Construcción y Turismo: los dos gigantes que se alistan para absorber el talento de los retornados

Líderes empresariales afirman que el regreso de los connacionales tras el fin del TPS puede transformar la economía siempre y cuando el gobierno apoye

  • Actualizado: 10 de septiembre de 2026 a las 09:12
Construcción y Turismo: los dos gigantes que se alistan para absorber el talento de los retornados

San Pedro Sula, Honduras.- Honduras recibió un golpe bajo luego de que el gobierno de Estados Unidos anunciara que a partir del 8 de septiembre de 2025 se terminaba el beneficio de Estatus de Protección Temporal (TPS), medida que permitía a miles de compatriotas trabajar de forma legal en ese país norteamericano.

Desde la noticia, el país ha enfrentado un aumento de retornados, tanto de forma voluntaria como obligada, con el tema de las deportaciones, cifra que de acuerdo con expertos en migración, podría sobrepasar los 100,000 hondureños este 2026.

Datos de la Cancillería de Honduras indican que hasta agosto de 2026, al menos 70,000 hondureños estaban amparados con el TPS y que de estos, unos 25,000 realizaron el proceso para obtener su Tarjeta de Residencia Permanente mejor conocida como Green Card.

El retorno de miles de connacionales desde Estados Unidos representa un desafío para Honduras, especialmente en materia de empleo y reinserción

La preocupación es latente y abre paso a los cuestionamientos de si Honduras está preparada para recibir a estos connacionales y si puede ofrecerles la oportunidad de un trabajo formal.

Asimismo, si existe un ecosistema óptimo para que, producto de los ahorros acumulados por su trabajo en Estados Unidos, tengan la posibilidad de emprender un negocio que les permita generar el sustento para sus familias.

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La construcción, una gran oportunidad

Líderes empresariales son del criterio de que no todas son malas noticias. Opinan que el retorno de estos hondureños trae consigo el reingreso de mano de obra calificada que se había fugado del país.

Uno de ellos es el ingeniero Arnaldo Martínez, empresario de la construcción y presidente nacional de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (Chico), quien en entrevista con EL HERALDO destacó como una oportunidad el regreso de los compatriotas que poseen diversidad de habilidades, mismas que deben aprovecharse en el mercado laboral nacional.

Según el presidente de la Chico, la industria de la construcción es y ha sido un factor clave para el desarrollo y la reactivación económica del país por su enorme capacidad de generar empleo directo e indirecto y por la cantidad de sectores que se articulan alrededor de cada proyecto.

Las estimaciones apuntan a que más de 100,000 hondureños podrían regresar a Honduras durante 2026.

Martínez aseguró que si se logra concatenar esfuerzos entre el gobierno, el sector financiero y la empresa privada, impulsando la infraestructura pública, la construcción de vivienda social y de clase media, así como los proyectos industriales y comerciales, habría capacidad para plantear una meta ambiciosa de generar hasta 500,000 empleos directos y más de 2 millones de empleos indirectos para estos hondureños que están retornando al país.

“No estamos hablando de una cifra de empleo actual, sino de la capacidad que tiene la industria para convertirse nuevamente en uno de los grandes motores de generación de oportunidades para los hondureños”, dijo.

Y continuó “tenemos una enorme demanda de vivienda, importantes necesidades de infraestructura y un sector privado con capacidad de inversión. Si conseguimos alinear financiamiento, inversión, permisos y políticas públicas, la construcción puede generar una verdadera transformación económica y social”.

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Ante el eventual retorno de compatriotas, el líder de la construcción indicó que “debemos pensar en grande: más que ver el retorno como un problema, debemos crear las condiciones para convertir ese capital humano y esa experiencia adquirida en Estados Unidos, en una fuerza productiva para Honduras.

Competencias adquiridas

El presidente de la Chico manifestó que solo el sector de la construcción generó entre 2022 y 2025 un aproximado de 302,000 empleos. Con el auge de la construcción vertical y plazas comerciales, la demanda de mano de obra es permanente, no solo por el proceso constructivo, sino también por el acarreo de materiales, transporte, diseño, supervisión y servicios.

Aseguró que existe una demanda importante de trabajadores especializados en instalaciones eléctricas y electromecánicas, soldadura, albañilería especializada, operación de maquinaria, acabados, estructuras y otras áreas técnicas, mismas que pueden ser ejecutadas por los miles de hondureños deportados desde Estados Unidos y que se han especializado en esas competencias.

“El retorno de compatriotas con experiencia en procesos, seguridad ocupacional, utilización de equipos, productividad y nuevas metodologías de trabajo, puede convertirse en una oportunidad para elevar la calidad y fortalecer la productividad de la construcción nacional”, dijo.

El empresario argumentó que si esas capacidades se incorporan nuevamente al mercado hondureño, las empresas pueden beneficiarse de trabajadores con mayor experiencia técnica y disciplina laboral. “Naturalmente, los niveles salariales de Honduras y Estados Unidos son diferentes, pero existe espacio para reconocer y remunerar mejor a quienes tengan mayores capacidades técnicas y productividad”, acotó.

Impulso de iniciativas y desafíos

El presidente de la Chico manifestó que como entidad, impulsan iniciativas y programas de capacitación y formación, incluyendo alianza con organizaciones internacionales para preparar personas que actualmente no cuentan con conocimientos especializados y facilitar su incorporación a la economía formal de la construcción.

“La principal iniciativa debe ser acelerar la reactivación del sector vivienda y de los proyectos de infraestructura. Una vez que exista una mayor cartera de proyectos, podemos trabajar conjuntamente con las empresas constructoras, instituciones de capacitación y gobierno para identificar las capacidades de los retornados, certificarlas cuando sea necesario y conectarlas con las oportunidades laborales disponibles”, dijo Martínez tras recomendar que sería conveniente avanzar hacia un mecanismo nacional de registro, certificación y vinculación laboral de trabajadores retornados.

En cuanto a los desafíos que enfrenta el sector privado para generar empleo y suplir la necesidad laboral de los compatriotas retornados, argumentó que “más que una barrera para contratar, el principal desafío es generar suficiente actividad económica y proyectos para absorber esa mano de obra. Por eso insistimos en tres elementos fundamentales: financiamiento para vivienda, ejecución de infraestructura y agilización de los permisos de construcción. Si esos tres elementos funcionan adecuadamente, la capacidad de generación de empleo del sector puede crecer significativamente”.

Y continuó “nuestro mensaje es claro: debemos convertir el retorno de compatriotas en una oportunidad de desarrollo y no solamente en un desafío migratorio. Para lograrlo proponemos una estrategia basada en cuatro pilares: recuperar el financiamiento de vivienda social y de clase media, acelerar la inversión pública y privada en infraestructura y construcción, capacitar y certificar rápidamente a los trabajadores retornados y agilizar los procesos municipales y los permisos de construcción.

Manejo de inglés, una oportunidad

Muchos compatriotas retornados, al llevar años en Estados Unidos, han aprendido inglés aportando un plus al momento de sus contrataciones no solo en el rubro de la construcción, que es el área de mayor preparación, sino también en el rubro del turismo.

Para el presidente de la Chico el dominio del inglés representa una ventaja adicional, particularmente en proyectos industriales, comerciales y aquellos vinculados con empresas internacionales.

“Aunque la mayoría de los planos y documentos técnicos utilizados en Honduras están en español, el inglés facilita la comunicación con propietarios, contratistas, proveedores y profesionales extranjeros. Por lo tanto, un trabajador que combine experiencia técnica, conocimientos de seguridad, productividad y dominio del inglés, puede tener un perfil particularmente atractivo para determinados proyectos”, aseguró el ingeniero Arnaldo Martínez.

Otro que ve como una oportunidad la habilidad del inglés en los hondureños retornados es Emilio Silvestri, exministro de Turismo y empresario de la hostelería en Roatán, Islas de la Bahía, zona que demanda capital humano bilingüe y con habilidades técnicas especializadas y de servicio.

A criterio de Silvestri, el turismo representa una opción laboral de alto nivel a los hondureños retornados bilingües y que poseen buenas prácticas en cuanto a servicio. “El turismo es una gran oportunidad para estas personas que vienen. Su mano de obra calificada traerá valor agregado al turismo del país. El turismo no solo ofrece empleos directos en hoteles, restaurantes, sino también a través de guías turísticos, agencias de viajes, operadores turísticos, aerolíneas, aeropuertos, migración, la gente que atiende en las playas, los pequeños negocios de suvenir, turismo de excursiones, alquiler de carros, toda una gama”, aseguró.

Falta mano de obra

El empresario isleño manifestó que “en Roatán nos falta mano de obra calificada en turismo. Hay meseros, camareros, esa gente se puede preparar de manera rápida, pero el término medio que son las personas que manejan jefaturas de departamento, de recepción, manejo de reservas, hay un déficit y los compatriotas retornados podrían suplir esta demanda”. Otra de las limitantes con las que cuenta la isla, dijo el exministro de turismo, es que no hay mucho expertos en oficios técnicos por lo que han estado haciendo presión a fin de que instituciones educativas como universidades y colegios, empiecen a enseñar estas carreras.

“En la isla necesitamos mecánicos, especialistas en refrigeración, electricidad, jardinería, construcción, chef, de todo esto siempre hay un déficit por lo que creemos que Roatán tiene la capacidad para absorber estas personas retornadas que vienen con mano de obra calificada desde Estados Unidos”. Silvestri concluyó con un mensaje para los compatriotas retornados “sabemos que no es fácil dejar la vida que construyeron allá, pero deben saber que hay posibilidades de trabajar en Honduras. Tengan optimismo, fe y confianza de que pueden venir a un país que va a ser capaz de proveerles trabajo debido a que sus capacidades las necesitamos acá”.

Verdaderas políticas públicas

Diario EL HERALDO habló con representantes de la Comisión de Acción Social Menonita (CASM) sobre su panorama ante la situación de los hondureños retornados, población a la que son cercanos y brindan acompañamiento institucional al momento de que llegan al país.

Mercedes Pérez, gerente de Movilidad Humana de CASM, indicó que si bien es cierto existen buenas intenciones por parte de la empresa privada en brindar apoyo a los compatriotas retornados con fuentes de empleo, faltan políticas públicas por parte del gobierno que potencien estas intenciones.

Pérez lamentó que hasta el momento no ven que el gobierno se preocupe realmente por hacer funcionar iniciativas que ofrezcan a los miles de hondureños oportunidades verdaderas que les ayuden a empezar una nueva vida en el país.

Indicó que esto se puede ver con lo de la Ley Especial de Facilitación del Retorno y Protección del Patrimonio de las Personas Migrantes Hondureñas y sus Familias que, aunque ya fue aprobada, se supone que hasta octubre se aplicará y mientras tanto los compatriotas llegan a diario al territorio nacional y no son apoyados.

Esta ley, publicada en la Gaceta el 28 de mayo de 2026 mediante el Decreto 73-2026, permite a los migrantes ingresar bienes libres de impuestos de importación entre estos pertenencias personales, herramientas e implementos de trabajo y vehículos obtenidos durante su estadía en Estados Unidos.

“La verdad es que el papel del gobierno queda mucho a deber con los migrantes ya que no hay leyes que verdaderamente sirvan de apoyo. La mayoría de ayudas les llega a estas personas a través de las ONG, como la Comisión de Acción Social Menonita, pero esto es lo mínimo comparado a la cantidad de migrantes que a diario llegan al país”, lamentó.Asimismo dijo que “hacemos lo que podemos con apoyo psicológico y para que los padres emprendan o los menores y adolescentes estudien, pero nuestro recurso en poquito al ser a través de iglesias de Estados Unidos. Es aquí donde nos preguntamos ¿y los millones de lempiras que el gobierno tiene, por qué no los usan para realizar labores de apoyo a estas personas”.

Agilización de certificaciones

Otra de las limitantes que ven, señaló Pérez, es que los hondureños que llegan deportados y que se han especializado en trabajos como la construcción, electricidad, fontanería, jardinería, mecánica y muchas habilidades más, requieren ser certificados para ser contratados por las empresas, requisito que se lleva su tiempo para obtener.“Este proceso de certificación es a través del Infop y a veces se lleva un año para que se los den. Esto no debería de ser así ya que retrasa las contrataciones en las empresas. El gobierno debería más bien aprovechar estas habilidades para promover a estas personas como instructores en centros educativos técnicos ya que muchas habilidades que han aprendido en Estados Unidos, con uso de maquinarias, no existen en Honduras. Esto potenciaría la educación técnica en el país”, dijo.

Asimismo, manifestó que muchos migrantes retornados llegan con capital económico y que tienen la intención de invertirlo en un emprendimiento; sin embargo, se encuentran con trámites engorrosos para los permisos de operación y altas tasas de impuestos tributarios.

“Muchos hondureños deportados han ahorrado dinero. Lastimosamente, cuando quieren invertir en un emprendimiento, se topan con el montón de trámites para operar, altos impuestos y, además, deben lidiar con la inseguridad que impera en el país. No hay seguridad de que su capital genere ganancias perdurables”, refirió.

Pérez concluyó “no vemos un plan establecido por parte del gobierno que indique seguridad para estos miles de compatriotas que están retornando al país. Siempre se ha dicho que ellos son parte fundamental de la economía de Honduras con lo de las remesas, pero ahora los están dejando prácticamente solos”.

No están solos

En cuanto al gobierno, las autoridades indican que tienen un plan para recibir a los miles de compatriotas. Mireya del Carmen Agüero Trejo, secretaria de Relaciones Exteriores, indicó que se trabaja en conjunto con bancos, migración y otras entidades para la reinserción de estas personas. Asimismo, informó que el gobierno de Estados Unidos negó la petición de Honduras de dar un periodo de gracia al TPS.

“Ningún hondureño debería ser capaz de decir que se muere su esperanza, les decimos, no pierdan la esperanza, no están solos, les llamo a que sepan que están acompañados. Estamos fortaleciendo capacidades de protección y de manera interinstitucional, aprovecharemos esas capacidades que los connacionales traen”.

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