El analista Olban Valladares sostiene que Honduras no está obligada a cumplir fielmente con las recomendaciones de la denominada Comisión de la Verdad y la Reconciliación.
El exdiputado ve con mucha preocupación que aquí en Honduras se apresuren a debatir las figuras del tribunal constitucional y del juicio político por lo que ocurrió en Paraguay o por intereses de algún grupo político en particular.
Valladares sostiene que, en primer lugar, no es factible crear un tribunal de esa índole, porque se estaría reformando los artículos pétreos y en cuanto al juicio político no hay condiciones en este momento para darle viento a una figura de tal envergadura.
El excandidato presidencial del partido Innovación y Unidad Social Demócrata (Pinu-SD), exdiputado y empresario vertió sus reflexiones sobre estos sensibles temas, en la siguiente entrevista para EL HERALDO.
¿Cuál es su opinión respecto a si conviene la creación de un tribunal constitucional? La idea no es mala, en principio es un organismo que sirve para dirimir diferencias entre instituciones del Estado.
En el caso de Honduras, cuando se discutió la reforma constitucional, se creó la Sala de lo Constitucional producto de mucha meditación y esto se hizo así porque la Corte Suprema de Justicia forma parte de los poderes del Estado.
¿Por qué en ese momento en vez de crear una sala constitucional no se creó un Tribunal Constitucional? Porque los artículos pétreos de la Constitución prohíbe reformar los artículos pétreos que se refieren a la forma de gobierno. Crear un tribunal constitucional significa establecer otro poder del Estado, entonces lo que se hizo fue seguir el modelo de otros países que dentro del Poder Judicial tienen una Sala Constitucional con las funciones propias de un Tribunal y resuelve los problemas entre poderes.
No se cometió ningún error, se pensó que era la única vía de incorporar esa figura sin modificar la Constitución de la República en sus artículos pétreos.
¿Cuál es el camino a seguir en este polémico caso? Lo prudente y para satisfacer a quienes andan promoviendo esa Corte, es fortalecer la actual Sala de lo Constitucional. El Congreso Nacional mediante una reforma al capítulo que corresponde al Poder Judicial perfectamente puede darle funciones y atribuciones a ese tribunal, pero no es factible sacarlo de la Corte Suprema de Justicia porque, repito, se estaría creando otro poder dentro del Estado.
¿Está Honduras obligada a materializar todas las recomendaciones de la Comisión de la Verdad? No, en absoluto. Solo las partes interesadas cuando tienen una recomendación que se presta a sus intereses, entonces se aferran a que hay que cumplirla fielmente.
Lo que expuso la Comisión de la Verdad en su informe son recomendaciones, no son mandatos, y por tanto, no estamos obligados a cumplirlos.
¿Cuál es su consideración respecto a la figura del juicio político? El juicio político es un mecanismo que requiere de mucha discusión y que esta se lleve a cabo en un plano de distensión.
Lastimosamente en Honduras actuamos en base a una reacción de un estímulo. En algún momento, hace tres años, se llevó al plano de la discusión el tema del juicio político y la pregunta era ¿por qué se había agotado el procedimiento para destituir al expresidente Zelaya? y ¿ por qué habían intervenido las Fuerzas Armadas? y otros cuestionamientos. Se debatió el tema y no se llegó a conclusión alguna.
Ahora, después de lo que sucedió en Paraguay volvemos a retomar el tema, nos ponemos en alerta, con luces amarillas y casi nos estamos apresurando a tomar una decisión al respecto.
Yo comparto con otros analistas juiciosos de este país, en el sentido que este no es el momento para una discusión del juicio político, debe hacerse en la fase inicial de un gobierno, donde todavía no hay una valoración muy profunda de ese gobierno, que se haga tranquilamente y que participen los mejores talentos de Honduras, de tal manera que no se puedan violentar los artículos pétreos y se tomen en consideración otros elementos para blindar estas figuras de todo sectarismo político.
Hay quienes creen que los actuales diputados no tienen la capacidad para debatir un tema de esa naturaleza, que al igual que otras leyes que han aprobado son impugnadas en la Corte Suprema de Justicia. ¿Eso ocurriría si crean estas figuras a la carrera?
Mire, estos temas no se pueden dejar a discreción de 128 diputados o de una mayoría calificada que requiere una disposición de esta naturaleza.
Si estamos hablando de juzgar a un Presidente que fue electo por el pueblo en una consulta general, me parece que sí hay intenciones de destituirlo, debe hacerse de la misma forma en que fue electo, mediante una consulta general y no dejarlo al capricho de un grupo de políticos.
Desde luego que si se reforma la Constitución de la República, creando un Tribunal Constitucional, esta reforma puede ser declarada nula por la Corte Suprema de Justicia porque violenta la forma de gobierno en Honduras.
¿Hay cultura política en Honduras para convivir con estas figuras?
Yo pienso que hay mucho camino por recorrer. Todavía el pueblo hondureño no vota a favor de alguien, sino en contra de algo y es muy difícil que pueda existir una decisión juiciosa en las urnas.
Hemos adquirido madurez en algunas cosas, pero en lo toral, en lo político, seguimos viendo actitudes sectarias. Los políticos siguen actuando conforme la emotividad del momento. En conclusión, no es el momento oportuno para debatir sobre estos dos temas.