Las elecciones presidenciales de Estados Unidos, aunque bien se desarrollan a más de 2,600 kilómetros de distancia de Honduras, tienen especial repercusión para este país, donde las remesas enviadas por los compatriotas que residen en esa nación del norte de América representan la segunda fuente de divisas.
Un posible cambio de mando en la Casa Blanca
abre varias interrogantes sobre aspectos como la economía y cooperación; pero principalmente sobre migración.
En Estados Unidos vive más de un millón de catrachos, de los cuales, según estimaciones de la embajada de Honduras en Washington, aproximadamente el 70 por ciento son indocumentados.
La situación de los hondureños que ingresaron de forma ilegal a EE UU toma aún más vigencia este año, cuando las cifras de deportaciones desde ese país podrían alcanzar los 32 mil,
de acuerdo al Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR), 10 mil más que en 2011.
La esperanza de cientos de migrantes en territorio estadounidense es que el presidente que tome posesión en enero otorgue un estatus legal a quienes llegaron a ese país en busca del 'sueño americano'.
Relaciones bilaterales EE UU-Honduras
Según el abogado Graco Pérez, máster en Relaciones Internacionales, las relaciones bilaterales entre Honduras y Estados Unidos no tendrán cambios significativos luego de las elecciones.
De acuerdo a Pérez, las relaciones que durante años han sostenidos los países de Centroamérica e incluso Latinoamérica con la nación norteamericana y sus organismos internos, “van más allá de una política de un gobierno y son más políticas de Estado”.
De igual manera, en el caso migratorio, “la decisión no está completamente en las manos del presidente y eso lo hemos visto en el caso de Obama, que hizo muchas promesas al momento de su primer mandato y no las pudo cumplir”.
No obstante, señaló que de ser reelecto el actual mandatario se abre una posibilidad, que “en el caso de Romney quizás no exista (...) Como una esperanza, si se puede decir, que es un poco más favorable la posición de Obama con los migrantes”.
“Hay esa percepción de que los republicanos ven más hacia América Latina que los demócratas. Es un enfoque diferente”, agregó.
A criterio del catedrático, en este momento el principal interés de Estados Unidos está en el Medio Oriente, producto de la Primavera Árabe, y en un largo plazo en Asia, debido a la amenaza que presenta para la economía estadounidense la presencia de China, por lo que Latinoamérica podría pasar a segundo plano.
Esa puesta de lado de la región fue evidente en los debates entre los candidatos presidenciales, donde apenas Mitt Romney hizo referencia a América Latina
como 'una gran oportunidad' desde el punto de vista de comercio exterior.