“Eva”: así se hizo la primera película de William Reyes

¿Cómo se hizo “Eva”, la película de William Reyes? El equipo que hizo posible el largometraje hondureño cuenta cómo fue llevar a la pantalla la historia del director y construir, desde la fotografía, el arte, el casting y la producción, el universo de Eva

  • Actualizado: 11 de agosto de 2026 a las 00:00
“Eva”: así se hizo la primera película de William Reyes

Tegucigalpa, Honduras.- Hace nueve años, William Reyes comenzó su historia como director con “El dorado” (2017) y emprendió una ruta de mayor visibilidad con “Victoria” (2018), cortometraje que obtuvo reconocimientos en el Festival Ícaro y en el Festival Internacional de Cortometrajes El Heraldo. Posteriormente dirigió “El pescador” (2022) y, tras tres cortometrajes, decidió que había llegado el momento de dar el salto al largometraje. Y esa película ya está aquí.

“Eva” llega finalmente a los cines de Honduras este miércoles 12 de agosto.

La película gira en torno a una mujer transgénero que se hace cargo de su nieta tras la muerte de su nuera. Será ella quien establezca el vínculo entre padre e hija y quien se convierta en figura maternal para la niña que ha perdido a su madre.

La cinta aborda una temática cargada de estigma, especialmente en una sociedad conservadora como la hondureña. Pero “Eva” no es únicamente la historia de una mujer trans: también es Tegucigalpa, ciudad de contrastes que abraza y destierra, que acoge y confronta.

En este proceso creativo, William Reyes se rodeó de un equipo que, desde la fotografía, el arte, el casting y la producción, contribuyó a construir el universo de “Eva”. Así se hizo la película que marca el debut de Reyes en el largometraje.

“Eva” contó con una producción cuyo equipo fue 70% hondureño y 30% colombiano. El rodaje se llevó a cabo en 2024, y se extendió durante 24 días.

William Reyes (director)

¿Cuál ha sido la experiencia más distante y la más cercana entre su trabajo documental y su primera película?

Creo que lo más cercano ha sido la manera de acercarme a los personajes. Tanto en el documental como en “Eva” siempre me ha interesado observar a las personas desde su intimidad, entender qué hay detrás de lo que dicen y de lo que hacen. En ambos casos intento no juzgar a los personajes, sino acompañarlos y encontrar una verdad emocional.

Lo más distante fue descubrir que, en la ficción, yo tenía que construir esa realidad. En el documental la realidad sucede frente a la cámara y uno aprende a estar atento para capturarla.

En “Eva”, en cambio, tuve que imaginar cada situación, cada silencio, cada diálogo y cada reacción, pero tratando de que todo se sintiera tan verdadero como algo que podría ocurrir en la vida real. Esa fue una de las grandes transformaciones que implicó pasar del documental a la ficción.

¿Cuál ha sido, hasta ahora, el mayor desafío al momento de plantear cada escena, diálogo y personaje?

El mayor desafío ha sido encontrar el equilibrio entre lo que quiero contar y lo que los personajes realmente necesitan expresar. “Eva” es una película que habla de temas muy sensibles: la identidad, la familia, la pérdida, el rechazo y la posibilidad de reconciliarnos.

Era muy fácil caer en diálogos demasiado explicativos o intentar decirle al espectador exactamente qué pensar. Aprendí que muchas veces una mirada, un silencio o una acción pueden decir mucho más que un diálogo. Por eso el reto fue confiar en los personajes y permitirles existir, incluso en aquellos momentos en los que no dicen lo que sienten. Creo que ahí está una parte importante de la honestidad de la película.

¿Cuál ha sido la enseñanza más grande al dotar de sensibilidad su trabajo?

Que la sensibilidad no significa suavizar las historias, sino aprender a mirar a los personajes con humanidad. En “Eva” me enfrenté a personajes que cargan con heridas, prejuicios, pérdidas y decisiones difíciles, pero nunca quise reducirlos a eso.

La gran enseñanza ha sido entender que detrás de cada persona hay una historia que no siempre conocemos. Y que como director tengo una responsabilidad: acercarme a esas historias con respeto, escuchar antes de juzgar y permitir que el espectador también pueda encontrar humanidad en personajes con los que quizá, en un principio, no se identificaría.

Creo que después de hacer “Eva” miro de una manera distinta tanto a mis personajes como a las personas que me rodean. Y eso, para mí, es uno de los mayores aprendizajes que me ha dejado hacer cine.

Beatriz Benítez (dirección de casting)

En una película que representa con sensibilidad a una mujer transgénero y su entorno, ¿qué buscó en los actores para que las interpretaciones se sintieran honestas y creíbles?

Pienso que para esto lo más importante es encontrar una conexión entre el personaje y el actor. Esto fue algo que siempre buscamos con el director: conexiones emocionales, físicas, de gustos, experiencias de vida, entre otras.

En el caso de Jancel (Aguilar), por ejemplo, compartía con Gustavo (su personaje) el gusto por las motocicletas, los tatuajes y el aspecto rebelde. Este tipo de conexiones influyen en la interpretación final para lograr algo más orgánico.

El reto más grande fue encontrar a una actriz trans con la experiencia y la preparación que requería el proyecto. Endry (Cardeño) realmente le aportó muchísimo en ese aspecto y contar con ella fue bastante importante.

David Estrada (dirección de fotografía)

La historia aborda el duelo, la identidad y la maternidad, ¿cómo trabajó la fotografía para transmitir las emociones de Eva sin depender únicamente de los diálogos?

Para la fotografía de “Eva” utilizamos el contraste y el color como herramientas para reforzar, de forma subliminal, las emociones de la aventura de Eva a lo largo de la película. Por momentos hay mucha pasión y alegría; ahí nos inclinamos por colores de luz cálidos.

Después tenemos luto y dolor, y el espectro se inclina hacia el verde, un color que genera una sensación de incomodidad, de que algo no está bien.

La historia avanza y el personaje de Eva entra en desesperación; ahí recurrimos a la desaturación de los colores. Finalmente, llegamos a una paleta neutral con sutil calidez, donde la historia nos deja en un punto de incertidumbre, pero con un ligero tono de esperanza. Para lograr esto, también ayudó mucho el genial trabajo de Chisco (Arce), el colorista.

En lo personal, a mí me gusta mucho el contraste. Creo que la oscuridad es tan importante en una escena como la luz. Llevo esto posiblemente más allá de lo convencional, pero creo que la vida real es así y, para una historia tan emocionalmente cargada como la de “Eva”, ayuda a transmitir, de alguna forma, la lucha humana que cargan los personajes.

William (Reyes) tuvo siempre muy claro lo que quería ver en cámara. Esto llevó a seleccionar locaciones que representan la realidad de nuestro país y es un orgullo poder ver esto en la pantalla grande.

Escrita y dirigida por William Reyes, esta película se desarrolló entre 2022 y 2023 en laboratorios y asesorías de Latinoamérica, y se filmó en 2024 financiada por el Instituto Hondureño de Cinematografía, Ibermedia y el Fondo de Cine de Colombia.

Ulises López (dirección de arte)

¿Qué elementos de la dirección de arte fueron esenciales para reflejar el mundo de “Eva” y hacer que los espacios hablaran también de su historia y su identidad?

Los elementos de la dirección de arte que destacaría serían la moto, las flores y la luna. El círculo lo repetimos bastante en distintos elementos, justamente con esa intención: quizá no se nota de manera tan evidente ni está siempre presente, pero funciona como un guiño a la luna y, a la vez, a la figura de la madre.

Las flores las repetimos y las usamos muchísimo. Están, sobre todo, en las paredes de Las Camelias, incluso en el propio nombre de las camelias. También aparecen en los vitrales falsos de las ventanas de Las Camelias, en el cumpleaños de ella, en el pastel y en las flores del cementerio. Entonces, las flores se convierten en un elemento recurrente a lo largo de la película.

Ana Martins (productora)

¿Qué retos implicó encontrar las locaciones adecuadas para una historia tan íntima y cómo influyeron esos escenarios en la autenticidad de la película?

El reto era encontrar espacios que sostuvieran la intimidad de la historia y reflejaran la identidad de Tegucigalpa. La búsqueda de locaciones estuvo a cargo de René Domínguez, partiendo de la conceptualización de William Reyes y la selección de un trabajo colectivo con el equipo.

Pero “Eva” no habría sido posible sin el apoyo y la colaboración de comunidades como la colonia Arturo Quesada, el barrio Buenos Aires y la colonia El Reparto, a las que desde producción buscamos involucrar y hacer partícipes del proceso. Sus espacios, sus habitantes y su generosidad aportaron una autenticidad que no habría podido construirse de manera artificial.

Únete a nuestro canal de WhatsApp

Infórmate sobre las noticias más destacadas de Honduras y el mundo.
Samaí Torres
Samaí Torres
Editora de la sección Vida

Licenciada en Periodismo por la UNAH. Máster en Crítica y Comunicación Cultural por la UAH y Máster en Alta Dirección Empresarial por la EOBS y la UCAM. Es periodista cultural de El Heraldo desde 2011.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias