"Quite" de droga, oro y dinero: la hipótesis detrás de la masacre en Corinto; una misión ilegal
Fuentes policiales y de inteligencia sostienen que la acción en Omoa, Cortés se ejecutó sin orden judicial, fiscal ni protocolos establecidos
- Actualizado: 22 de mayo de 2026 a las 17:41
La operación policial realizada en Corinto, Omoa, continúa bajo un fuerte escrutinio tras revelarse que habría sido ejecutada fuera de los procedimientos oficiales establecidos por la ley.
Las investigaciones preliminares apuntan a que los cinco agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) participaron en una intervención que no contaba con orden judicial, fiscal acompañante ni autorización formal de la cadena de mando.
Según fuentes vinculadas a inteligencia policial y militar, el objetivo de la acción habría sido un supuesto “quite” de droga, dinero en efectivo y oro en una vivienda señalada como punto de interés criminal.
El hecho, sin embargo, terminó en una emboscada armada que dejó como resultado la muerte de los cinco agentes durante el intercambio de disparos en la zona fronteriza.
De acuerdo con la información en análisis, la operación se ejecutó sin refuerzos, sin equipo especializado para levantamiento de evidencias y sin la presencia de un juez ejecutor.
Esa ausencia de protocolos ha sido uno de los puntos centrales dentro de la investigación, ya que se considera un elemento determinante en el desenlace violento del caso.
Fuentes consultadas por EL HERALDO señalan que este tipo de procedimientos requiere pasos estrictos para garantizar su legalidad, la seguridad del personal y la validez de cualquier hallazgo ante un proceso judicial.
Sin embargo, en este caso específico, se habría omitido el cumplimiento de varias de esas etapas, lo que ahora convierte la intervención en objeto de investigación interna.
El equipo estaba integrado por: el subcomisario Lester Josué Amador Herrera, acompañado por los agentes Dailin Francisco Elvir Quintanilla, Lionel Alejandro Valdez Núñez, Nels Makley Eguigure Benavides y Emerson Josué Canales Fúnez, quienes salieron desde Tegucigalpa en horas de la noche con rumbo inicial hacia el norte del país.
El destino oficialmente era el departamento de Colón, pero los movimientos posteriores del grupo los llevaron hacia el sector de Corinto, donde se produjo el enfrentamiento armado.
En el lugar, los agentes habrían ingresado a una vivienda vinculada a una estructura criminal, donde fueron recibidos por sujetos armados que reaccionaron con alto poder de fuego.
El intercambio de disparos se prolongó durante varios minutos hasta que la situación derivó en una escena de alto impacto que terminó con la muerte de los cinco policías.
Tras lo ocurrido, la Secretaría de Seguridad ordenó la intervención de la unidad especializada, mientras se revisan expedientes, rutas de operación y decisiones tomadas durante el desplazamiento. Las líneas de investigación también han puesto la mirada en mandos operativos de la estructura policial, debido a la naturaleza irregular de la misión y la falta de documentación de respaldo.
Mientras tanto, el caso continúa abierto en medio de hermetismo oficial y con múltiples interrogantes sobre cómo una operación no autorizada terminó en una de las emboscadas más letales registradas recientemente en la zona norte del país.