Londres, Inglaterra.- Las memorias del conde Charles Spencer sobre su hermana, la fallecida princesa Diana, han sacudido a la monarquía británica al reabrir polémicas sobre su relación con la familia real, a menos de un año del 30 aniversario de su trágica muerte.
En Swan Song: Diana, my sister ("El canto del cisne: Diana, mi hermana"), publicado este martes, el conde recuerda tanto momentos felices de su infancia como las turbulencias de su matrimonio con el entonces príncipe Carlos y la devastación que dejó el mortal accidente de coche en París el 31 de agosto de 1997.
Al serializar extractos del libro en los últimos días, el Daily Mail ha adelantado sensacionales revelaciones como la supuesta frialdad del ahora rey Carlos III al organizar el funeral de su exesposa, a lo que el monarca reaccionó el pasado miércoles con un inusual comunicado en el que cuestionó el relato de su antiguo cuñado.
La controversia es otro capítulo de la larga y compleja relación entre los Windsor y los Spencer, dos de las grandes familias aristocráticas británicas, cuyos destinos se han cruzado durante siglos entre alianzas, matrimonios y luchas de poder.
El propio padre de Diana, Edward Spencer, fue escudero de Jorge VI y de Isabel II y, según las memorias, tuvo una "conexión romántica" con la entonces princesa Isabel que la familia real acabó por cortar.
Versiones encontradas
Spencer relata que, tras conocerse la muerte de su hermana, Carlos le llamó por teléfono y que, a diferencia de otros interlocutores, sonaba "exultante, como un ganador de la lotería".
"Sospecho que la primera reacción del príncipe debió de ser pensar más en cómo aquel acontecimiento podría liberarle para casarse con la mujer que amaba (la actual reina Camila) que en apreciar la pérdida de alguien a quien no amaba", reflexiona el autor.
Días después, de acuerdo con el conde, ambos discutieron sobre la decisión de que Guillermo y Enrique caminaran detrás del féretro de su madre, a la que se oponía el hermano de Diana.
"Ten por seguro que pronto la olvidaremos", espetó el heredero al trono.
Ante estas acusaciones, Carlos III, a través de un portavoz, emitió un comunicado sin precedentes: "Aunque por principios no hacemos comentarios sobre libros, Su Majestad es consciente de que el dolor por la pérdida de un hermano puede nublar la razón, afectar al juicio y teñir los recuerdos de maneras que otros no reconocen, incluso muchos años después de una pérdida de este tipo".
Expertos en la realeza consideran que el comunicado permite al palacio responder a esta y a futuras alegaciones sin tener que intervenir públicamente en cada ocasión, y observan que evita, al mismo tiempo, una negación categórica.
En una entrevista con la BBC, Spencer destacó que el escrito no desmentía expresamente lo sucedido: "No le oigo decir que no dijo eso".
En otros puntos del libro, el conde explica que Diana, a la que adoraba, atravesó momentos muy bajos bajo el intenso escrutinio de la prensa tras su separación y llegó a pensar en quitarse la vida.
También sostiene que, al igual que él mismo, pudo haber tenido un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no diagnosticado, una posibilidad que relaciona con sus problemas de concentración y aprendizaje, así como con su impulsividad y sensibilidad a la crítica.
Control del legado
En sus declaraciones a la cadena pública, Spencer explicó que decidió escribir el libro tras recibir numerosas peticiones de periodistas para dar su versión antes del aniversario de la muerte de Lady Di.
Aseguró que no quiere atacar al rey, sino hacer justicia a su hermana desmontando algunos mitos, como que siempre fue infeliz, y homenajearla recordando su carisma, ganas de divertirse y amor por sus hijos.
También explicó que la cercanía de su propia mortalidad le llevó a escribir su versión definitiva sobre Diana. "Una de las razones por las que llamé a este libro 'el canto del cisne' es porque es mi despedida. Esta es mi última palabra, una celebración de ella", afirmó, en alusión a la creencia de que los cisnes entonan una última melodía antes de morir.
Spencer aseguró que sus palabras no "sorprenderán" a los príncipes Guillermo y Enrique, y que aspira a ser para ellos una figura "benigna" a la que puedan recurrir.
Por su parte, Carlos III, que sucedió a Isabel II en el trono el 8 de septiembre de 2022, continúa construyendo el legado de su reinado, mientras sigue en tratamiento por cáncer y con sus dos hijos aún distanciados.