Tegucigalpa, Honduras.-Una reflexión sobre las acciones que dañan a la sociedad marcó este domingo 4 de octubre la homilía del padre Carlo Magno, quien advirtió sobre las consecuencias de sembrar corrupción, mentiras, odio y terror en lugar de producir buenos frutos.
Durante su mensaje en la capital, el sacerdote retomó la parábola de la viña narrada por el profeta Isaías y explicó que Dios prepara y cuida su creación esperando que esta produzca frutos buenos.
“Cuando no amamos, cuando no servimos, cuando negamos el perdón, cuando plantamos terror a nuestro paso con la mentira, con la corrupción, con todo aquello que lo edifica, generando odio. Entonces, en vez de frutos buenos, producimos lo que el Señor no quiere”, expresó.
El padre Carlo Magno señaló que la parábola plantea una pregunta sobre qué más puede hacer Dios por su viña, después de haberle dado todo lo necesario para que produzca frutos. A partir de esta enseñanza, llamó a reflexionar sobre las acciones que cada persona realiza en su entorno.
El sacerdote también cuestionó las acciones que afectan la naturaleza y recordó que los seres humanos han recibido la responsabilidad de cuidar lo que Dios ha creado.
“Él nos ha plantado en el mejor de los lugares y muchas veces destruimos lo que el Señor ha plantado para nosotros”, manifestó durante la homilía.
Como parte de su reflexión, citó la carta de San Pablo a los Gálatas y enumeró algunos de los frutos que, de acuerdo con la enseñanza cristiana, deben estar presentes en la vida de las personas: “Amor, alegría, paz, paciencia, comprensión de los demás, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí”.
El padre Carlo Magno sostuvo que esas virtudes representan los frutos que deben cultivarse diariamente y remarcó que, desde la perspectiva de la fe, la creación de Dios es buena.
Asimismo, advirtió sobre aquello que puede romper la armonía y la paz de las personas. En ese contexto, mencionó al diablo como una figura que divide y que busca apartar al ser humano de su relación con Dios.
“Todos los frutos buenos que podemos producir es porque el Señor nos lo ha plantado, porque el Señor nos lo ha dado”, afirmó el sacerdote, al tiempo que llamó a conservar y fortalecer esa gracia.
El padre Carlo Magno, para finalizar, exhortó a los fieles a valorar aquello que considera verdadero, noble, justo, puro y virtuoso, en lugar de actuar en sentido contrario.