Los Ángeles, Estados Unidos.- Cuando Blake Lively anunció el lunes que había llegado a un acuerdo extrajudicial con Justin Baldoni, apenas faltaban dos semanas para que el caso llegara a juicio.
Lo que no se sabía entonces es que detrás de esa decisión habría estado, en buena medida, su esposo Ryan Reynolds. Según el expublicista de celebrities Rob Shuter, Reynolds llevaba tiempo viendo lo que el litigio le estaba haciendo a su esposa, y no solo en términos legales.
“Sabía que cuanto más se alargara esto, más erosionaría todo. Su carrera, su reputación y hasta sus relaciones más cercanas”, escribió Shuter en su Substack, citando fuentes próximas a la pareja.
El caso, que giraba en torno a acusaciones de acoso sexual durante el rodaje de It Ends With Us, terminó convirtiéndose en algo mucho más personal para Lively.
Amistades rotas (incluyendo la de Taylor Swift, quien quedó involucrada en la polémica) y una carrera golpeada fueron parte del costo real de una batalla que se fue alargando durante más de un año.
Lo que revelan los números tampoco ayuda a entender por qué valió la pena llegar hasta el final; ninguna de las dos partes recibió dinero. Quienes sí ganaron fueron los abogados. Los equipos legales de ambos lados se embolsaron juntos alrededor de 60 millones de dólares en honorarios, según Page Six.