Engaño
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Choloma, Honduras.- Lo llaman Koriun 2.0. Sobran motivos para las comparaciones con el nuevo fraude de Unifín: misma ciudad (Choloma), mismos afectados (operarios de maquila y comerciantes), mismo método (estafa piramidal) y el mismo desenlace (el dinero de miles de clientes esfumado).
Tras la reciente denuncia de varios afectados por el paradero desconocido del cerebro de la estafa de Unifín y la interrupción en la entrega de dinero, testigos y autoridades empiezan a develar detalles de cómo operaba el nuevo fraude que sacude Choloma, a un año del estallido de Koriun, que dejó a más de 35 mil aportantes sin su capital.
Las pesquisas iniciales apuntan a un exempleado de la Alcaldía de Choloma que, en menos de cinco meses, organizó un esquema Ponzi: un tipo de estafa piramidal mediante el cual se pagan los rendimientos a los primeros inversionistas con el dinero de los últimos, sin realizar ninguna actividad económica real.
Además, las autoridades de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) revelaron que Unifín intentó legitimar su operación al disfrazar la captación irregular de fondos como donaciones.
De acuerdo con las indagaciones, el origen de la presunta estafa no se gestó en oficinas formales ni en estructuras empresariales visibles, sino en un entorno cotidiano: una cafetería dentro de un centro comercial en Choloma.
Desde ese punto, el proyecto empezó a atraer a sus primeros “inversionistas”. No obstante, el rápido incremento en la afluencia de personas y en el manejo de dinero obligó a sus responsables a abandonar el lugar.
La operación se trasladó entonces a un espacio aún más discreto: una vivienda en la residencial Manantial, en un sector de circuito abierto. Allí, bajo una fachada doméstica, comenzó a operar la supuesta empresa de inversiones Unifín, señalada ahora como una estructura piramidal que captaba fondos sin respaldo legal ni supervisión de las autoridades financieras.
Vecinos de la zona, en conversaciones con EL HERALDO Plus, identificaron el inmueble como la casa de habitación de Romel Galo, un hombre que, según relataron, tiene aproximadamente dos años de residir en la zona.
En esa misma casa se instalaron las operaciones de Unifín desde aproximadamente noviembre del año pasado, pero fue a partir de enero de este año cuando el número de personas que llegaban diariamente a entregar o retirar dinero creció de forma exponencial.
El movimiento fue constante, el negocio operaba de lunes a sábado desde las 8:00 de la mañana y, en muchas ocasiones, extendía sus actividades hasta las 10:00 de la noche. A esas horas, cuadras enteras permanecían llenas de personas haciendo fila, mientras decenas de vehículos se estacionaban en los alrededores.
La promesa era seductora, se trataba de rendimientos elevados en poco tiempo; Unifín ofrecía duplicar la inversión en poco tiempo, con montos accesibles desde los 1,000 lempiras.
La dinámica era sencilla, los participantes entregaban dinero en efectivo y esperaban recibir ganancias cada siete semanas, luego de que se les activara una aplicación en su teléfono, la cual les indicaba en qué momento debían llegarar a cobrarlas.
Este esquema, característico de las estafas piramidales, depende del ingreso constante de nuevos "inversionistas" para sostener los pagos iniciales, hasta que inevitablemente colapsa... y ese colapso llegó.
El pasado domingo, 29 de marzo, decenas de personas que habían sido citadas para recibir sus ganancias no obtuvieron respuesta. La incertidumbre dio paso veloz a la tensión. Después llegaron los reclamos, la frustración y una sospecha colectiva contra la empresa. Al día siguiente, el inmueble permaneció cerrado.
Según comentó un vecino, quien prefirió mantener su identidad en reserva, "fue casualidad, los guardias no se presentaron el domingo, solo quedó Romel, y toda esas personas se metieron a las oficinas, no pasó nada porque llegó la Policía. Romel es muy conocido en el sector, a veces se le miraba barriendo afuera de su casa como si nada".
EL HERALDO Plus encontró en el lugar un pequeño cartón amarillo, adherido sobre la puerta principal con el siguiente texto: “En este momento no estoy en casa, esta semana no vamos a laborar, regreso como a las 3:00 pm. 9543-6464, Romel”.
Las autoridades policiales comenzaron a actuar tras los primeros indicios públicos. El subcomisionado Allan Sauceda, de la jefatura de Choloma, informó que el domingo recibieron una denuncia pública que los llevó a movilizarse al lugar, donde encontraron alrededor de 100 personas reclamando dinero.
Según explicó, aunque ya existían reportes informales sobre la operación de este negocio, a la fecha nunca se presentó una denuncia oficial.
Las investigaciones están en curso, las autoridades confirmaron que hay al menos una persona identificada, quien ya fue interrogada para esclarecer cómo operaba el sistema, pero el caso permanece está aún en etapa de investigación, por lo que no quisieron revelar el nombre específico.
El alcalde cholomeño Gustavo Mejía confirmó el martes en la noche al noticiero Hoy Mismo que ya tenían conocimiento preliminar de movimientos irregulares vinculados a la conformación de la supuesta cooperativa.
“Tuvimos conocimiento de que estaban formando una cooperativa, se estaba involucrando un miembro que trabaja en la municipalidad junto con un exmiembro de nombre Romel Galo, lo conocemos, y esperamos que si están metidos en esto se ponga orden”, expresó el edil.
Preliminarmente se maneja que unos dos mil ciudadanos habrían sido afectados por el esquema.
Mientras las indagaciones avanzan, la tristeza y el recelo se apoderaron de los usuarios. Entre los rostros de la incertidumbre están quienes apenas comenzaban a confiar en el sistema. Uno de ellos es Lorenzo Gonzales, quien llegó a bordo de un taxi hasta la vivienda en la residencial Manantial, sin imaginar que encontraría las puertas cerradas y un simple rótulo como única respuesta.
“Yo metí unos pesos (lempiras) aquí cuando todavía no había muchos, hasta ahorita estamos viendo cómo está el asunto”, dijo, aún sorprendido por mirar la casa cerrada. A diferencia de otros "inversionistas", Lorenzo aseguró que apenas iniciaba y que no había recibido ningún retorno.
Se maneja que otros aportantes entregaron como capital inicial hasta 20,000 lempiras.
Gustavo Solórzano, comisionado de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros, manifestó a este medio que, "por respeto a la institucionalidad, vamos a esperar tomar una resolución colegiada. Lo que hemos hecho por ahora es alertar a la población, el asunto se tratará por la Comisión y se hará aplicación estricta de la ley".
Se indicó que personal de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros se apersonó el martes para verificar la documentación y la legalidad de la supuesta empresa.
Sin embargo, al momento de llegar al inmueble que presuntamente servía como centro logístico de Unifín en el municipio de Choloma, las autoridades se encontraron con un escenario de abandono, según revelaron en un comunicado publicado este miércoles.
El equipo técnico constató que el establecimiento se encontraba cerrado, lo que dificultó la incautación inmediata de archivos físicos o la detención de representantes de la supuesta plataforma.
Pese al cierre del local, las investigaciones no se detuvieron. Durante las diligencias de campo, los técnicos de la CNBS y los agentes policiales lograron localizar y entrevistar a varias personas afectadas por el esquema.
Estos testimonios fueron clave para desentrañar la modalidad utilizada por los promotores de Unifín para burlar la vigilancia estatal.
De acuerdo con los hallazgos preliminares, la plataforma utilizaba la figura legal de "donación" como un mecanismo de fachada para encubrir lo que en realidad era una captación irregular de fondos.
La CNBS dio a conocer que continuará realizando todas las actuaciones legales necesarias en coordinación con los entes de justicia para esclarecer los hechos y proteger los intereses económicos de la población.