Tegucigalpa, Honduras.- La inteligencia artificial (IA) está acelerando y personalizando cada vez más los fraudes digitales.
Esta realidad se debe a que permite a los ciberdelincuentes recopilar información sobre posibles víctimas y construir engaños convincentes, advirtió Mario Micucci, investigador de seguridad informática de Eset Latinoamérica.
Micucci explicó a D&N que esta tendencia está transformando la forma en que operan las estafas. La IA ha permitido automatizar tareas de reconocimiento que antes requerían más tiempo y conocimientos especializados, facilitando así ataques de ingeniería social contra un mayor número de posibles víctimas.
Buena parte de esa información la obtienen de redes sociales, perfiles profesionales, fotografías, videos y publicaciones que los propios usuarios mantienen visibles.
Datos sobre el lugar de trabajo, familiares, amistades, viajes o actividades recientes pueden ser utilizados para construir mensajes que resulten familiares y, por consiguiente, más difíciles de identificar como fraudulentos, señaló el experto.
“Si los ataques se vuelven más baratos y fáciles de ejecutar para los estafadores, cualquiera podría convertirse en un objetivo”, alertó.
Añadió que la IA también está facilitando el procesamiento simultáneo de grandes cantidades de información y la elaboración de guiones de ingeniería social adaptados a cada víctima.
Para las empresas, esta capacidad supone un riesgo adicional. Conocer quién dirige una organización, dónde trabaja un empleado, quiénes son sus compañeros o con qué proveedores mantiene relación puede ser suficiente para elaborar un correo de phishing que aparente provenir de una persona conocida y busque obtener contraseñas, información confidencial o inducir un pago.
La IA también está facilitando la creación de audios, imágenes y videos falsos con mayor rapidez y menor nivel de conocimiento técnico, lo que amplía las posibilidades de suplantación.
Este tipo de amenazas se suma a técnicas de ingeniería social que ya tienen una alta incidencia en las empresas de la región, como el phishing.
Según el Eset Security Report 2026, el 73% de las organizaciones consultadas fue afectado por este tipo de ataque, proporción que se eleva a 81.4% en Educación, 81.1% en Manufactura y 79.6% en Banca.
El informe, elaborado a partir de las respuestas de 1,563 profesionales pertenecientes a 962 organizaciones de 10 países latinoamericanos, también muestra que el uso de la inteligencia artificial ya figura entre las principales preocupaciones empresariales. El 56.3% de los consultados considera que facilitará ataques cada vez más sofisticados.
Ante este panorama, Micucci recomendó a las empresas reforzar sus herramientas de ciberseguridad, los controles internos y la capacitación de sus colaboradores.
También sugirió verificar por un canal distinto cualquier solicitud inusual relacionada con transferencias, credenciales o información sensible, incluso cuando aparentemente provenga de un jefe, compañero o proveedor.
A nivel individual, aconsejó limitar la información disponible públicamente en internet, revisar la privacidad de los perfiles y evitar compartir datos como fechas de nacimiento, viajes y centros educativos de los hijos.
Además de utilizar contraseñas únicas, activar la autenticación multifactor y no aceptar solicitudes de personas sin comprobar su identidad.
Subrayó que la precaución cobra mayor importancia a medida que la IA facilita recopilar y relacionar información dispersa para convertirla en material de un fraude.
Por ello, recomendó asumir que cualquier contenido publicado puede ser procesado por estas herramientas y limitar los datos que podrían utilizarse para construir un engaño.