Agentes de la Dipampco asesinados en Corinto fueron entregados por informantes

Los cinco agentes iban originalmente a una operación de vigilancia en Colón, pero, guiados por los informantes terminaron en Corinto, donde fueron sometidos por al menos 150 personas ligadas a Heber Noé Argueta

  • Actualizado: 01 de junio de 2026 a las 00:00
Agentes de la Dipampco asesinados en Corinto fueron entregados por informantes

Omoa, Cortés.- Los cinco agentes de la recién eliminada Dipampco (Dirección Policial Antimaras y Pandillas) asesinados el pasado 21 de mayo en Corinto fueron conducidos a una trampa por dos informantes, que ya están identificados por las autoridades, de acuerdo con el informe de investigación.

El objetivo de los agentes era lograr un “quite” de al menos 100 kilos de cocaína que supuestamente estaban en la casa de Heber Noé Argueta Zavala, líder de una organización criminal que opera en Honduras y Guatemala ligada al cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Las víctimas son el subcomisario Lester Josué Amador Herrera y los cuatro agentes, Dailin Francisco Elvir Quintanilla, Lionel Alejandro Valdez Núñez, Nels Makley Eguigure Benavides y Emerson Josué Canales Fúnez, quienes fueron asesinados.

EL HERALDO Plus tuvo acceso al informe de investigación en el que se narra cómo fue la operación ilegal que realizaron los cinco elementos de la Dipampco la mañana del 21 de mayo, quienes sin tener orden de allanamiento ingresaron a una residencia en el centro de la comunidad de Corinto, en Omoa, Cortés.

El objetivo está claro para las autoridades: los cinco policías iban a realizar un “quite” de al menos 100 kilos de cocaína que estaba dentro de la casa de Argueta Zavala.

En un recorrido por la zona, este equipo observó el despliegue policial y militar de Honduras y Guatemala en puntos fronterizos, pero también constató cómo los pobladores viven con temor, ya que, según testimonios, llevan años bajo la presencia e influencia de actores vinculados con el narcotráfico que controlan en ese lugar.

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Informe

Según el libro de novedades de la oficina de la Dipampco en Tegucigalpa, el 20 de mayo a las 10:20 p.m, el subcomisario Lester Josué Amador Herrera, junto a los cuatro agentes, salieron rumbo a Colón; sin embargo, en horas de la mañana del 21 de mayo se conoció sobre su muerte en Omoa, a casi 400 kilómetros del lugar al que supuestamente se dirigían.

La novedad del policía de turno indica que era una misión de trabajo conformada por el oficial y los cuatro agentes, quienes se transportaban en un vehículo Mitsubishi blanco.

Según la documentación que deben llenar antes de las operaciones como parte del protocolo policial, la misión en Colón era para realizar vigilancia por un caso de drogas y debían cumplir instrucciones como: no violar las normas básicas de seguridad, conservar las reservas de la información, entregar documentos según el protocolo de difusión, tener en cuenta el comportamiento del personal en las actividades de inteligencias e investigación, garantizar los derechos humanos y seguir el protocolo conforme al derecho internacional humanitario.

Pero los cinco agentes, guiados por dos informantes que andaban en otro vehículo, se dirigieron la mañana del 21 de mayo a la zona de Corinto.

El allanamiento ilegal trascendió en un video divulgado en redes sociales, en el que se observa que los agentes ingresan por la fuerza a una residencia rodeada de un cerco. En el video se ve que uno de los policías golpea el portón principal de la casa con un ariete de metal y logra abrirla, mientras su compañero toma un escudo protector e ingresan a la casa.

El ariete usado para derribar el portón y un escudo que andaban fueron sacados por los agentes de una bodega de la Dipampco en Tegucigalpa, sin que fuera reportado. El equipo táctico no era necesario para la operación de vigilancia en Colón que habían reportado en el libro de novedades, según los protocolos.

En redes sociales circuló el video en el que los cinco policías ejecutaban el allanamiento, sin imaginarse que los criminales los superaban en número.

El informe de investigación indica que los informantes aseguraron que, mientras los agentes ingresaban a la casa, ellos se quedaron cerca del inmueble, sin entrar. Pese a eso, según un informe, fueron descubiertos por miembros del grupo delictivo de Argueta Zavala, quienes custodiaban la zona.

Los informantes de los policías resultaron heridos, pero los sicarios no los mataron porque al parecer fueron reconocidos como cercanos de la zona. Estas personas están identificadas por la Policía.

La Policía logró establecer, posteriormente, que ambos informantes ofrecieron datos erróneos o falsos a los agentes y estos fueron sorprendidos por un número mayor de delincuentes, quienes los rodearon; en ese momento se produjo un intercambio de disparos.

Los agentes dentro de la casa, según las investigaciones, le dispararon al hijo de Heber Noé Argueta Zavala, a quien describen como un joven, o tal vez menor de edad, y eso fue lo que desató la furia del cabecilla, quien junto con un grupo de 150 hombres sometió a los policías, los sacó de la residencia y los llevó a otro lugar, donde fueron descuartizados y a uno lo quemaron.

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Hubo alertas

Otro de los detalles que los agentes sostienen en el informe es que durante el tiroteo, pobladores de Corinto alertaron a la Policía; al lugar llegaron cuatro agentes de la Policía de Fronteras, a quienes los criminales les dispararon, hiriendo a dos, pero uno de los delincuentes los reconoció y dijo: “Paren, paren, son los de frontera”, por lo que lograron salir con vida.

EL HERALDO Plus se desplazó hasta la comunidad de Corinto, donde se logró ubicar la posta de la Policía de Frontera a 300 metros de la casa donde fueron asesinados los cinco policías.

En el informe se consigna que cuando el enfrentamiento trasciende públicamente, los altos mandos de la Policía Nacional llamaron a los jefes de la Dipampco para que informaran lo que estaba sucediendo en Corinto, pero ellos negaron que el grupo de agentes fuera parte de esa institución.

En las investigaciones se detalla que el jefe de operaciones de la Dipampco ya había recibido la alerta de que el grupo de policías había cambiado su destino, que originalmente estaba reportado para Colón.

Según se conoció, cuando el ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, y el director de la Policía, Rigoberto Oseguera Mass, conocieron los detalles del caso, comunicaron la información al Ministerio Público y nombraron una comisión para realizar diligencias para investigar el hecho.

La posta policial en Corinto se ubica a unos 300 metros de distancia de la casa de Heber Argueta Zavala, lugar donde fueron tiroteados los policías.

Sector

Ahora, la comunidad de Corinto está más atemorizada que antes, pues saben que en la zona fronteriza han operado las bandas de narcotraficantes, traficantes de personas, contrabandistas de productos, pero ahora temen los enfrentamientos con militares y policías que patrullan las zonas.

Al ingresar al municipio se percibe una población tranquila, pero detrás de esa imagen se esconde el crimen organizado que lleva años operando en la zona fronteriza.

El 21 de mayo, cuando fueron masacrados los cinco agentes, los policías no se atrevieron a entrar a Corinto y lo hicieron hasta que llegaron refuerzos de otras ciudades, así como militares.

Mientras pasaban las horas, el grupo de delincuentes, al mando de Heber Argueta, se llevó los cuerpos de los agentes y los descuartizó en las cercanías de la comunidad.

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