Tegucigalpa. En un ambiente marcado por la crispación política, el Congreso Nacional para el periodo 2026-2030 instalará este miércoles 21 de enero la primera sesión preparatoria que deberá estar presidida por Tomás Vaquero, ministro de Gobernación, Justicia y Descentralización.
De acuerdo con la Ley Orgánica del Congreso Nacional, esta primera sesión preparatoria debe ser presidida por el secretario de Estado en los Despachos del Interior y Población, en este caso por Vaquero, quien ya confirmó su participación.
El artículo 6 de tal normativa establece que, con la participación de al menos cinco diputados, se procederá a conformar la Junta Provisional, cuyos integrantes deberán prestar la promesa de ley ante el secretario de Gobernación “o, en su ausencia, ante su sustituto legal”.
De acuerdo con Augusto Aguilar, abogado y exmagistrado del extinto Tribunal Suprema Electoral (TSE), en caso de que Vaquero no se presente a instalar la sesión preparatoria, lo podría sustituir el subsecretario de Gobernación y por último podría hacerlo un juez designado por la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
Luego, en la última sesión preparatoria del 23 de enero los diputados y diputadas elegirán a la Junta Directiva en propiedad. En esa jornada se definirá la directiva oficial que conducirá la primera legislatura del período 2026-2030, marcando así el cierre del proceso de instalación del nuevo Congreso.
La elección de la Junta Directiva, tanto provisional como en propiedad, se realizará por mayoría simple de votos, es decir, con el respaldo de al menos 65 de los 128 diputados que integran el Congreso Nacional. En la antesala de esta primera sesión, los partidos Nacional, con 49 parlamentarios, y Liberal, con 41, sostuvieron reuniones el martes con el objetivo de alcanzar acuerdos para conformar la nueva directiva del Poder Legislativo.
Incluso, durante el segundo día de negociaciones, las comisiones designadas por ambas fuerzas políticas lograron consensos en torno a una eventual agenda legislativa común. No obstante, aún no se vislumbraba un acuerdo definitivo sobre la conformación de la nueva Junta Directiva, particularmente en lo relativo a quién ocupará su presidencia.
En ese escenario, donde liberales y nacionalistas buscan controlar el Congreso, los 35 diputados que obtuvo Libre en las elecciones del 30 de noviembre también realizaban reuniones con “el propósito de coordinar la agenda legislativa y fortalecer los mecanismos de articulación interna de cara al periodo 2026-2030”.
Negociaciones
La presidencia del Congreso Nacional se definirá entre dos nombres y dos fuerzas políticas. La moneda está en el aire entre el nacionalista Tomás Zambrano, cuya postulación sonó desde el inicio del proceso, y el liberal Jorge Cálix, quien emergió en las últimas horas como la apuesta sorpresiva desde las filas rojiblancas.
Previamente, las comisiones negociadoras de ambos partidos alcanzaron un primer acuerdo político que contempla reformas constitucionales y legales. No obstante, la falta de una mayoría absoluta ha prolongado las conversaciones.
El Partido Liberal sostiene que debe presidir el Congreso como una forma de honrar el respaldo recibido en las urnas y garantizar el equilibrio de poderes, mientras que el Partido Nacional impulsa a su candidato, Tomás Zambrano, para encabezar la presidencia legislativa en el período 2026-2030.
Inicialmente, los liberales barajaban los nombres de Yuri Sabas y Marlon Lara; sin embargo, en horas de la noche cobró fuerza la postulación de Jorge Cálix, inscrito tras la renuncia de Samuel García a su diputación por Olancho. La noche del martes, los diputados liberales sometieron a votación las tres candidaturas. Cálix obtuvo la mayoría con 24 votos de los 41 congresistas del partido, seguido de Sabas con 13 y Lara con cuatro. Además, Cálix fue electo jefe de bancada del Partido Liberal.
Una vez definido su candidato, liberales y nacionalistas acordaron continuar las negociaciones para intentar consensuar una planilla única. Hasta la noche del martes, las comisiones seguían con las negociaciones.
En medio de las negociaciones, Zambrano aparece como favorito por su antigüedad legislativa, capacidad de negociación y control de acuerdos; no obstante, dirigentes liberales insisten en que están dispuestos a facilitar la gobernabilidad, pero únicamente a través de una junta directiva presidida por su partido, como garantía de equilibrio de poderes.
Anarquía
“Yo aquí veo más griterío que otra cosa; hay gente que le gusta hacer más grande las cosas de la que son. No he visto mayores agresiones como en otros países. Aquí no se pasará de marchas y de quemar llantas”, explicó Aguilar, tras valorar el ambiente que se vive en los alrededores del legislativo.
Desde el fin de semana, las Fuerzas Armadas desplegaron en el centro de la ciudad un centenar de militares, mientras por otro lado se aseguraba con barreras los alrededores del Congreso Nacional, ante las amenazas de que el partido Libertad y Refundación mande a sus turbas violentas a obstaculizar la instalación de la sesión preparativa.
Asimismo, un grupo de policías preventivos también resguardaban en el hemiciclo, obligados a retirar, con apoyo de los militares, a unos manifestantes que se habían instalado en la parte baja del edificio legislativo y que permanecían acostados arropados con la bandera de Libre y el pabellón nacional.
Actualmente, los alrededores de las instalaciones del Congreso Nacional están controlados por policías y militares, quienes —de acuerdo con el artículo 272 constitucional— cumplen con el mandato “de mantener la paz, el orden público y el imperio de la Constitución, los principios de libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia de la república”.
Como los grupos anárquicos de Libertad y Refundación no lograron rebasar el cerco militar y policial en el centro de la ciudad, entonces dirigieron su violencia a las inmediaciones del edificio del Consejo Nacional Electoral (CNE), donde se enfrentaron con la policía y agredieron al diputado electo Rolando Contreras (Pinu) y a otras personas que caminaban por la calle.
A través de una publicación en la red X, Nahún Cálix, alcalde reelecto de Marcovia, Choluteca, expresó el domingo pasado que “Honduras necesita madurez política. El Partido Liberal y el Partido Nacional tienen hoy la responsabilidad histórica de anteponer al país sobre los intereses individuales. El consenso no es debilidad, es visión de Estado. Cuando hay diálogo gana Honduras”.
Cuatro años de anarquía
El clima hostil que se vive en el centro de la ciudad también se manifiesta en las redes sociales, donde cibernautas expresan sus puntos de vista sobre lo que políticamente se vive en el país. “Un gran día para Honduras, se va Luis Redondo para siempre, le damos 0% a su gestión y aún queda debiendo”, escribió Evelin Danelia Ríos.
A pesar del ambiente agitado por la agresividad de los colectivos de Libre, el abogado y analista Lester Ramírez ve con mucho optimismo la instalación este miércoles de la sesión preparatoria, que permitirá la conformación del próximo Congreso Nacional, terminando con ello cuatro años de crisis legislativa.
“Creo que los arreglos entre el bipartidismo se van a hacer en un contexto de legitimidad, que es la primera palabra que necesitamos oír para que haya gobernabilidad; que se reconozcan las partes, no como como cuando llegó Redondo que fue impuesto. La legalidad da reconocimiento y eso espero”, expresó Ramírez.
Según este analista, es muy positivo que liberales y nacionalistas ya estén definiendo una agenda legislativa donde se contemplan reformas electorales y a la Ley Orgánica del Congreso. "Espero que esos acuerdos se respeten y se realicen porque el país necesita avanzar desde todos los frentes, no solo en político, sino también en lo económicos y social", agregó.
Él espera que los cuatro años de la administración de Redondo sean una lección aprendida para los políticos de todos los partidos. "Que este tipo de hechos no se vuelvan a repetir. Que los que van a integrar la nueva junta directica del Congreso entiendan que la soberbia no es buena compañía", añadió.
Los cuatro años de Redondo al frente del legislativo fueron dañinos para la sociedad y para el mismo partido Libertad y Refundación, “aunque ellos en su momento en el corto plazo creían de que tenían el poder y lo podían utilizar como ellos quisieran y vea los resultados, los electores le dieron la espalda, pasando de ser la primera fuerza a ser la tercera”, analizó Ramírez.
La instalación del nuevo congreso, bajo los parámetros de legalidad, es crucial para la estabilidad política del país, el cual ha tenido que vivir cuatro años de corrupción y caos legislativo, caracterizándose la gestión de Redondo como la peor de la historia democrática de Honduras.