Tegucigalpa, Honduras.- En redes sociales circula una fotografía de varios privados de libertad en Honduras, algunos vestidos con camisetas blancas y otros con ropa verde, mientras permanecen junto a una baranda metálica.
La imagen está acompañada de un mensaje que presenta esas condiciones de reclusión como las que enfrentarán los integrantes de estructuras terroristas tras las reformas penales aprobadas en octubre de 2026.
Sin embargo, es engañoso: la imagen no es actual, pues fue difundida en noviembre de 2018.
“Uniformes, 23 horas encerrados y cero visitas conyugales: así van a vivir ahora los hondureños que estén presos y sean miembros de estructuras terroristas”, dice literalmente la descripción de una publicación en Facebook, compartida decenas de veces desde el 29 de octubre.
El 27 de octubre de 2026, el Congreso Nacional de Honduras aprobó un paquete de reformas al Código Penal, al Código Procesal Penal y a la legislación penitenciaria, con el objetivo de fortalecer las medidas contra las maras, pandillas y otras estructuras criminales.
Entre los cambios figuran el endurecimiento de las penas por asociación terrorista, nuevas disposiciones sobre la prisión preventiva y la ampliación hasta 48 horas del plazo de detención en investigaciones complejas.
Estas medidas se suman a las reformas penitenciarias aprobadas en septiembre de 2026, mediante las cuales se estableció un régimen especial de reclusión para integrantes de organizaciones declaradas terroristas, como la Mara Salvatrucha (MS-13) y la Pandilla 18.
Este régimen contempla el uso obligatorio de uniformes, el aislamiento en celdas de máxima seguridad, restricciones de circulación y la prohibición de visitas conyugales. Además, establece controles sobre las comunicaciones y las actividades de los privados de libertad sujetos a estas medidas.
Foto de 2018
Una búsqueda en Google Lens de la imagen que acompaña la publicación viral permitió identificar que la fotografía aparece en una publicación de Vatican News del 14 de noviembre de 2018, titulada “Nuncio apostólico en Honduras visita a prisioneros en cárceles”.
El artículo documenta una visita de monseñor Novatus Rugambwa, entonces nuncio apostólico en Honduras, a diferentes centros penitenciarios del país para conocer las condiciones de los internos y acompañar las actividades de la Pastoral Penitenciaria.
Según Vatican News, Rugambwa estuvo en la cárcel conocida como El Pozo II, ubicada en Morocelí, El Paraíso, donde compartió una jornada de oración con privados de libertad.
Durante el recorrido, el representante del Vaticano ingresó a diferentes módulos del centro penitenciario, incluidos los destinados a integrantes de la Mara Salvatrucha (MS-13) y la Pandilla 18.
Vatican News también señala que el nuncio apostólico estuvo en otros establecimientos penitenciarios, entre ellos los ubicados en Puerto Lempira y Trujillo, así como en la Penitenciaría Nacional de Támara.
Además, otros registros (1, 2) muestran que la fotografía ya circulaba en noviembre de 2018 y, por tanto, no puede utilizarse como evidencia visual de las medidas penitenciarias aprobadas en 2026.
Por tanto, aunque las condiciones mencionadas en la publicación viral están relacionadas con medidas penitenciarias aprobadas en 2026, la fotografía utilizada para ilustrarlas no es actual: corresponde a un registro de noviembre de 2018, ocho años antes de la aprobación de esas disposiciones.