“Correte pué”: así le perdonaron la vida a joven en masacre en Rigores, Trujillo
Los atacantes, antes de dejarlo huir de la escena donde varias personas fueron asesinadas, le pusieron un fusil y tras suplicar por su vida le dijeron que corriera
- Actualizado: 22 de mayo de 2026 a las 16:00
Todavía en estado de shock y con la voz quebrada por el miedo, un joven sobreviviente de la masacre ocurrida este jueves 21 de mayo en Rigores, Trujillo, contó cómo logró salir con vida después de quedar frente a frente con hombres armados que ya tenían un fusil apuntándole.
La historia fue revelada por un poblador de la zona que aseguró haber hablado directamente con el muchacho minutos después del ataque armado que dejó varias víctimas mortales en una finca de palma africana.
Según el relato, el joven se encontraba en el lugar junto a otros trabajadores cuando comenzaron los disparos y el caos se apoderó de la zona.
En medio de la desesperación, uno de los atacantes le apuntó con un fusil mientras otras personas ya estaban siendo ejecutadas dentro del lugar.
“Él me dijo llorando que le pusieron el arma y que solo les pidió que le perdonaran la vida”, contó el ciudadano durante una entrevista brindada a un medio de comunicación local.
De acuerdo con el testimonio, tras escuchar las súplicas del joven, los hombres armados finalmente decidieron no dispararle y le gritaron: “Correte, pué”.
El muchacho salió corriendo del lugar mientras alrededor quedaban cuerpos tendidos, personas heridas y una escena marcada por el terror.
Versiones preliminares indican que muchas de las víctimas se encontraban dentro de una iglesia evangélica realizando una oración cuando hombres armados irrumpieron y comenzaron a disparar de forma indiscriminada.
Tras el ataque, las imágenes difundidas desde la escena mostraban mochilas abandonadas, sillas volcadas, teléfonos celulares en el suelo y paredes perforadas por impactos de bala.
Las autoridades señalan oficialmente que las víctimas son 20 personas.
Mientras equipos policiales y militares continúan desplegados este viernes 22 de mayo, en Rigores, las autoridades manejan distintas hipótesis sobre el crimen, entre ellas posibles conflictos relacionados con tierras y estructuras criminales que operan en el Bajo Aguán.
Sin embargo, en medio de la tragedia, el relato del joven al que le dijeron “correte, pué” antes de dejarlo escapar se ha convertido en una de las historias más impactantes de la masacre que hoy enluta a decenas de familias hondureñas.