Tegucigalpa, Honduras.-La Confraternidad Evangélica de Honduras expresó este viernes 22 de mayo su profunda indignación por las masacres ocurridas en la finca de palma Baso Aguán, en la aldea Rigores, Trujillo, y en Corinto, en la zona fronteriza con Guatemala.
A través de un comunicado, la organización religiosa lamentó el asesinato de trabajadores agrícolas, policías y civiles en ambos ataques armados, señalando que la violencia continúa golpeando a las familias hondureñas.
Además, condenó “todo acto de violencia que atente contra la vida y la dignidad humana”, destacando que “cada vida perdida representa una familia destruida”.
La organización también exigió a las autoridades hondureñas identificar y capturar a los responsables de estos hechos violentos y de otros crímenes que han dejado luto en distintas zonas del país.
“Honduras necesita hombres y mujeres comprometidos con los valores, la justicia y el bienestar común”, agregó la confraternidad evangélica en el comunicado.
La Confraternidad elevó oraciones por las familias afectadas por las tragedias ocurridas en Trujillo y Corinto, pidiendo fortaleza y consuelo en medio del dolor.