Sentimientos de alegría, esperanza, entusiasmo y ánimo desató ayer en miles de hondureños la aprobación de la reforma migratoria impulsada por el gobierno de los Estados Unidos.
La ansiada ley, que contempla la legalización de unos 11 millones de indocumentados, incluidos miles de catrachos, fue aprobada en horas de la tarde en el Senado estadounidense, en un hecho considerado histórico dentro y fuera de las fronteras de ese país.
Esta decisión representa el primer paso camino a la legalización para más de un millón de hondureños que se estima residen en territorio estadounidense y que durante años han soñado con alcanzar la residencia y trabajar libremente en Estados Unidos.
Aunque aún falta camino por recorrer, la comunidad catracha
reaccionó alegre por la medida que logró superar el primer obstáculo, pero que ahora deberá pasar a la Cámara de Representantes para su discusión y aprobación.
“Estamos muy alegres porque se está avanzando, me han llamado muchos hondureños para preguntarme que viene ahora y la verdad es que ahora tenemos que luchar para que la reforma pase en la Cámara Baja, pero lo importante es que tenemos un avance”, reaccionó Cecilia Rodríguez, de la organización Alianza Hondureña en Los ángeles.
Estados Unidos se ha convertido en el principal destino de miles de catrachos que a diario abandonan el país en búsqueda de oportunidades para sacar adelante a sus familiares, debido a los problemas de desempleo e inseguridad en Honduras.
Dirigentes catrachos han estimado que de aprobarse la reforma en la Cámara de Representantes, entre un 70 y 80 por ciento de los hondureños en Estados Unidos podrían ser beneficiados con la iniciativa, aunque ello dependerá de los cambios que se realicen en la cámara baja.
Ayer el Senado estadounidense aprobó la reforma migratoria respaldada por el presidente Barack Obama, que llevaría a la legalización a 11 millones de indocumentados y que contempla un endurecimiento inédito de la frontera entre Estados Unidos y México.
La aprobación de la histórica reforma implica la mitad del camino recorrido por este proyecto, ya que ahora caerá en manos de la Cámara de Representantes, dominada por la oposición republicana.
Aún podrían pasar meses antes de que un texto definitivo llegue al escritorio de Obama para promulgarlo como ley, pero es lo más cerca que han estado los mitllones de inmigrantes ilegales de obtener sus papeles.
Con 68 votos a favor y 32 en contra de 100 senadores, la cámara alta dio el visto bueno a un proyecto que supone la reforma más importante del sistema de inmigración en un cuarto de siglo en Estados Unidos.
El presidente estadounidense Barack Obama celebró el voto en el Senado y pidió a la Cámara de Representantes seguir el ejemplo.
“Estamos un paso más cerca de arreglar nuestro sistema migratorio fracturado de una vez por todas”, dijo Obama, advirtiendo que ahora los detractores del proyecto harán todo lo posible para romper el acuerdo bipartidista. Dentro de la cámara senatorial, grupos propulsores de la ley gritaron “Yes we can” y “Yes we did” (“Sí podemos” y “sí lo hicimos”), tan pronto el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, en su calidad de presidente del Senado, dio los resultados de la votación.
“Es el inicio de un día maravilloso para Estados Unidos porque siempre ha sido una nación de inmigrantes”, dijo el senador demócrata Charles Schumer, descendiente de una familia judía procedente de Rusia y Polonia.
“Los inmigrantes siempre han sido los grandes motores del crecimiento económico, innovación y renovación que este país ha conocido”, agregó Schumer, integrante del grupo bipartidista -cuatro demócratas y cuatro republicanos- que preparó el texto original.
El proyecto tuvo que pasar semanas de discusiones en el Comité Judicial del Senado, donde fue objeto de unas 300 enmiendas, y posteriormente recibió nuevos cambios en el pleno, principalmente dirigidos a incrementar las medidas de seguridad fronterizas, cruciales para el apoyo de algunos republicanos.
La aprobación se logró con el voto unánime de la bancada demócrata y de algunos republicanos, divididos en este tema entre su deseo de reconquistar el electorado latino y el miedo de perder el favor de las bases conservadoras, que consideran que la reforma es una amnistía para quienes tildan de delincuentes.
El líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, fue enfático: “Este proyecto en su forma actual no se convertirá en ley”.
Torres y drones
El proyecto de ley 744 es una obra maestra de la negociación, tras semanas de deliberaciones desde que fue presentado a inicios del año por el grupo bipartidista, conocido como Gang of Eight.
Bajo el título de “Seguridad fronteriza, oportunidad económica y modernización del sistema de inmigración”, el documento de un millar de páginas propone aumentar el número de visas de trabajo, entregar papeles a 11 millones de inmigrantes indocumentados, en su mayoría latinos, y permitirles solicitar la ciudadanía tras un periodo transitorio de al menos 13 años.
En compensación, los aliados demócratas del presidente en el Senado aceptaron una excepcional propuesta de los republicanos de fortificar la frontera con México para evitar millones de nuevos sin papeles en el futuro.
El texto ordena duplicar el número de agentes en la frontera sur y presupuesta miles de millones de dólares para completar y reforzar el vallado fronterizo (que ya tiene unos 1.100 kilómetros) al desplegar decenas de torres de vigilancia, drones y sensores.
Las medidas de seguridad también incluyen más controles sobre los empresarios y sobre la entrada y salida de personas con visa, condiciones ineludibles para la legalización de indocumentados.
Más debates
En la Cámara de Representantes, los líderes más conservadores han anunciado sus planes para buscar consolidar todavía más la seguridad fronteriza y restringir el camino a la regularización de personas sin documentos.
“Nosotros haremos nuestro propio proyecto, a través de los mecanismos regulares, y será una legislación que refleja la voluntad de nuestra mayoría y del pueblo estadounidense”, dijo el presidente de la Cámara, el republicano John Boehner, en la anticipación de la votación en el Senado.
En un mensaje dirigido a sus correligionarios de la cámara baja, el senador republicano John McCain, uno de los redactores originales de la ley, señaló que “estamos listos para sentarnos y negociar con ustedes”.
Las organizaciones de inmigrantes celebraron inmediatamente la histórica decisión.
El director de la asociación America’s Voice, Frank Sharry, indicó que “el tiempo llegó” para una ley que abra el camino a la ciudadanía a los inmigrantes indocumentados, calificando el proyecto como “histórico aunque imperfecto”.
Las dos versiones del Senado y la Cámara deberán luego congeniarse en un texto definitivo, y podrían convertirse en ley a finales de año.