Plasmar sobre un lienzo una bella pintura sobre algún tema que su inspiración le indique o sencillamente expresar su pensamiento con los colores de la vida es su pasión.
Su vida profesional ha estado consagrada en un primer momento a la arquitectura, ya que de alguna manera esa carrera está colegida a su más grande pasión: pintar libremente las ideas que le vienen como por arte de magia en cualquier momento del día.
Comenzamos así este artículo dedicado a un artista nato, Luis Roberto Florián Borjas, quien a sus 39 años ha logrado concretizarse personal y profesionalmente realizando lo que al principio parecía un sueño más de la vida, hasta transformarse en una profesión en la que muchos desean entrar pero que pocos logran.
Para alcanzar su objetivo dos son los ingredientes que ha utilizado: la pasión y, sobre todo, nacer con ese espíritu libre que todo buen artista posee casi desde que abre sus ojos a la vida.
Convencido de haber estudiado lo que en un principio seria la profesión de su vida, Luis Roberto se graduó en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), creyendo haber logrado su máxima aspiración.
Pero no fue sino con el paso del tiempo que fue descubriendo esa llama que desde niño ya comenzaba a dar sus primeros visos de luz.
Sueño
Entre los 11 y 13 años comenzó a plasmar sus primeras obras artísticas. Rediseñaba las figuras de los paquines (caricaturas dibujadas impresas que relatan historias diversas), en especial las de Bugs Bunny, el pequeño conejo que tanto gusta a niños y adultos.
Esos primeros pasos de un alma artística, en aquel momento sin descubrir plenamente, fueron el principio de lo que hoy se conoce como un artista nacido para triunfar.
Con el pasar de los años, esos pasos lo orientaron a una carrera profesional que pudiera decirse está íntimamente ligada al arte, ya que la arquitectura es un área en la que la creatividad juega un papel importante para lograr grandes obras. Siendo el diseño un requisito elemental, no fue difícil para Luis Roberto desviarse un poco y orientar sus pasos a lo que verdaderamente le apasiona.
Hoy en día se siente orgullosamente dedicado a sus pinturas ya sea en el óleo o carboncillo, tanto es así que ya entre el 2005 y el 2011 comenzó a vender sus obras.
Uno de los elementos que marcan la trascendencia de un artista es traspasar las fronteras de su país. Brasil, México, Taiwán y España ya conocen el arte de este gran hondureño.
Uno de los temas centrales de sus obras son los niños, “trabajar con pequeñines es muy difícil”, comenta, pero como se trata de plasmar una de sus ideas al óleo, lo primero que Luis Roberto hace es preparar una sesión de fotos con sus modelitos, analizar sus gestos, observarlos en su mundo real, para luego definir con sus pinceles lo que sus ojos ven y lo que su corazón de artista le va indicando.
No es nada sencillo, pero para quien lleva el alma de artista dentro de sí, seguramente no es difícil tomar el pincel entre sus manos y todos los materiales que se requieren y comenzar a trazar líneas que al final resultan en una verdadera obra de arte.
Largas horas
Es un secreto a voces que cuando se trabaja en lo que más apasiona el tiempo no pasa.
“Me gusta trabajar en horas de la madrugada, cuando el entorno esta calmo. Pongo alguna de las melodías que más me gusta, por ejemplo melodías de la década de los 80 o un poco de jazz, todo esto me relaja”, momento preciso para tomar los pinceles y comenzar a trazar sus ideas, las que vienen poco a poco a definir una imagen que al final le hace sentir satisfecho con su trabajo.
Tan satisfecho que a pesar de la premura que en algún momento pudiera exigirle realizar una obra, lo hace con mucha naturalidad.
Por ejemplo “una vez me tocaba hacer una obra en tres horas para una exposición de las Damas Rotarias”, logrando su cometido con grandes éxitos.
Además del lienzo, Luis Roberto requiere para sus obras al óleo papel canson, carboncillo, lápiz, paleta, caballete y laca, (que sirve para que la pintura no se dañe y se logre mantener en buen estado), explica.
Y así transcurre la vida de este artista hondureño, entre sus ideas, que luego las plasma, dejando ver su alma y su grande pasión a través de cada una de sus obras.
Enhorabuena por este gran artista hondureño que demuestra que cuando se quiere ser diferente basta con seguir el instinto que va indicando lo que realmente se desea hacer en la vida.