Biomédico alerta por analizador cuántico usado en clínicas: "Ese aparato es una estafa"

El ingeniero biomédico, Orlando Marín, dictaminó que el dispositivo utilizado en clínicas que dan diagnósticos falsos funciona como un juguete sin aval científico. Los diagnósticos son falsos

  • Actualizado: 02 de septiembre de 2026 a las 15:06
Biomédico alerta por analizador cuántico usado en clínicas: Ese aparato es una estafa

Tegucigalpa, Honduras.- Colocar la mano sobre un sensor o cerrar los dedos alrededor de un tubo plástico conectado a una computadora. Eso es todo lo que las clínicas expuestas por la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus y LA PRENSA Premium les piden a los pacientes antes de entregarles un diagnóstico alarmante.

Para el ingeniero biomédico hondureño, Orlando Marín, con experiencia en el extranjero, esa simplicidad es, precisamente, la prueba de que el analizador magnético de resonancia cuántica no tiene sustento para detectar enfermedades.

Para empezar, dijo que "el nombre está mal usado", pues el dispositivo "realmente no se asimila a ningún aparato de resonancia magnética", porque una resonancia real "necesita un cuarto especial" para contener la fuerza de su magneto.

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Aseguró que "lo que sostiene el paciente en la mano no tiene esa capacidad" de realizar entre 45 y 60 tipos de diagnósticos distintos, como cáncer, cirrosis, próstata, hígado graso, etc.

"Definitivamente colocando las manos en un electroconductor o en un detector infrarrojo... es imposible hacer ese tipo de diagnósticos médicos", afirmó el ingeniero.

Puso el ejemplo más ilustrativo: predecir un cáncer hereditario requiere, según explicó, "un estudio del ADN de la persona. Y eso demora semanas, le cuesta meses".

"¿Cómo vas a decirme que en un minuto o dos minutos que coloque las manos en un aparato te va a decir tanta información?", cuestionó. "No. Es imposible. O sea, el aparato no hace nada en realidad".

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Lo único que sí ocurre, según su análisis técnico, es que "una corriente de muy baja potencia pase a través del cuerpo y la reciba del otro lado".

Marín comparó el mecanismo con las básculas de bioimpedancia que existen en gimnasios y consultorios de nutrición, capaces, cuando mucho, de estimar el porcentaje de grasa o agua corporal, pero incapaces de sostener un diagnóstico clínico. "No puedes hacer un diagnóstico completo", sentenció.

Sobre lo que realmente sucede dentro del software cuando el paciente coloca la mano, Marín fue igual de crítico: "Lo más probable es que simplemente sea como un aparatito que aleatoriamente elige dentro de sus 45 a 60 diagnósticos. Los elige al azar a la persona que lo pone".

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La comparación que usó no dejó margen de duda sobre su gravedad, pues "ese aparato es una estafa. Como una maquinita de casino. Bueno, tú bajas la palanquita y te puede tirar una combinación de monedas, pero es al azar".

Insistió en que "no tiene ni el certificado FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos, por su siglas en inglés)", es decir, no existe un control de calidad verificable, algo que calificó como "lo más importante", porque "eso es prácticamente, por decirlo así, es como una especie de juguete. Es como que un niño quiera jugar a ser doctor".

El cuestionamiento del ingeniero no se detuvo en la máquina. También apuntó a quienes la operan. "Cualquiera que se pone el scrub (uniforme que usa el personal de salud) puede aparentar que es médico. Pero no es médico", advirtió, exigiendo que se verifique si el personal que atiende en estos centros —muchos de ellos extranjeros, según documentó EL HERALDO Plus y LA PRENSA Premium— cuenta realmente con título, idoneidad y registro ante el Colegio Médico de Honduras. Para Marín, la ausencia de esa validación es tan grave como la del aparato mismo.

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Después del "diagnóstico" llega la venta de sueros intravenosos, inhalaciones y terapias presentadas como cura inmediata.

Ahí, el ingeniero fue igual de escéptico. "Al final se vuelve una estafa porque lo que le están haciendo a ellos en realidad no es nada", dijo, y planteó que el contenido de esos sueros probablemente "cuidaba nada más de solución salina con color".

"Es manzanilla nada más que le están haciendo inhalar", dijo. Pero advirtió que, a diferencia del aparato, ahí sí hay un riesgo físico real: "Obviamente del hecho que le introducen una aguja al paciente, pues hay un riesgo biológico", y alertó que, de reutilizarse el material, "podrían estar infectando a la gente con enfermedades como VIH".

Además, el experto hizo hincapié en que “la Secretaría de Salud es la que debe monitorear" cada uno de estos centros que operan bajo el nombre de "clínicas" sin ofrecer, a su juicio, ningún servicio de salud real.

"Si las prácticas que se están usando ahí no son de salud, tienen que cerrar", insistió, y pidió que se exija registro sanitario tanto para el aparato como para cada sustancia que se introduce en el cuerpo de los pacientes, "así sea nada más con vitaminas, minerales o hierbas".

Para el ingeniero, mientras eso no ocurra, cada persona que entra a una de estas clínicas no es tratada como paciente. "Aquí no están viendo pacientes, están viendo un cliente".

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