Una mezcla de talento catracho, paraguayo y cubano estuvo presente en el escenario del Teatro Nacional Manuel Bonilla, en el concierto “Tras las huellas de Mangoré”, un homenaje al músico y compositor Agustín Barrios, que fue patrocinado por diario EL HERALDO.
Este proyecto lo puso en marcha en 2011 la guitarrista clásica Berta Rojas, de Paraguay, con el cual se propuso seguir el recorrido que Barrios realizó por América entre 1930 y 1934.
A este homenaje se sumó el saxofonista y clarinetista cubano Paquito D’Rivera, quien con su talento, carisma y buen sentido del humor acompañó a Rojas en el escenario.
Y no podía faltar el talento de los guitarristas nacionales Donaldo Umanzor, Ever Castellanos y Luis Enrique Godoy, quienes abrieron el concierto.
Una velada con los ritmos de Barrios
El primero en salir al escenario fue Ever Castellanos, el joven estudiante de la licenciatura en música de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) interpretó con su guitarra la composición “Aire tropical”, de Eduardo Acosta.
Pocos minutos después salió Luis Enrique Godoy, quien es integrante de la orquesta de guitarra de la UNAH.
El joven guitarrista hizo que el auditorio escuchara la primera composición de Barrios, “Julia Florida”, el público aplaudió la intervención de Godoy, quien fue precedido por el maestro Donaldo Umanzor, que con mucho entusiasmo inició su participación con la canción “Recuerdos de mi infancia”, para luego seguir con otra composición y finalizar con “El bananero”.
Umanzor se llevó el acalorado aplauso del público que estuvo atento a la intervención magistral del músico, quien demostró que los años lo han ayudado a perfeccionarse en la guitarra.
Luego subió al escenario Berta Rojas, acompañada de su inseparable guitarra.
La suavidad de la música que por momentos era muy enérgica arrancó los aplausos del público. Rojas expresó que este homenaje fue en honor al más grande compositor guitarrista de todo los tiempos: Agustín Barrios, conocido como Nitsuga Mangoré, él “unió con su música a este continente... aunque conoció a un Paraguay devastado por la guerra, un país que no estaba apto para escucharlo”, y apuntó que el reconocimiento que ahora tiene, no lo pudo ver en vida.
Y después de interpretar sola “Un sueño en la floresta”, un vals y “La catedral”, en la cuarta pieza “Choro de Saudade”, estuvo acompañada por Paquito D’Rivera, quien con su clarinete hizo una extraordinaria fusión musical. A estas siguieron otras composiciones como “Ca’azapa”, “Maxixe”, “Preludio en do menor” y la enérgica composición “Las abejas”, entre otras, para cerrar con “Danza paraguaya”.