibir el cuerpo repatriado: “Solo desearía que esto hubiera sido una pesadilla”

Los cuerpos de los seis migrantes fallecidos en el incendio en el Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez, México, llegaron esta noche a Palmerola, Comayagua y van en camino a sus lugares de origen
11.04.2023

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Un aíre fresco y triste sostenía las turbinas del avión Hércules de la Fuerza Aérea Mexicana que trajo hasta tierra catracha los seis cuerpos de igual número de migrantes, que salieron un sueño en los hombros, sacar adelante a sus familias, quienes hoy lloran desconsolados, al ver que regresaron en féretros.

La pesada aeronave aterrizó a eso de las 8:55 de la noche en la pista de la base aérea José Enrique Soto Cano de Palmerola, Comayagua, luego de salir a las 7:15 de la noche de Tapachula, México.

Un equipo especial de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH) alumbró con faroles la pesada aeronave, mientras descargaba los cuerpos para subirlos a los carros fúnebres que los llevarían hasta sus lugares de origen.

El trágico siniestro se registró el 27 de marzo pasado, donde murieron 40 migrantes, entre ellos 18 guatemaltecos, siete salvadoreños, siete venezolanos, seis hondureños y un colombiano, mientras que otros siguen en proceso de recuperación en el norteño país.

Los compatriotas fallecidos son: Edin Josué Umañan Madrid de 26 años, originario de Protección, Santa Bárbara; José Ángel Ceballos Molina de 21 años, residente en Choluteca; Óscar Danilo Serrano Ramírez de 37 años, originario de La Virtud, Lempira.

Asimismo, Dikson Aron Córdova Perdomo de 30 años, originario de Protección, Santa Bárbara; Jesús Adony Alvarado Madrid de 32 años, también de Protección, Santa Bárbara y Alis Dagoberto Santos López de 42 años de Catacamas, Olancho.

Efectivos de las FAH comenzaron a descargar los ataúdes uno por uno, los identificaron y los subieron a las carrozas fúnebres, que salieron en la caravana de la base militar hacia Choluteca, Santa Bárbara, Lempira y Olancho.

Ricardo Amador, familiar de joven fallecido, José Ángel Ceballos, de Choluteca, con los ojos llenos de lágrimas se recostó en el féretro y expresó que era doloroso ese momento, porque no se esperaban esa tragedia.

“Solo desearía que esto hubiera sido una pesadilla y no estar viviendo esto, él todo lo hacía inocentemente, era carismático, alegre, yo podía estar enojado y él me alegraba el día con sus ocurrencias”, expresó mientras su lagrimas rodaban por su rostro.

Amador expresó que este miércoles velarán a Ceballos y el jueves le darán cristiana sepultura en el barrio Los Mangos de su natal, Choluteca.

En la aeronave venían familiares de algunos fallecidos, pero de dos de ellos nadie los pudo ir a recibir, por lo que esta noche los carros fúnebres los estarán llevando para hacer la entrega, informaron las autoridades.

Foto en vida de José Ángel Ceballos, uno de los seis hondureños fallecidos en incendio en Ciudad Juárez, en México.
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Apoyo

Tony García, viceministro de asuntos migratorios de la Secretaría de Relaciones Exteriores, declaró que gracias al apoyo del gobierno de México se logró la repatriación de los cuerpos esta noche, ya que la orden fue hacerlo lo más rápido posible.

Indicó que la identificación del cuerpo se hizo dactilar, luego por reconocimiento de los rostro y por verificación de los familiares, los que no pudieron ir a México, lo tuvieron que identificar por medio de videos, para asegurarse que no había ningún error en el cuerpo.

Tony García, vicecanciller de Honduras, mientras esperaba la llegada de los seis compatriotas.

Además, el gobierno mexicano ayudó con los carros fúnebres en Honduras, para trasladar los cuerpos hacia los lugares donde residían los migrantes que fallecieron en el trágico siniestro.

En México quedaron ocho hondureños; tres están de alta, uno está por salir del hospital y otros cuatro están sedados, esperando que se recuperen por la inhalación de humo que sufrieron.

Al lugar arribó la titular de la Secretaría de Derechos Humanos, Natalie Roque, quien aseguró que en este momento le darán un seguimiento psicosocial a las familias afectadas y luego se podrán a la disposición para asesóralos en lo que corresponda.

Natalie Roque, secretaria de Derechos Humanos.

Espera

“No se muere quien se va, solo muere el que se olvida”. Con esa promesa escrita en pancartas los pobladores de la aldea Nuevo Porvenir de Protección, Santa Bárbara esperaban con el corazón acongojado los cuerpos de tres de los jóvenes que hasta hace un par de semanas eran sus vecinos.

Edin Josué Umaña, Dikson Aarón Córdoba y Jesús Adony Alvarado no pudieron cumplir el sueño que como amigos compartían: llegar a Estados Unidos para dar un mejor futuro a sus familias.

Desde ayer, en su aldea Nuevo Porvenir, sus familiares y amigos preparaban los altares para darles un velatorio digno.

Cada uno será velado en sus hogares, pero luego, los tres féretros sellados se volverán a juntar en el patio de don José Córdoba, donde justo hace tres semanas se reunieron para planear el fallido viaje que los condujo a la muerte.

Las familias han acordado no abrir los ataúdes con tal de tenerlos al menos un día más en el velatorio, ya que se prevé el entierro para el jueves.

Así fue la llegada de los restos de los seis migrantes que murieron en incendio en Ciudad Juárez