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Una carreta armada con tubos metálicos y dos ruedas de bicicleta le permiten a Martina Rosales, de 57 años, acarrear agua hasta su hogar.
Son ocho cuadras las que recorre, desde el barrio El Carmelo Abajo, para comprar tres baldes de agua para los quehaceres, cada tres días.
El gasto en la compra del vital líquido es de 300 lempiras.
El vecindario donde reside la familia, según los registros del departamento de Catastro Municipal, cuenta con unas 90 viviendas, de las cuales unas 30 no tienen el servicio de agua potable.
La situación que atraviesan estas familias se repite en el 22 por ciento de la población que reside en la comunidad, según informes municipales.
Por medio de los acuíferos que administra Aguas de Danlí se logra una cobertura del 53 por ciento, lo que equivale a unos 36 vecindarios.
El vital líquido con que la institución abastece a la comunidad es obtenido de ocho pozos y dos represas que funcionan en la localidad, los que aportan unos 3,016 galones de agua por minuto.
Otro 25 por ciento se logra abastecer por medio de las juntas de agua.
Las colonias Ebenezer, La Esperanza, Bella Vista, Carmelo Abajo, La Concepción, Vista Hermosa y Santo Domingo son las más afectadas por la cobertura que en la actualidad se posee, pues presentan déficit elevado.
Perforación de nuevos pozos
La ciudad de Danlí está formada por unos 90 barrios y colonias, de las cuales 40 son abastecidas de agua potable a través de la institución.
En el casco urbano residen más de 100,000 personas.
Guillermo Elvir, coordinador de mantenimiento de Aguas de Danlí, explicó que la institución tiene contemplada la perforación de dos pozos más en el casco urbano de la ciudad, pero debido a la falta de recursos no se ha logrado concretar.
Uno de los pozos que se contempla perforar se sumaría al que está ubicado en la colonia Bella Vista, que actualmente genera un caudal de 108 galones por minutos, con lo que se logra abastecer a unos 200 usuarios, y con el nuevo acuífero se ampliaría el caudal a 280 galones por minuto, para alcanzar una cobertura de 300 abonados.
El otro pozo se sumaría al que funciona en la colonia La Concepción, el cual genera un caudal de 140 galones por minuto, con lo que se logra atender a 280 abonados, pero al recibir un nuevo acuífero se le suministraría el vital líquido a unos 480 usuarios de las comunidades cercanas.
Se estima que para la perforación de los pozos se requiere de 1,000,000 de lempiras.
Previo al traspaso del servicio de agua por parte del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) hacia la comuna, la comunidad contaba con 10 pozos, dos de los cuales fueron clausurados debido a la antigüedad de los mismos.
Según Elvir, debido al uso de los pozos en la actualidad es necesario cambiar el equipo con que cuentan para brindar mantenimiento a los sitios de donde se extrae el agua para la comunidad.
“Hemos decidido comenzar un estudio para determinar el costo de los equipos, para luego gestionar los recursos económicos”, dijo el entrevistado.
Otro de los proyectos que aún no se concreta es la propuesta de trasladar una fuerte descarga del vital líquido desde la comunidad La Abatea.
Para la ejecución de este plan se requiere de una inversión de más de 9,000,000 de lempiras, con la finalidad de incorporar entre 2,000 y 3,000 nuevos abonados al sistema municipal.
Medidores
También se ha considerado la instalación de medidores en cada una de las propiedades que cuentan con el servicio por medio de los acueductos, ya que apenas un 10 por ciento de los abonados cuentan con un aparato que marca el consumo mensual.
El resto de los abonados cancelan una tarifa fija que puede llegar a ser menor o mayor de lo que en la actualidad pagan. La cuota fija domiciliaria es de 346.23 lempiras en la ciudad de Danlí.
En el caso de la categoría media, esta paga 593.53 lempiras, la industrial 692.45 lempiras y las entidades estatales cancelan 569.79 lempiras mensuales por el servicio de agua potable.
De acuerdo con las autoridades de Aguas de Danlí, en la comunidad durante el verano los caudales se reducen en un 50 por ciento.
La institución en la actualidad cuenta con 6,999 abonados, cifra que tuvo un incremento del 5 por ciento en los últimos cinco meses, ya que se registran 6,737 clientes.
Unos 800,000 lempiras mensuales genera la institución por concepto del pago del servicio por parte de los abonados, con lo que se cubre el pago de empleados y los gastos administrativos.
Continuidad del servicio
Las viviendas que poseen el servicio de agua potable reciben el vital líquido dos veces por semana.
Por medio de las 129 Juntas Administradoras de Agua que funcionan en el municipio se atienden unos 13,000 usuarios del servicio de agua.
La meta del Objetivo de Desarrollo del Milenio número siete insta a las naciones a reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento.
El 28 de julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el acceso seguro al agua potable salubre
y al saneamiento como un derecho humano fundamental para el completo disfrute de la vida y de todos los demás derechos humanos.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son necesarios entre 50 y 100 litros de agua por persona al día para garantizar que se cubren las necesidades básicas y que no surjan grandes amenazas para la salud.
De acuerdo con estimaciones mundiales, la mayoría de las personas que se consideran que carecen de acceso seguro al agua utilizan alrededor de 5 litros al día.
Uno de los informes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, sobre el Índice de Desarrollo Humano, reveló que la mayoría de las personas necesita al menos dos litros de agua salubre al día solo para la preparación de los alimentos.
Una mujer en período de lactancia requiere un mínimo de la disponibilidad de unos 7.5 litros de agua al día.
El organismo internacional ha propuesto además que los costos de los servicios de agua y saneamiento no deberían superar el 5 por ciento de los ingresos del hogar, asumiendo así que estos servicios no afectan a la capacidad de las personas para adquirir otros productos y servicios esenciales, incluidos alimentos, vivienda, servicios de salud y educación.