Honduras

Centroamérica endurece discurso contra maras y pandillas

Honduras implementó las operaciones Avalancha y Tornado, mientras que El Salvador sacó una fuerza élite de choque para capturar pandilleros

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10.05.2016

Tegucigalpa, Honduras
El discurso de Centroamérica frente a la problemáticas de las maras y pandillas dio un vuelco total en apenas cuatro años: de la utopía de una tregua pacífica a una guerra frontal con medidas extraordinarias.

Honduras, El Salvador y Guatemala, países que conforman el Triángulo Norte en América Central, endurecieron este año, casi de forma simultánea, las políticas y las acciones contra los pandilleros.

Redadas sorpresivas, capturas emblemáticas, penas más severas contra miembros activos, el ejército en las calles y un discurso más bélico son parte de las maniobras implementadas por los gobiernos centroamericanos.

Recientemente se dio a conocer un informe que señala que Centroamérica registró más muertes que en Irak -una zona en guerra- en el 2015, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés), en Londres, Inglaterra.

Es decir, unas 17 mil muertes violentas del Triángulo Norte, de las cuales 5,148 sucedieron en Honduras, frente a los 15 mil homicidios en Afaganistán o los 13 mil en Irak el año pasado, compara el documento.

Repasamos cuáles son las medidas que cada país ha tomado para contrarrestar el fenómeno de las maras:

Avalancha y Tornado en Honduras
Haciendo alusión a dos desastres naturales (avalancha y tornado), las fuerzas de seguridad de Honduras pusieron en marcha este año dos fuertes operativos para desarticular bandas de extorsionadores y células de pandillas.

La Operación Avalancha se desplegó, a cargo de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), a finales de febrero del 2016 con el objetivo de golpear el corazón de la Mara Salvatrucha: sus operaciones financieras.

La acción dio como resultado, entre los mayores golpes, la captura de un excomisario de la Policía Nacional, Álvaro García; y el alcalde de Talanga, Francisco Morazán, Neftaly Romero, cuya campaña política supuestamente fue financiada por la MS-13 y a quien pretendían llevar al Congreso Nacional.

Unos 200 millones de lempiras congelados de cuentas bancarias, 12 millones decomisados en efectivo y
88 bienes incautados, de los que 78 son inmuebles y 10 sociedades mercantiles, el resultado de la operación.

A lo anterior se suman camionetas de lujo, turismos, motocicletas, cabezales, rastras y un autobús también fueron embargados como resultado de la Operación Avalancha ejecutada en el norte y centro del país.

Mientras que la Operación Tornado se puso en marcha la semana pasada, aunque con menos efectividad que la estrategia anterior. Suman unas 30 capturas, la mayoría pandilleros y extorsionadores.

Sin embargo, en esta acción, ejecutada por la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina), llamó la atención un mensaje beligerante que colgaron en redes sociales con una alusión directa: 'MS y 18, Vamos por ustedes'.

Entre 4,000 a 20,000

Miembros de maras y pandillas calculan que hay en Honduras, según informes de agencias de seguridad y ONG's.

Merece recordar que durante el gobierno de Porfirio Lobo Sosa también se intentó armar un proceso de paz entre las maras y pandillas, pero se ahogó por las diferencias irreconciliables de los grupos y la falta de claridad del acuerdo.

En los últimos años, el enfoque cambió y, por ejemplo, a finales del 2015 se analizaba calificar a estas estructuras criminales como organizaciones terroristas, como así lo hizo El Salvador.

Honduras también anunció un operativo para blindar las fronteras con territorio guanaco, pues temen el ingreso de pandilleros del país vecino, ante el endurecimiento de las medidas.

El Salvador
El Salvador también pasó de la paz a la guerra con las pandillas, mejor dicho, sembró las esperanzas de una ruta pacifista para erradicar el problema, pero ahora es el referenta de la mano dura en la región.

El gobierno salvadoreño mantiene un combate frontal contra las maras y pandillas, las cuales mantienen en zozobra ese país centroamericano, considerado junto a Guatemala y Honduras como peligroso por el número de muertes valientes que se registran en ese país.

Unas de las primeras acciones realizadas por el vecino país, para desarticular las maras, fue crear una fuerza especial integrada por 600 soldados y 400 policías de élite que, entre otras tareas, busca la detención de 100 cabecillas de pandillas.

Los elementos de seguridad llegaron hasta los sitios más peligrosos fuertemente armados con fusiles de asalto, helicópteros, camiones blindados y artillados.

En su momento, el director de la Policía, comisionado Howard Cotto, dijo que con la detención de estos cabecillas se busca 'desarticular las estructuras de mando'.

Se explicó que la Fuerza Especializada de Reacción El Salvador, comandada por un jefe policial, hizo su trabajo en base a labores de inteligencia con la que se pretende detectar y neutralizar a grupos de pandilleros armados que operan en la zona rural y se refugian en campamentos en cerros o montañas.

De acuerdo a los entes oficiales de El Salvador, el cuerpo de respuesta estará instalado en al menos 12 áreas geográficas del territorio nacional que han sido incursionadas para garantizar la seguridad de sus habitantes.

Con esta acción, el gobierno quiere disminuir los actos violentos en esos sectores y recuperar los barrios y colonias que estos grupos criminales mantienen sitiados.

Un hecho histórico ocurrió en el 2012 con la tregua entre las maras que desmoronó la violencia a un promedio de cinco homicidios diarios, pero con las relaciones rotas y el cambio de discurso, el registro subió este 2016 de forma alarmante a 22 muertes violentas diarias.

Sin embargo, otras de las estrategias de El Salvador es ya no negociar con pandillas, pese a que ofrecieron cesar los homicidios a cambio que las autoridades no pongan en vigor medidas excepcionales para combatirlas.

70,000

Miembros activos de maras hay en El Salvador, según estimaciones no oficiales. Unos 13,000 están encarcelados



En tal sentido, la Asamblea Legislativa salvadoreña reformó el código penal y una serie de leyes y aprobó castigar con hasta 15 años de prisión a quienes pacten, ofrezcan beneficios o sean intermediarios de las pandillas.

Las reformas, que fueron aprobadas el pasado abril con la mayoría de los votos de los diputados de todos los partidos, buscan fortalecer las medidas extraordinarias de seguridad pública que implementó el gobierno en su esfuerzo por golpear y desarticular las estructuras criminales a las que las autoridades responsabilizan de la escalada de violencia que azota al país.

Diversas voces y medios salvadoreños han denunciado la presencia de grupos de exterminio de miembros de estas organizaciones criminales.

Guatemala
Unas 270 personas encargadas de la seguridad nacional se desplegaron por al menos cinco departamentos de Guatemala para para desarticular una estructura criminal del Barrio 18, dedicada a la extorsión a transportistas y asesinatos.

El pasado 2 de mayo, con estas acciones, las autoridades de ese país capturaron a 72 integrantes de esa banda delincuencial durante 126 allanamientos en 16 puntos de cinco departamentos del sur, centro y noreste del país.

El mega operativo realizado en Guatemala denominado 'Rescate del Sur' tenía como 'objetivo desarticular una estructura criminal que pertenece a la clica (célula) 'Solo para Locos' de la pandilla del Barrio 18, que se dedica al cobro de extorsiones en contra de empresas del transporte colectivo extraurbano que circulan de la ciudad capital hacia la costa sur del país', sobre el Pacífico.

Asimismo, los miembros de la seguridad chapina determinaron resguardar sus fronteras con el fin de evitar el ingreso de pandilleros que vengan huyendo de los vecinos países.

Ante el caso, el vocero de la Policía, Jorge Aguilar, explicó que reforzaron los controles en las fronteras con El Salvador luego de que el Congreso de ese país aprobó el 1 de abril una ley transitoria que endureció las medidas de control y seguridad en centros penales, con el propósito de aislar a los pandilleros y evitar que coordinen crímenes desde las prisiones.

Además, la Policía guatemalteca ha tomado la medida de trabajar junto al Ministerio Público para combatir el crimen organizado, las maras y pandillas así como hacerle una lucha frontal a la extorsión.