Rampa chocaba con una columna: Hubo fallas en diseño de hospital de Santa Rosa de Copán

Un millonario proyecto neonatal en Copán permanece estancado por graves errores de diseño en manos de la empresa española TASH, que ganó el proyecto teniendo denuncias por irregularidades en otros países

  • Actualizado: 27 de mayo de 2026 a las 23:59
Rampa chocaba con una columna: Hubo fallas en diseño de hospital de Santa Rosa de Copán

Tegucigalpa, Honduras.- El sueño de que la región occidental del país tenga su propio hospital neonatal, diseñado para ofrecer 75 camas (4 de emergencia y 71 de hospitalización) y 81 cunas —de las cuales 12 están destinadas a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN)—, hoy sigue estancado entre varillas, tablas y cemento.

Mientras las mujeres en labor de parto crítico deben seguir arriesgándose a un viaje de más de tres horas hacia San Pedro Sula, el proyecto permanece paralizado por la falta de correcciones en los diseños estructurales.

Por estos planos y los de cuatro salas neonatales, se pagó 3.1 millones de dólares (unos 81 millones de lempiras) a la cuestionada empresa española Taller de Arquitectura Sánchez-Horneros (TASH), firma que además fungió como supervisora de la obra.

EL HERALDO Plus y LA PRENSA Premium tuvieron acceso a documentos exclusivos que evidencian cómo el Consorcio IXCHEL —liderado por la Compañía de Infraestructura e Inversiones Nacionales (CIIN)— presentó reiterados informes técnicos ante la empresa detallando los errores de diseño encontrados en el terreno.

3.1

millones

de dólares, aproximadamente 81 millones de lempiras, se le pagaron a la empresa española por el diseño del hospital neonatal de Santa Rosa de Copán.

La respuesta de los supervisores quedó asentada en el acta notarial 474, emitida el 10 de septiembre de 2024, donde los encargados de TASH se limitaron a exigir los reportes físicos de la constructora sin aplicar las modificaciones correspondientes al hospital.

Además, este rotativo visitó el centro asistencial, donde pudo constatar el abandono de la obra gris y se conversó con el personal que aún realiza labores de vigilancia en el predio desolado.

La falta de respuestas oportunas en Copán coincide con una agresiva estrategia de acaparamiento de contratos por parte de la consultora española.

Documentos en poder de este equipo de investigación revelan que TASH también buscó que la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT) le adjudicara los diseños de los hospitales de Salamá, Ocotepeque y Santa Bárbara, complejos que hoy no son más que edificios sin acabar bajo esquemas de contratación fragmentada. Además, el Tribunal Superior de Cuentas (TSC) y el Ministerio Público investigan 47 contratos de los tres hospitales.

Tribunal Superior de Cuentas investiga 47 contratos de tres hospitales por L4,662 millones

EL HERALDO Plus y LA PRENSA Premium denunciaron en el reportaje “Empresa española con dudoso historial ganó contratos para hospitales”, cómo ese consorcio tiene investigaciones en España y Perú por proyecto de infraestructura hospitalaria.

Pese a los señalamientos, la empresa logró consolidar su influencia en el sistema sanitario nacional al obtener los contratos para la supervisión y equipamiento del hospital de Roatán, así como el diseño de los estratégicos Hospitales del Trauma en Tegucigalpa y San Pedro Sula.

El Hospital Materno Infantil de Occidente sigue hundido en problemas

Con los expedientes técnicos bajo el brazo y las coordenadas marcadas en el mapa, el equipo de EL HERALDO Plus y LA PRENSA Premium recorrió la carretera hasta Santa Rosa de Copán para comprobar qué quedaba del hospital que prometía transformar la atención neonatal en el occidente del país.

Lo primero que golpea al llegar no es la magnitud de la estructura, sino la urgencia de terminar esta obra lo más pronto posible. Los pobladores aseguraron que el actual hospital, ubicado a cinco minutos del centro de Santa Rosa de Copán, apenas se da abasto para atender a unos cuantos. El hospital prometido por el gobierno de Xiomara Castro es una necesidad de vida o muerte.

Don Samuel Cruz, un vendedor local que observa a diario el predio, agradeció la presencia de este equipo periodístico: “No sabe cómo agradecemos su presencia para que terminen este hospital. Sin mentirle, hay momentos en que esas muchachas (embarazadas) deben irse corriendo para San Pedro Sula para parir porque aquí no hay ni espacio”.

19

millones

de dólares, aproximadamente 475 millones de lempiras, fue lo que firmó IXCHEL para construir el Hospital Materno Infantil de Occidente

Cruz señaló que el colapso es regional. Las salas actuales no solo reciben a locales; colman sus espacios familias que llegan desde Copán Ruinas, La Entrada, Cucuyagua, Corquín y Santa Rita, e incluso pacientes de Santa Bárbara y Ocotepeque.

El viaje de emergencia hasta el Hospital Mario Catarino Rivas en San Pedro Sula les toma más de tres horas por carreteras fracturadas, un trayecto crítico que pone en riesgo inminente a la madre y al neonato.

En el terreno donde está la infraestructura inconclusa del nuevo hospital, valuado en cerca de 19 millones de dólares (unos 475 millones de lempiras) según la Secretaría de Salud (Sesal), el panorama es desolador: apenas se pueden ver dos elementos de vigilancia privada y un puñado de ingenieros levantando análisis técnicos.

La rampa vehicular principal fue diseñada para terminar estrellada directamente contra una columna estructural, mutilando la capacidad del estacionamiento de 26 a solo 19 plazas.

Cada una de las fallas denunciadas por el Consorcio IXCHEL aparecen expuestas entre varillas oxidadas, rampas inconclusas y columnas que no coinciden con los planos originales. Lo que durante meses fue una disputa técnica plasmada en oficios, actas y reportes internos terminó convirtiéndose en una parálisis visible de acero y cemento.

Caminando entre tablas apiladas y pedazos de bloque esparcidos por el suelo, este equipo periodístico logró conversar con un ingeniero del proyecto. Mientras guiaba el recorrido por los pasillos esqueléticos de la obra gris, el profesional detalló los fallos estructurales bajo estricta condición de anonimato, al no estar autorizado por su empresa para brindar declaraciones oficiales.

“Tengo entendido que el contrato se derivó de una licitación pública internacional que abrió en octubre de 2023. Donde la empresa (IXCHEL) ganó; en noviembre se adjudicó y el 29 de enero de 2024 dieron la orden de inicio”, relató el ingeniero, mientras pedía que su nombre no se mencionara y señalaba los ejes del edificio.

“Desde la etapa de demolición y análisis previos, le informamos al dueño sobre anomalías en los planos estructurales y arquitectónicos, ya que no coincidían en los ejes; básicamente tenían un movimiento. Al profundizar en la revisión, descubrimos un divorcio total y contradicciones profundas entre los planos, las memorias de cálculo y las especificaciones técnicas”, detalló la fuente.

La constructora intentó frenarlo a tiempo. El 9 de marzo de 2024, cuando apenas habían analizado entre el 15% y el 20% del proyecto global, los ingenieros locales convocaron a una reunión de emergencia en la sala de juntas del actual Hospital de Santa Rosa de Copán.

Alteraron cuatro veces el presupuesto para hospitales de Santa Bárbara, Salamá y Ocotepeque

Frente a los representantes de la Red Solidaria y de la firma supervisora TASH, expusieron que las inconsistencias en los planos y las descripciones de las cantidades de obra simplemente no cuadraban.

“Para junio de 2024, las inconsistencias seguían. El diseño del muro de contención y el concreto de limpieza venía tasado en metros cuadrados cuando técnicamente correspondía a metros cúbicos. Nos tomó seis meses de desgaste y alrededor de 22 reuniones con la supervisión para que entendieran el error y aplicaran una fórmula matemática, en lugar de guiarse por una regla de vida antojadiza. Hasta noviembre el contratante aceptó subsanar ese y un segundo error”, recordó el testigo con frustración.

En estas instancias nadie podía poner orden en la obra debido a los graves enredos del propio contrato. El proyecto se rige bajo un contrato FIDIC (Federación Internacional de Ingenieros Consultores), un modelo estándar global donde la figura del “Ingeniero” debe actuar como un ente imparcial, llamado a resolver errores de diseño antes de escalar a un litigio.

“Aquí había un triple error, una falta de gobernanza absoluta: la supervisión española tenía una triple asignación; fungía como diseñadores, supervisores y como el 'Ingeniero' del contrato. Ante este sesgo, se solicitó formalmente ante un ente gubernamental activar el mecanismo de arbitraje internacional”, explicó el especialista.

Contó que fue así como en la disputa intervino el Dispute Avoidance and Adjudication Board (DAAB), un panel internacional de resolución de disputas utilizado en contratos financiados por organismos multilaterales.

Las tres cisternas principales se encajaron al muro de contención de forma irresponsable para ocultar un error previo de los planos, provocando filtraciones permanentes de humedad sobre los 13,800 metros cuadrados de la edificación, sin contar que los planos originales olvidaron conectarlas a la red de agua potable.

EL HERALDO Plus y LA PRENSA Premium confirmaron que el DAAB nombró a un perito neutral para que inspeccionara el proyecto y emitió la Decisión DAAB No. 2.

El fallo concluyó que los errores del diseño eran sustanciales y plenamente imputables a la firma española Taller de Arquitectura Sánchez-Horneros (TASH), responsable tanto de los planos como de la supervisión del proyecto.

El documento señala que “las edificaciones incumplen los parámetros internacionales del código de concreto ACI-318. Algunos planos carecen por completo de elevaciones de columnas y los cálculos defectuosos dispararon más de un 1,000% el costo de ciertos muros de contención”.

Además indica que “una rampa vehicular terminaba directamente estrellada contra una columna estructural, mutilando el estacionamiento proyectado de 26 a solo 19 plazas. Las rampas peatonales carecen de coordenadas técnicas y varias vigas de concreto bloquean físicamente las zonas de circulación”.

Al igual se evidencia que las tomas de oxígeno medicinal fueron diseñadas encima de ventanas o fuera del eje de las camas hospitalarias, volviéndolas inaccesibles.

El sistema contra incendios incluía equipos incompatibles con el espacio asignado y los drenajes sanitarios omitían los desfogues esenciales para los fosos de los elevadores.

“El perito determinó que el proyecto arrastraba errores de diseño, instrucciones demoradas, directrices fallidas y órdenes emitidas con sesgo y mala fe por parte de la supervisión. El fallo ordenó que se nos reembolsaran los pagos de fianzas, costos administrativos y gastos mayores por errores no imputables a nosotros como contratistas, y nos concedió una prórroga de tiempo. Pero ni con el fallo los errores cesaron; las fallas eran demasiado profundas”, detalló el ingeniero que estaba en la obra.

La raíz de este colapso estructural quedó al descubierto no solo en los informes de ingeniería, sino en la propia voz de los encargados del proyecto. Una fuente vinculada al proyecto hospitalario, que pidió el anonimato, proporcionó a EL HERALDO Plus y LA PRENSA Premium una grabación de audio que revela cómo la firma supervisora intentó improvisar sobre la marcha soluciones para planos que no se acoplaban a la realidad nacional.

En el audio, según dijo la fuente, se escuchaba a Alejandro Hernández, representante oficial de TASH en Honduras. Este equipo revisó los documentos, corroborando su vinculación con proyecto estatal en los registros públicos bajo el Contrato No. AEPAS-H-4619-319-2022, suscrito con la Red Solidaria.

En la grabación, Hernández admitió implícitamente que los planos originales cobrados por la firma española requerían modificaciones de fondo para poder ejecutarse en el país: “Nosotros podríamos ayudarle a tropicalizar el diseño. Sería cuestión nada más de definir el alcance, lo que ustedes necesiten”, se escucha decir de forma directa.

Lejos de activar un protocolo técnico riguroso e inmediato para subsanar los errores arquitectónicos que mantenían paralizado al consorcio constructor, el representante de TASH propuso un esquema comercial adicional para corregir sus propios diseños.

“Nosotros pues les presentaríamos una pequeña propuesta para que ustedes la aprueben. Es básicamente porque yo ahorita tengo supervisores en el equipo. Yo tendría que tener y agarrar un grupo de diseñadores de empresas”, detalló Hernández en el audio, dejando en evidencia que no contaban con el personal calificado en el sitio para resolver el desfase de los planos.

EL HERALDO Plus y LA PRENSA Premium trataron de comunicarse en reiteradas ocasiones con Hernández para conocer su versión sobre este y el resto de casos expuesto en reportajes anteriores; sin embargo, al cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.

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