Pamela Letona, la artista hondureña que transformó en arte el dolor

Del diseño a la pintura, experimentando con diversas técnicas, la artista hondureña ha logrado desarrollar un lenguaje artístico propio sobre un colorido lienzo que traspasa fronteras

  • Actualizado: 24 de enero de 2026 a las 16:55
Pamela Letona, la artista hondureña que transformó en arte el dolor

Tegucigalpa, Honduras.- Convirtió la inclinación natural por el arte, que descubrió a temprana edad, en un lenguaje que se convertiría con el tiempo en una herramienta constante de expresión personal y profesional.

Durante su niñez y adolescencia, el dibujo y el color ocuparon un lugar central en su vida cotidiana de la artista nacional Pamela Letona.

La sensibilidad por los detalles visuales se manifestó desde el entorno escolar, donde su habilidad artística destacaba de forma espontánea y recurrente, con el respaldo cercano de su familia, en especial de su madre.

Pamela Letona nació en Tegucigalpa el 21 de marzo de 1975, aunque su infancia transcurrió entre Danlí, El Paraíso, y posteriormente San Pedro Sula, ciudad a la que llegó a los ocho años.

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Su formación académica se orientó inicialmente hacia el diseño de interiores, disciplina que ejerció durante varios años. Esta etapa profesional le permitió desarrollar una visión estructurada del espacio, el color y la composición, conocimientos que luego trasladaría a su obra plástica.

Arte desde la resiliencia

Sin embargo, una enfermedad inmunológica marcó un punto de quiebre en su carrera. Las exigencias físicas y emocionales del trabajo la llevaron a replantear su ritmo de vida y a pausar el ejercicio profesional del diseño. Fue entonces cuando el arte pictórico dejó de ser una actividad paralela para convertirse en su eje principal.

Letona comenzó a pintar de manera más constante a los 20 años, iniciando con tinta china y una paleta marcada por contrastes de luz y negro, influenciada por el pintor Maltez.

En su primera exposición individual titulada “Ilusiones”, presentó una serie de rostros del pueblo hondureño y marcó su entrada formal al circuito artístico.

A partir de ese momento, su obra empezó a circular dentro y fuera del país, incluyendo colecciones privadas y encargos institucionales. En paralelo su experiencia como diseñadora le permitió explorar murales, texturas y acabados, ampliando su campo creativo más allá del lienzo tradicional.

Sus obras abordan problemáticas como el abuso infantil, la violencia de género, la depresión y la vulneración de libertades.

El impulso definitivo hacia una carrera artística llegó tras su participación en un Salón Nacional en el Centro Cultural Sampedrano, donde recibió comentarios alentadores de figuras como Kelsey David, Marco Rietti y Antonio Vicinguerra. “Ese fue el momento en el que me volví a empoderar”, dijo la artista sobre ese encuentro.

Desde entonces, el arte se convirtió también en un refugio frente al dolor físico y emocional. Su proceso creativo no responde a rituales fijos ni a técnicas rígidas. Como autodidacta, concibe cada obra desde una construcción mental previa, influida por su formación en diseño, y trabaja desde la libertad temática como principio.

A lo largo de su trayectoria ha experimentado con diversas técnicas, entre ellas acrílico, texturas, cianotipia y encáustica, siendo esta última una de las más representativas de su lenguaje visual. La incorporación de materiales como metal, papel, cobre, resina y epoxi le ha permitido ampliar las posibilidades expresivas de su obra.

En años recientes, ante la progresiva pérdida de motricidad, Pamela Letona ha comenzado a explorar con mayor profundidad la resina epoxi, adaptando su práctica artística a nuevas condiciones físicas sin abandonar la creación como eje de vida.

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Uno de los hitos más relevantes de su carrera fue su participación en una residencia artística internacional en Beja, Portugal, fruto de vínculos establecidos con una galería local y con el respaldo de instituciones culturales. Allí desarrolló una serie de obras inspiradas en la Revolución de los Claveles, tras un proceso de investigación histórica y diálogo intercultural con artistas de distintos países.

Pamela Letona concibe el arte como una herramienta de conexión social. A través de sus piezas ha abordado temas como el abuso infantil, la violencia contra la mujer, la depresión y la pérdida de libertades.

“Para mí el arte ha sido una voz con pinceladas”, resume, al definir una obra que busca interpelar al espectador desde la conciencia y la memoria colectiva.

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