El anuncio del fin del mundo en 2012 se parece al cartel de una película apocalíptica de ciencia ficción.
Fuera de la espiritualidad y de la ciencia, la teoría de que el viernes pudiese ser el último día de la humanidad ha servido para aumentar el comercio, promover el turismo arqueológico y alimentar las fantasías.
Y puede que usted se ría cuando hablan del fin del mundo este 21 de diciembre, día en que termina el 13 baktun del calendario maya (un ciclo que duró 5,126 años); pero no hay que subestimar el hecho de que muchas personas alrededor del mundo han sido manipuladas con este acontecimiento, al igual que fueron engañadas muchas otras con la llegada del siglo XXI, cuando el fallo tecnológico del Y2K anunciaba que se acabaría el mundo.
El mismo científico de la NASA, David Morrison desestima cualquier teoría apocalíptica. “La idea de que el mundo se acabará súbitamente, por una causa cualquiera, es absurda”, aseguró.
Pero ¿qué opinan los expertos nacionales? Los arqueólogos René Viel y Vito Véliz, el antropólogo Rubén Paz, el astrónomo Ricardo Pastrana, el pastor evangélico Alberto Solórzano y el sacerdote católico Rafael Alvarado comparten sus puntos de vista en relación al tema que ha colocado en el ojo del huracán a Honduras y a los demás países donde estuvieron asentados los mayas.
“El 21 de diciembre ha sido decidido más para satisfacer al mundo moderno”
El arqueólogo René Viel habla de varias teorías. “No todos los arqueólogos están de acuerdo en que la fecha exacta es el 21 de diciembre, hay una mayoría que dice que no es el 21 sino el 23”, y agregó que como en esa fecha es el solsticio de invierno “era más cómodo ponerlo el 21”.
Viel explicó que incluso hay especialistas que consideran que el 13 baktun finalizó hace 240 años, “y hay otra facción que dice que no, que se va a terminar en 240 años en el futuro, todo eso depende de cómo se hace la correspondencia en los dos calendarios (el maya y el actual)”.
El arqueólogo considera que el 21 de diciembre ha sido elegido más para satisfacer al mundo moderno, pero “cuál día exactamente hay un cambio de periodo en el calendario maya, nadie sabe realmente, y de todos modos no importa”. Expresó que las especulaciones sobre el fin del mundo no tienen ninguna base científica.
Los mismos mayas no dejaron ninguna inscripción que claramente haga referencia a ello. “Siempre le dije a mis estudiantes que en arqueología hay 10% de realidad, 20% de especulación, 30% de cuento de hadas, y 40% de babosada. Y ese 21 de diciembre del fin del mundo cae de lleno en ese 40%”, puntualizó.
'Los mayas nunca hablaron del fin del mundo”
La naturaleza ha seguido su curso desde tiempos inmemoriales. Los acontecimientos astronómicos “son eventos que han estado sucediendo siempre”, explicó el arqueólogo Vito Véliz, para quien todo ese revuelo acerca de oscurecimientos y alineamientos planetarios que vaticinan el fin del mundo, tienen una razón primordial: el dinero.
“Por ejemplo lo de Venus en junio pasado, lo de la alineación de la Tierra con el centro de la galaxia también ha venido sucediendo, las manchas del sol han venido concordándose en la misma forma, entonces no hay nada que nos diga o que nos demuestre que va a haber algo especial, todo ha venido sucediendo en la naturaleza y va a seguir sucediendo así”, enfatizó.
Mucha gente ha recibido la guía de arqueólogos cuando consultan sobre estos temas, “pero siempre se van por su lado, en parte para hacer las cosas más atractivas, aunque no sea cierto, y para mí eso es lo que ha sucedido, muchos individuos han tomado estas cosas como que va a ser un gran cataclismo, que se va a terminar el mundo, y todo eso significa dinero, pero no tienen una base científica para decir eso, porque los mayas nunca hablaron del fin del mundo”.
'El 21 de diciembre es un día normal como cualquier otro”
El astrónomo de la UNAH Ricardo Pastrana es del criterio de que la finalización del 13 baktun es una oportunidad para aprender más sobre el tiempo de los mayas, “y sobre todo esta cultura que heredó tanto conocimiento astronómico, después de esa relevancia científica que tiene para nosotros, en lo demás no miramos nada más que destacar, un día normal como cualquier otro, al día siguiente va a salir el sol como siempre”.
Según Pastrana, para comprender lo del 13 baktun hay que entender la manera en que los mayas medían el tiempo. “Su manera de medición es muy distinta a la nuestra, para ellos el tiempo era cíclico, era repetitivo. Para nosotros el tiempo es lineal, cada vez vamos aumentando el tiempo... Pero la gente ha tergiversado las cosas porque no capta bien la información. No hay catástrofes para ese día, ninguna cultura ni los mayas han vaticinado el fin del mundo, creo que el fin de este planeta está más en nuestras manos que quizá en los astros”.
El astrónomo invita a los hondureños a que disfruten de los eventos astronómicos “que son una buena manera de que la gente se acerque a la ciencia para aprender e informarse de manera correcta”.
“Las teorías del fin del mundo no son nada recientes”
El antropólogo Rubén Paz dijo que “las teorías del fin del mundo no son nada recientes”, y que a través de los tiempos las personas y sociedades han procurado buscar explicaciones sobre el fin del mundo.
“Quizá uno de los referentes más inmediatos sea Nostradamus, que en su momento planteaba el fin del mundo de manera violenta, y para ello planteaba diversas formas. Quizás por las características de la sociedad actual vinculadas a la era informática, es que los criterios especulativos, alimentados por una serie de disciplinas pseudocientíficas, han tomado tanto revuelo”, acotó.
Paz comparte el criterio de otros especialistas, que enfatizan el hecho de que los mayas desde su cosmovisión “nunca plantearon que el 21 de diciembre de 2012 sería el fin del mundo, sino que señalaron el inicio de una nueva era”.
El antropólogo considera que Honduras es un país “privilegiado” al tener un sitio de patrimonio mundial como las Ruinas de Copán. “Pienso, que los docentes de todos los escenarios debemos procurar mayor difusión con nuestros educandos, ya que el mundo maya puede analizarse desde diferentes aristas. El tema da para más, ya que Copán es una inagotable fuente de estudio”.
“El fin del mundo es un tema que se ha comercializado”
“Tengo la impresión que ese tema, al igual que otros, por el momento que vive la humanidad es bien atrayente, y lastimosamente se ha comercializado, se ha ido instrumentalizando para procurar a través del mismo tener ganancia y crear ese morbo que a la gente de alguna manera le atrae, y que con ese morbo y ese velo de misterio la gente trate de encontrar algo donde no está”, expresó Alberto Solórzano, pastor del Centro Cristiano Internacional (CCI).
El pastor enfatizó que la Biblia tiene un enfoque claro y particular cuando se refiere al final de los tiempos, “la Biblia con claridad expresa que la humanidad va a ser testigo, quienes estemos vivos, de ese fin de los tiempos, y dice, en uno de sus evangelios, que el día y la hora nadie lo sabe, excepto Dios. Entonces nuestro mensaje es que creamos lo que la Biblia dice, y no lo que personas utilizan para proponer un día y una fecha específica”.
Solórzano dijo que en su congregación este tema lo enfocan positivamente “porque si la persona se aferra a Jesús, esa persona tiene seguridad en este mundo y una vez que llegue el fin de los tiempos también tendrá seguridad para el mundo venidero”.
“No esperamos el fin del mundo, sino la renovación amorosa de toda la creación”
Para el sacerdote católico Rafael Alvarado, el tema del fin del mundo es “una estrategia comercial basada en el morbo”, que ha puesto al descubierto la ignorancia de los hondureños en cuanto a esto. “Me da un poco de pena que todo esto ponga al desnudo lo ignorantes que somos los hondureños en temas de cultura maya, y entonces cualquier manipulador dice cualquier tontería de la cultura maya y uno se la traga fácilmente porque somos desconocedores”, expresó.
Además, dijo que solo la gente que no está preparada espiritualmente puede caer en la trampa de sentir miedo por el fin del mundo. “Dios nuestro Padre sabe en qué momento vendrá, no a destruir, no al fin del mundo, porque los católicos no esperamos el fin del mundo, esperamos la segunda venida de Cristo donde vendrá a renovarlo todo en su gracia y en su amor”.
El sacerdote dijo que en su feligresía no abordan el tema del fin del mundo porque “no tenemos nada que decir de un tema en el cual no creemos... esperamos con alegría que regrese nuestro Señor, y mientras lo hace, a trabajar todos los días por la santificación de las personas, la comunión de las familias y la solidaridad y justicia social”.