Tegucigalpa, Honduras.- La desinformación comenzó a rodear el Censo de Población y Vivienda 2026 incluso antes de que el Instituto Nacional de Estadística (INE) iniciara las visitas a los hogares hondureños.
Desde el 9 de agosto, un día antes del comienzo del levantamiento nacional, publicaciones en Facebook introdujeron la política, el miedo y la sospecha en un proceso cuyo propósito es actualizar los datos demográficos y socioeconómicos del país.
LA PRENSA y EH Verifica identificaron cuatro bulos que presentaron a los censistas como cuadrillas de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), inventaron una multa de 5,000 lempiras, atribuyeron al cuestionario una pregunta electoral y utilizaron inteligencia artificial (IA) para fabricar una escena partidaria.
Los contenidos no atacaron los datos directamente. Atacaron la puerta de entrada para obtenerlos: la confianza de las personas que deben recibir al censista y responder el cuestionario.
Aunque emplearon recursos diferentes, los cuatro alteraron la naturaleza del censo. Un levantamiento creado para conocer cuántos hondureños hay, dónde viven y cuáles son sus condiciones de vida fue presentado como una operación de vigilancia, castigo económico o identificación política.
No existe evidencia que permita afirmar que los bulos tengan un origen común o formen parte de una campaña coordinada. La conexión comprobable está en la narrativa: todos atribuyen al censo propósitos que no tiene y colocan una intención oculta detrás de la visita a los hogares.
Esa contaminación informativa puede trasladarse de las redes sociales a la calidad de los datos. Si una persona cree que el censista investiga el consumo eléctrico, pregunta por preferencias electorales o puede imponer una multa, podría negarse a participar, ocultar información o responder con desconfianza.
“Lo que preocupa es que, debido a la desinformación, las personas nieguen brindar información que es útil para los países”, explicó Edwin Ordóñez, docente de Periodismo Digital de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Cuatro mentiras para alterar un mismo proceso
Uno de los bulos manipuló una pieza gráfica auténtica de LA PRENSA para hacer creer que los censistas formaban parte de más de 400 cuadrillas destinadas a combatir el hurto de energía.
La alteración sustituyó la fotografía original de empleados de la ENEE por una imagen de censistas del INE. Sus creadores también utilizaron el diseño y el logotipo del medio para darle apariencia periodística a una asociación inexistente.
El engaño convirtió al censista en otra figura: ya no sería una persona encargada de recopilar información estadística, sino alguien relacionado con inspecciones eléctricas.
Otro contenido aseguró que quienes se negaran a participar tendrían que pagar una multa de 5,000 lempiras. La sanción no existe y fue desmentida por el INE. La falsedad agregó una amenaza económica al proceso y transformó la participación ciudadana en una obligación supuestamente impuesta mediante castigo.
Un tercer bulo afirmó que el cuestionario preguntaba si los ciudadanos votarían por el expresidente Juan Orlando Hernández en las elecciones de 2029. El INE confirmó que el censo no contiene preguntas sobre filiación, simpatías ni preferencias políticas.
La afirmación trasladó el levantamiento al terreno electoral. Bajo esa narrativa, responder el cuestionario significaría revelar una posición política ante una institución del Estado.
“Me parece especialmente peligroso contaminar con desinformación un instrumento como el censo. Si las personas llegan a creer que una pregunta es política, que habrá multas o que detrás existe algún propósito oculto, se puede afectar la confianza con la que el ciudadano participa y responde”, advirtió Javier Franco, entendido en desinformación.
Una escena política que nunca ocurrió
El cuarto contenido no manipuló únicamente el propósito del censo: fabricó una escena completa mediante inteligencia artificial.
La imagen mostraba a supuestos censistas entrevistando a una mujer cuya camiseta decía: “Con Xiomara estábamos mejor”. La escena insertó propaganda política en una visita que nunca ocurrió y la presentó como si se tratara de una fotografía real.
Los errores visibles en las prendas —“estavamos” en lugar de “estábamos” y “Ceno” en vez de “censo”— fueron algunos de los indicios utilizados para verificarla. Hive Moderation estimó en 99.9 % la probabilidad de que la imagen hubiera sido generada con IA, resultado considerado como un elemento adicional y no como una prueba aislada.
Así, los cuatro bulos utilizaron cuatro mecanismos distintos: la suplantación de un medio, la invención de una sanción, la fabricación de una pregunta y la creación de una imagen sintética. Todos buscaron cubrir el censo con una intención ajena a su objetivo estadístico.
Cuando la mentira también altera los datos
Honduras no realizaba un censo nacional desde 2013. Después de más de una década, el país necesita actualizar la información que permite conocer su realidad demográfica, económica y social.
Los resultados servirán para orientar políticas públicas y dirigir recursos hacia necesidades relacionadas con salud, educación, vivienda, transporte, servicios públicos e infraestructura. Por eso, una baja participación no solo afectaría al INE: podría dejar una imagen incompleta del país sobre la cual posteriormente se tomarán decisiones.
“En Honduras tenemos desactualizados los datos poblacionales y de todo tipo, y la baja participación nos puede dar números erróneos que pueden afectar en todos los sentidos a un país: económico, social, demográfico, entre otros”, señaló Ordóñez.
Frente a la circulación de contenidos falsos, Yolanda Casco, portavoz del INE, pidió a la población verificar la información antes de compartirla.
“Ante la ola de cadenas falsas, chats malintencionados y rumores difundidos en redes sociales, hacemos un llamado enérgico a la población para no caer en desinformación y respaldar el Censo de Población y Vivienda”.
Los cuatro bulos no modifican únicamente la percepción sobre quienes tocan las puertas. Si logran reducir la participación o alterar las respuestas, también pueden deformar la fotografía estadística que Honduras necesita para entenderse y tomar decisiones.