Tegucigalpa, Honduras.- Un eclipse solar total ocurrirá este miércoles 12 de agosto de 2026. El fenómeno será visible en su totalidad desde zonas de Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia, España y una pequeña parte de Portugal, según información de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).
En otras regiones del hemisferio norte, entre ellas partes de Estados Unidos y Canadá, gran parte de Europa y el noroeste de África, el eclipse podrá observarse parcialmente. Desde Honduras, en cambio, el fenómeno no será visible.
Un eclipse solar ocurre cuando la Luna pasa entre el Sol y la Tierra y bloquea total o parcialmente la luz solar en determinadas regiones del planeta.
Pero estos fenómenos también arrastran creencias transmitidas durante generaciones y contenidos engañosos que suelen reaparecer alrededor de cada eclipse. Desde supuestos daños a las mujeres embarazadas hasta alimentos que se vuelven peligrosos, estos son algunos de los mitos más recurrentes.
Los mitos que rodean a los eclipses
Mito: los eclipses son peligrosos para las mujeres embarazadas
No existe evidencia científica de que un eclipse solar provoque malformaciones, abortos u otros daños al feto. La NASA ha desmentido la idea de que durante estos fenómenos se genere una radiación especial capaz de afectar a una mujer embarazada o a su bebé.
Las mujeres embarazadas tampoco necesitan encerrarse ni tomar precauciones distintas a las del resto de la población. El riesgo comprobado durante un eclipse solar está relacionado con observar directamente el Sol sin protección ocular adecuada.
Mito: una embarazada debe colocarse un listón rojo para proteger al bebé
En distintos países latinoamericanos persiste la creencia de que las mujeres embarazadas deben colocarse un listón rojo alrededor del abdomen durante un eclipse para evitar daños al feto.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) identifica esta práctica como uno de los mitos más conocidos alrededor de los eclipses. No existe evidencia científica de que un listón, prenda u objeto colocado sobre el vientre tenga algún efecto protector frente al fenómeno astronómico.
Mito: cargar llaves, monedas o algún objeto metálico evita malformaciones
Otra variante de esta creencia recomienda que la mujer embarazada lleve consigo llaves, monedas, alfileres u otros objetos metálicos mientras ocurre el eclipse.
Estas prácticas forman parte de tradiciones populares relacionadas con la idea de proteger al bebé, pero no existe un mecanismo científico que permita que un objeto metálico colocado sobre la ropa o cerca del cuerpo prevenga daños durante un eclipse.
Algunas investigaciones académicas han documentado incluso la combinación de un listón rojo y una moneda como práctica utilizada para proteger el embarazo frente a los supuestos efectos de un eclipse.
Mito: un eclipse puede provocar que un bebé nazca con labio leporino
La creencia de que exponerse a un eclipse durante el embarazo puede provocar que un bebé nazca con labio leporino o alguna otra malformación también ha sido documentada durante décadas en comunidades latinoamericanas.
Un estudio publicado sobre esta creencia tradicional en comunidades de Morelos, México, documentó precisamente la asociación popular entre los eclipses solares, el embarazo y el nacimiento de bebés con labio leporino.
Que una creencia haya sido transmitida durante generaciones no significa que exista una relación causal. No hay evidencia científica que demuestre que la posición de la Luna frente al Sol durante un eclipse produzca este tipo de malformaciones.
Mito: la comida preparada durante el eclipse puede volverse tóxica
Otra creencia sostiene que los alimentos pueden contaminarse, deteriorarse o convertirse en perjudiciales debido a supuestas radiaciones producidas durante un eclipse.
También es falso. La NASA ha explicado que un eclipse no genera una radiación especial capaz de envenenar los alimentos ni existe un mecanismo físico asociado al fenómeno que convierta la comida en tóxica.
Por lo tanto, cocinar, almacenar o consumir alimentos durante un eclipse no representa un riesgo adicional por el simple hecho de que la Luna esté bloqueando la luz del Sol.
Mito: un eclipse libera radiaciones más peligrosas
El eclipse tampoco provoca que el Sol comience a emitir repentinamente una radiación diferente o extraordinaria capaz de afectar a las personas.
El verdadero peligro está en mirar directamente al Sol sin protección adecuada. La NASA advierte que durante las fases parciales no es seguro observar el Sol directamente sin protección ocular especializada.
Las gafas de sol convencionales, por muy oscuras que sean, tampoco son suficientes. Para observar directamente las fases parciales de un eclipse deben utilizarse visores solares diseñados para ese propósito.
Mito: los eclipses anuncian terremotos, catástrofes o desgracias
Durante siglos, distintas culturas interpretaron los eclipses como señales de guerras, enfermedades, muertes, terremotos o acontecimientos negativos que ocurrirían posteriormente.
No existe evidencia científica que relacione un eclipse solar con futuros terremotos, huracanes, guerras o tragedias. Los eclipses son fenómenos astronómicos que pueden predecirse con precisión a partir de los movimientos y posiciones del Sol, la Luna y la Tierra.
El eclipse de este 12 de agosto no podrá observarse desde Honduras, pero su ocurrencia vuelve a mostrar cómo un fenómeno ampliamente estudiado por la astronomía continúa rodeado de supersticiones, creencias populares y afirmaciones sin respaldo científico.