Tegucigalpa, Honduras.- Las primeras reuniones del Plan Nacional de Lectura de la Biblia dejaron acuerdos relevantes que buscan despejar dudas y reducir la polémica generada en la población y sobre todo en redes sociales.
La comisión especial del Congreso Nacional sostuvo encuentros con representantes de la Iglesia Católica y de la Iglesia Evangélica, donde se definieron los alcances iniciales de la iniciativa que pretende promover principios y valores en los centros educativos del país.
El diputado Arnold Burgos, presidente de la comisión especial, aclaró que es falso que se pretenda redactar o modificar la Biblia, como se ha difundido en plataformas digitales.
Señaló que estas versiones carecen de sustento y han sido impulsadas por sectores que se oponen al proyecto.
Como parte del proceso de diálogo, la comisión acordó cambiar la metodología inicial de trabajo. En lugar de recibir a los sectores religiosos únicamente en el Congreso Nacional, se decidió visitar directamente a las iglesias, atendiendo solicitudes de los propios representantes religiosos para facilitar un diálogo más amplio y participativo.
La primera reunión se realizó a las 10:00 de la mañana con tres sacerdotes de la Iglesia Católica, mientras que a la 1:00 de la tarde se sostuvo un segundo encuentro con representantes de la Iglesia Evangélica, en el que participaron alrededor de 15 personas entre pastores y especialistas en liturgia.
“Fueron reuniones amplias, respetuosas y con aportes importantes de ambas iglesias”, expresó Burgos.
Uno de los acuerdos centrales fue apartar, por el momento, las reformas a los artículos 77 y 151 de la Constitución de la República, que inicialmente formaban parte de la moción.
Esta decisión busca evitar conflictos legales y garantizar que el proceso avance sin controversias jurídicas adicionales.
Asimismo, se autorizó ampliar el plazo para consensuar la propuesta. De los 30 días planteados inicialmente, ahora se contará con un período de entre 60 y 90 días, con el objetivo de que las iglesias y las autoridades puedan negociar y definir una propuesta que beneficie a los menores de edad.
“Se ha hecho una extensión del tiempo para consensuar la información y el beneficio de la palabra de Dios”, indicó el diputado.
Otro punto clave es que la lectura de la Biblia no será obligatoria en los centros educativos.
Según se explicó, se respetará la libertad religiosa y la decisión de los padres de familia que no deseen que sus hijos participen en estas actividades.
El congresista enfatizó que ningún niño o niña será obligado a recibir formación religiosa si sus padres no lo autorizan.“No será obligatoria; se va a respetar la decisión de los padres de familia”, aseguró Burgos.
En las próximas horas, la comisión especial se reunirá con autoridades de la Secretaría de Educación para definir aspectos técnicos, como la metodología y los responsables de implementar la iniciativa.
No obstante, se dejó claro que serán las iglesias las que propongan cómo se desarrollará la lectura o enseñanza, ya sea como materia, charla o actividad específica.
Burgos reiteró que el objetivo no es imponer versículos bíblicos, sino transmitir principios y valores como la honestidad y el respeto, destacando que las iglesias Católica y Evangélica representan más del 90% de los cristianos en Honduras.
“Queremos transmitir valores y principios, no imponer ideologías. Vamos por buen camino y creo que si le ponemos ganas, vamos a probar que se lea la palabra de Dios a los menores de edad a nivel nacional", concluyó.