El trabajo de la compañía de danza nacional e internacional Kuikaltiani está avalado por 31 años de trayectoria, y eso quedó reflejado en la presentación que realizó en el Teatro Nacional Manuel Bonill con la que culminó su gira por Honduras.
La agrupación, originaria de Puebla, México, visitó nuestro país como parte de su gira internacional número 24, que incluyó varios municipios de Honduras como Choluteca, en el departamento del mismo nombre; Danlí, El Paraíso; Erandique, Candelaria, Tomalá y Gracias en Lempira, entre otros.
En Tegucigalpa tuvieron dos grandes presentaciones, una en el anfiteatro de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y para el cierre escogieron el Teatro Nacional Manuel Bonilla, en donde ofrecieron un espectáculo que recibió el aplauso de los allí presentes.
En el caso de la UNAH, su participación fue posible gracias a la amistad que une al Grupo de Danza Internacional Kuikaltiani con el Cuadro de Danzas Folclóricas del Departamento de Artes del alma máter, quienes les abrieron un espacio para compartir sus bailes con la comunidad universitaria.
En todas las presentaciones, la compañía se presentó con un amplio repertorio que transmitió la alegría, movimiento y colorido de las danzas folclóricas y tradicionales de México.
Alrededor de 40 piezas musicales fueron bailadas por los 28 danzarines que conforman la agrupación.
El programa en las diferentes regiones visitadas incluyó danzas de la región huasteca, en las que realizaron 20 cambios de vestuario, “porque ilustramos ocho de las doce huastecas que hay en México”, dijo Armando Molina, fundador de Kuikaltiani.
También hicieron la representación de una auténtica boda indígena, sin faltar las danzas al ritmo del mariachi de Jalisco y la música de banda de Sinaloa. Cada presentación se extendió por hora y media.
De la agrupación
Fundada en noviembre de 1982 bajo el nombre Náhuatl Kuikaltiani, que tiene por significado “Llevadores de los bailes”, se creó como una compañía de danza folclórica independiente y autónoma sin fines de lucro, con el firme propósito de mantener vigente la maravillosa cultura mexicana expresada en la danza folclórica, pero sobre todo dando un carácter social, “ya que estamos comprometidos con la niñez, la juventud y la vejez de nuestra sociedad”, dijo Armando Molina.
Su misión es ser embajadores del folclore, preservando dentro y fuera del país los valores y tradiciones. Su visión es fortalecer los valores en los jóvenes para cultivar la identidad de los pueblos, proyectándolo a escala nacional e internacional.