Desesperados: Ganado muere por calor, sequía y falta de comida en el corredor seco

Son 75 municipios en alerta por sequía. Los ganaderos esperaban que lloviera en mayo, pero las precipitaciones se retrasaron. Siguen esperando apoyo porque no tienen agua ni comida para los animales

  • Actualizado: 07 de junio de 2026 a las 23:30
Desesperados: Ganado muere por calor, sequía y falta de comida en el corredor seco

Tegucigalpa, Honduras.- El cuero se les pega a las costillas, la panza se les hunde hasta dejar expuestos sus huesos, la cabeza se les ve grande y los ojos los tienen tristes, mugir les cuesta, pero cuando lo hacen suena como un llamado de auxilio desesperado, pareciera que las vacas siente el olor a la muerte que llegó acompañando a la cruel sequía.

La Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus visitó varios municipios del corredor seco de Honduras, donde el calor arrecia, los ríos se secan, los potreros y parcelas parecen desiertos y las aves desde lo altos de los árboles cantan, como llamando a la lluvia.

En el sur de Francisco Morazán, todo Choluteca y Valle, los habitantes están sufriendo la inclemencia de la variabilidad climática. Allí las primeras lluvias del año cayeron entre el 28 y 30 de mayo, pero tres días después no habían regresado. Desde entonces, todo parece incierto y angustioso.

La desesperación no solo se siente en los campesinos que temen quedarse sin comida, también en los ganaderos y en los animales, cada uno de ellos dependen del invierno para poder tener alimento en la mesa, producir leche, lácteos y carne.

La falta de comida mantiene angustiados a los campesinos y ganaderos del corredor seco.

Un grupo de vacas escuchó los motores de los carros que se acercaban, vieron que su dueño se bajó y todas caminaron a la orilla del cerco de alambre de púas, en coro comenzaron a mugir, pero el sonido transmitía reclamo de hambre y sed. No había nada más que decir, su esquelético cuerpo evidenciaba la cruel realidad.

Roque Espinal, el dueño, las vio con tristeza y bajó la mirada antes de explicar que “están pidiendo comida, nosotros solo les damos ocho bolsas (de alimento) en la mañana, es lo que podemos hacer para que no se mueran”.

En la comunidad de Los Achotes, ubicada en lo más alto del municipio de Morolica, al nororiente de Choluteca, donde el sol cae fuerte y la temperatura han superado los 40 grados centígrados, decenas de vacas han muerto.

En los potreros donde ya debería haber pasto si el invierno hubiese comenzado en su ciclo tradicional, solo se levanta el polvo, al fondo se ve un zacate amarillo, quemado por el calor que los animales no se lo pueden comer. Las quebradas parecen caminos de piedras, completamente secas debido a la falta de lluvia.

En esa zona la gente comenta que hay muerte de ganado, especialmente “en Las Delicias (donde) hay un cementerio de vacas”, dijo uno de los habitantes en el centro de la Nueva Morolica; otro comentó que lo peor estaba en el sector de Los Achotes.

Para llegar hasta esta comunidad hay que subir cerros, por calles casi de herradura que, según cuentan los pobladores, en tiempo de invierno se ven verdes praderas cubiertas de pastos, pero este año solo hay restos de semovientes muertos.

Roque expresó que ya pasaron cerca de ocho meses que no llueve con regularidad y que están viviendo una sequía que no esperaban que sucediera de una forma tan crítica.

"Nosotros nos preparamos con silo y esperábamos que el agua llegara en mayo, pero solamente Dios sabe por qué este fenómeno de El Niño nos está afectando", comentó lamentándose.

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Comprar comida para los animales tampoco es barato, todo está demasiado caro, porque unos meses atrás el saco de concentrado estaba a 550 lempiras y ahora lo venden a 730 lempiras.

Ocho

Meses

De sequía estiman que han vivido los ganaderos y compesinos de las zonas sur de Honduras, donde el ganado está muriendo por falta de agua y alimento.

“Le pedimos al gobierno que nos pueda ayudar con concentrado, silos o pacas para el ganado, porque a nosotros los ganaderos ya no nos ajusta, aquí habemos varios que hemos perdido ganado, yo he perdido vacas de 40,000 lempiras”, lamentó.

La producción de leche también se fue abajo, por ejemplo, Roque comparó que él le compra a los demás productores para procesar lácteos y de 1,000 litros diarios que recolectaban, ahora solo llegan a 150.

Caen de repente

Desde el 26 de mayo de 2026, la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) amplió la alerta verde por sequía a 75 municipios de los departamentos de Choluteca, Valle, Comayagua, Francisco Morazán, La Paz y El Paraíso.

La medida surgió por la posible ocurrencia de una sequía meteorológica asociada al fenómeno de El Niño y que se intensificará entre junio y agosto, según los pronósticos.

En un comunicado de prensa, las autoridades advirtieron que debido al retraso de la temporada lluviosa en los municipios bajo alerta hay déficit de entre 100 a 200 milímetros de agua por metro cuadrado, afectando principalmente al consumo en animales y afectando la siembra de primera.

Los riachuelos y quebradas en el sur de Honduras están secos, a pesar que cayeron dos tormentas, estos no se recuperan.

Todo lo pronosticado por las autoridades hasta el momento ha sido cierto, la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus se encontró en el camino vacas muertas, con el cuero comido por aves de rapiña; en otros sectores observó solo los huesos.

Luis Larios, productor de Morolica, manifestó que solo les queda ver al cielo y confiar en Dios, porque no estaban preparados para ocho o nueve meses de verano, situación que los ha dejado sin agua y sin comida para los animales, solo quienes pueden mantienen las vacas con concentrado y heno.

Por la orilla de las polvorientas calles se siente la pestilencia. Según sus dueños, los animales se marean, caen al suelo y no se vuelven a levantar, otros solo entran en la noche al potrero y amenacen tirados; todos aseguran que es por el calor, la falta de agua y pasto.

A Suyapa Ponce, ganadera de la zona, se le ruedan las lágrimas a cada momento, varias veces a la semana le llegan con la mala noticia de que las vacas aparecen muertas en le terreno, solo caen débiles y no se pueden levantar.

"He perdido cinco vacas paridas y un ternero", expresó mientras señalaba una muerta. "A esta vaca la vinieron a encerrar y en la mañana que los muchachos la iban a sacar la encontraron ya muerta, y allá abajo hay otras dos igual", aseguró señalando una hondonada.

Al principio pensaban que el animal se había tragado un jícaro pero comprobaron que no fue por eso, al igual que las demás, la causa es la falta de comida, agua y exceso de calor.

La mujer estimó que solo en las últimas semanas ha perdido más de 150,000 lempiras por muerte de ganado, y lo más preocupante es que la comida se les agotó y la lluvia no se normaliza; temen seguir perdiendo más animales.

Ya no tienen comida

En Morolica algunos productores estiman que han muerto unas cien cabezas de ganado, mientras que en Apacilagua mencionan más de 40, igual que en otras regiones del país, pero desde la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) no avalan estos reportes, porque no los han comprobado declararon.

Héctor Ferreira, presidente de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras (Fenagh), declaró que sí han recibido reportes de muerte de ganado en Olancho; Olanchito, Yoro; en Choluteca y Valle, pero no existe un dato estadístico oficial.

En las reuniones que han sostenido con las autoridades propusieron dotar de bagazo de caña a los ganaderos, como una medida de emergencia, en especial, a los que están sufriendo esta problemática.

Las primeras lluvias que cayeron en los últimos días de mayo humedecieron el campo, generando esperanza cuando nació una capa de zacate verde que, según los mismo ganaderos, le llaman pelillo porque purga a los animales. "Es un peligro que se lo coman así, pero no hay nada más", dijo.

A las 8:00 de la mañana, cuando los rayos del sol comenzaron a calentar el pavimento de la carretera hacia Orocuina, Choluteca, en el sector de La Trinidad, el productor de ganado Isaac Portilla había conseguido un poco de okra, pero a las vacas no les gustó, se lo comían de a poco por el hambre.

El señor confesó que hace unos días se le murió una vaca por el calor. "El ganado se estaba debilitando, se puso débil y a raíz de eso murió, perdimos una”, expresó con consternación.

Confesó que están haciendo todo lo posible por hacerlas sobrevivir mientras llega la lluvia, viajando hasta Apacilagua a buscar comida, pero ya no se encuentra.

Una de las ventajas que tiene en su comunidad es que el río está cerca y el agua no les falta, pero no es suficiente para el pasto.

Los mismo pasa en San Antonio de Flores, Choluteca, donde los ganaderos se prepararon para alimentar el ganado hasta el mes de mayo, nunca se imaginaron llegar a junio con las vacas a punto de morir sin esperanza de lluvia y los potreros hechos un desierto.

Don Joaquín Navas, quien tiene la bendición de vivir cerca del río Pespire, expresó que también ha sido víctima de la inclemencia del clima y que con sacrificio ha logrado mantener con vida a sus semovientes.

"Nosotros nos alistamos con comida, pero ya se terminó porque en mayo esperábamos el invierno, hoy sí está complicado porque ya no hay comida y el ganado va para abajo, bajando de peso", manifestó con preocupación.

Recuperar el pasto

"Para que el pasto se recupere por lo menos tiene que llover un mes", estimó don Joaquín, al tiempo que aseguró que en su vida nunca había visto una sequía tan extrema, de pasar todo mayo completamente seco.

Unos kilómetros más adelante, en la aldea La Moramulca, el pequeño ganadero Santos Tomás Flores, utilizó su ingenio para mantener vivas sus vacas.

Con esfuerzo hizo una cosechadora de agua y pozos de donde saca el vital líquido para calmar la sed a sus animales.

El problema, como en las demás comunidades, es la falta de alimento, pero consigue tusa de elote y hojas de tamal que le llevan algunos de sus amigos, porque en los potreros no tienen nada.

Para el experimentado ganadero, si caen tres tormentas fuertes, en 15 días es posible que se recuperen algunos potreros y ya habría alimento, pero deben estar libres de ganado, es decir, que no coman las vacas mientras crece el pasto.

" Nos alistamos con comida, pero ya se terminó porque en mayo esperábamos el invierno".
Joaquín Navas, ganadero

Nelson Márquez, subsecretario de Copeco, afirmó a EL HERALDO Plus que con las primeras lluvias de finales de mayo e inicio de junio, los afluentes se comenzarán a recuperar en las áreas ganaderas.

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Reconoció que en la parte de alimento sí hay zonas del país que están siendo afectadas, especialmente en los municipios del corredor seco, por lo cual se ha hecho la recomendación a la SAG para que en el período de recuperación de los potreros se pueda dotar de alimentos en las zonas más afectadas.

El funcionario estimó que la recuperación de los potreros se tardan como mínimo 45 y hasta 90 días con lluvia, sin embargo, con las primeras precipitaciones habrá un margen de desarrollo del alimento para el ganado.

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Yony Bustillo
Yony Bustillo
Periodista

Periodista de investigación graduado en la UNAH. Con formación nacional e internacional en transparencia, acceso a la información pública, autorregulación de los medios, periodismo de investigación y de datos.