Honduras

Amotinamiento en granja penal de Juticalpa

El descontento de los internos surgió luego de un operativo de rutina que ejecutaron miembros de la Policía Nacional Preventiva, donde se les retiraron tres mesas de billar.

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11.01.2013

Quema de colchonetas y papel, retiro de portones metálicos, saqueos en pulperías y destrucción de camas fue el saldo de daños tras el motín que ejecutaron los reos del penal de Juticalpa.

Los privados de libertad generaron el caos luego de un operativo de rutina que ejecutaron miembros de la Policía Nacional Preventiva en el interior del recinto penitenciario.

La inspección inició a las cinco de la mañana y se decomisó un cargador de teléfono celular, once carrucos de marihuana y se les informó que se les quitarían tres mesas de billar que mantenían en el penal.

Los infractores de la ley no se opusieron al registro de las celdas, pero se negaron a que se les quitaran las mesas de juego, razón por la cual los huéspedes del pabellón de procesados iniciaron la manifestación.

En la zona de procesados permanecen 400 de los 507 personas que posee el centro como población penitenciaria, quienes se amotinaron frente a uno de los portones de seguridad y amenazaban con incendiar el recinto.

En medio del caos, los reclusos derribaron los portones, trataron de escapar por las salidas de emergencia y saquearon dos pulperías que funcionan en el interior.

También destruyeron camas y le prendieron fuego a colchonetas y hojas de papel.

Movilización

Las autoridades de la cárcel de inmediato pidieron a los custodios rodear los puntos más importantes del recinto y a su vez solicitaron el apoyo de las autoridades de la Policía Nacional de Juticalpa.

El desplazamiento de efectivos de la Policía Nacional, Ejército y Bomberos no se hizo esperar, lo que permitió reforzar la seguridad del establecimiento y la población penitenciaria.

Para dialogar con los privados de libertad y evitar la fuga o pérdidas de vida, también visitaron el local los representantes de los Derechos Humanos, Juzgado de Ejecución y jefes de la Policía.

Unas horas más tarde llegó un contingente de los Cobras, quienes se desplazaron por los alrededores del centro de reclusión.

La comisionada regional de los Derechos Humanos, Wendy Juárez, fue la encargada de dialogar con los representantes de los internos procesados.

La funcionaria permaneció en reunión durante varios minutos hasta que llegaron a un acuerdo de retornarles las mesas de billar.

Según Óscar Romero, uno de los coordinadores de los internos, la actitud de sus compañeros será analizada, ya que antes de accionar deben dialogar.

Romero, informó que las mesas de juego generan un ingreso de 200 lempiras, fondos que son invertidos en obras menores del centro penitenciario.

Socorro

Mario Turcios, sargento de bomberos, informó que luego de ser informados del motín se trasladaron a la zona para apoyar las labores de protección de los internos.

“Trasladamos tres unidades contra incendios y de inmediato procedimos a inspeccionar las instalaciones eléctricas con la finalidad de evitar un siniestros”, dijo Turcios.

Otra de las labores que desempeñaron fue recorrer las salidas de emergencia y áreas de evacuación que han instalado en el establecimiento.

El subcomisionado de Policía Héctor Ruiz Martínez, confirmó que el equipo de diversión que reclamaban los reos fue devuelto y continuarán con su diversión.

Con el fin de reparar los daños ocasionados en el local, se decidió trasladar de forma temporal a los internos hacia otro sector del inmueble y proceder con la reinstalación de los portones derribados.

Población

En la actualidad, el penal cuenta con 507 reos, de los cuales nueve son mujeres y seis personas de la comunidad (LGTB).

El centro para infractores de la ley se encuentra ubicado en el caserío La Lima, al oeste de la ciudad de Juticalpa. Al lugar se llega por calle de tierra.

El establecimiento fue inaugurado el ocho de diciembre de 2007, construido como centro penal municipal por el Comité Pro-Construcción liderado por el sacerdote Alberto Gaucci.

El espacio que abarca es un terreno de 10 manzanas. En su interior cuenta con un área de recepción, oficinas administrativas, clínica, dormitorio de policías, área para eventos sociales, educativos y religioso.

Los reclusos conviven en tres módulos, de los cuales dos son para varones clasificados por su condición jurídica.

El módulo de procesados cuenta con 16 hogares, de los cuales hay dos habilitados para visitas conyugales.

El módulo de sentenciados cuenta con seis hogares con 30 camas por cada módulo y un baño.

El local, también cuenta con canchas deportivas, una área para eventos sociales, educativos o religiosos.

El año pasado ocurrieron dos amotinamientos, que no dejaron ni heridos ni muertos.

Problemas de salud

Las patologías más comunes entre los reos son infecciones respiratorias, enfermedades gastrointestinales, ansiedad, estrés, depresión y shock nervioso.

Se estima que unos 17 reos padecen enfermedades mentales; 17 padecen de gastritis; cinco han sido diagnosticados con diabetes e igual cantidad con problemas de próstata.

En la lista de privados de libertad con enfermedades crónicas se encuentran cuatro con epilepsia y asma.

En sus inicios el reclusorio se creó con la idea de que se convirtiera en autosostenible, pero debido a la falta de apoyo económico del Estado no se ha concretado.

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