Tegucigalpa, Honduras.- Aunque los deepfakes crecieron durante los primeros 100 días del gobierno de Nasry Asfura, la manipulación simple siguió siendo la fórmula más utilizada para fabricar desinformación política en Honduras.
Una investigación de EH Verifica y LA PRENSA Verifica identificó más de 60 bulos entre el 27 de enero y el 6 de mayo de 2026. Una parte importante reutilizó videos viejos, frases inventadas, declaraciones fuera de contexto y artes manipulados.
La estrategia fue constante: tomar, contenido real, alterarlo parcialmente y viralizarlo.
Así circularon videos antiguos del presidente del Banco Central de Honduras (BCH), Roberto Lagos, criticando subsidios energéticos como si fueran declaraciones recientes de su gestión actual. El contenido original correspondía a 2023.
También se reutilizaron videos grabados antes de las elecciones para fabricar supuestas autocríticas de Juan Diego Zelaya sobre sus primeros 100 días como alcalde.
Las citas falsas dominaron Facebook
Las frases inventadas se convirtieron en uno de los formatos más repetidos de desinformación.
EH Verifica desmintió publicaciones que atribuían a funcionarios declaraciones inexistentes sobre salarios, subsidios, agua potable y programas sociales.
La secretaria de Educación, Ivette Arely Argueta, fue vinculada falsamente con supuestos congelamientos salariales para docentes.
También circularon contenidos falsos sobre Kamala Harris, Ebal Díaz y Juan Diego Zelaya.
La investigación detectó que Facebook concentró gran parte de los artes manipulados y citas falsas atribuidas a funcionarios.
La mezcla entre verdad y mentira aumentó la efectividad
Uno de los principales hallazgos de la investigación es que muchos de los bulos más virales no necesitaron tecnología sofisticada.
Bastó alterar parcialmente un contenido verdadero. La efectividad radica en mezclar hechos reales con elementos falsos. Sí existían los personajes. Sí existían las entrevistas. Sí existían las grabaciones.
La manipulación consistió en sacar de contexto, editar fragmentos o fabricar frases inexistentes.
Cada publicación falsa obligaba a instituciones y funcionarios a reaccionar, aclarar y desmentir hechos que nunca ocurrieron.
La investigación concluye que la manipulación simple seguida siendo una de las herramientas más rápidas y efectivas para contaminar la conversación pública en Honduras.