Madrid, España.- El Gobierno de Venezuela fue el primero en pronunciarse tras los cánticos ocurridos durante un acto en Madrid, en los que se mencionó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, calificó el hecho como “grave” y sostuvo que las consignas no iban dirigidas únicamente contra la funcionaria, sino contra la mujer venezolana en general, elevando el tono de la denuncia oficial.
Al mismo tiempo, la líder opositora María Corina Machado también se distanció de lo ocurrido. En declaraciones, rechazó cualquier expresión de odio o discriminación. “Jamás se escuchará en mi boca una palabra que juzgue a alguien por su religión, género o raza”, afirmó, al tiempo que acusó al Gobierno de Nicolás Maduro de promover la división en la sociedad venezolana por esas mismas razones.
El episodio generó nuevas reacciones en Caracas, donde mujeres afines al oficialismo realizaron una protesta y recolectaron firmas para llevar el caso ante la Embajada de España, en señal de rechazo a los cánticos dirigidos contra Rodríguez.
En medio de la controversia, el cantante Carlos Baute ofreció disculpas públicas y aseguró que su participación no tuvo intención ofensiva.
“Me dejé llevar por el momento”, dijo en una entrevista, insistiendo en que no comparte ningún tipo de discurso racista.
“No creo en el insulto, soy absolutamente cero racista”, expresó, agregando que su reacción fue espontánea y que no dimensionó el alcance de lo que estaba ocurriendo en el escenario.
Baute explicó que, durante la actividad, el ambiente de la multitud lo llevó a repetir consignas sin analizar su contenido en el momento.
“Después entendí lo que significaba y me quedé en silencio”, señaló. El artista, nacido en Caracas y residente en España desde hace años, reiteró que su postura es contraria a cualquier forma de discriminación.
Por su parte, la embajadora de Venezuela en España , Gladys Gutiérrez, calificó a los cánticos como una “expresión inaceptable de discurso de odio” y pidió respeto hacia las figuras políticas del país.
Mientras tanto, el Gobierno venezolano insistió en que este tipo de manifestaciones no deben normalizarse bajo ninguna circunstancia.
La controversia continúa generando reacciones cruzadas entre actores políticos y culturales, en un episodio que ha escalado más allá del acto en Madrid.