TEGUCIGALPA
Coagrin (Comercializadora Agroindustrial) es el nombre de la empresa de fabricación de dulces de frutas, productos de maíz (rosquillas), caramelos duros y semillas comestibles (cacahuates salado y picante).
Es una fábrica que opera en San Pedro Sula desde 1999, una empresa familiar emprendida por Carlos Urbina Medina, uno de doce hermanos que decidió seguir los pasos de sus padres en una industria “supercompetitiva”.
Y es que en el mercado hondureño se cuenta con una alta presencia de productos importados desde diferentes regiones del mundo. Urbina Medina dijo que este es un negocio que inició, como todos, en la necesidad del ser humano de “tener un pilar del cual mantener y desarrollar una familia, de la necesidad de superación”.
¿Cuáles han sido los desafíos?
Este “no ha sido un camino fácil”, dice. Los desafíos y los obstáculos enfrentados han sido muchos.
Entre ellos resalta el desconocimiento de las leyes, los requisitos comerciales, no saber que hay que tener licencias y registros sanitarios, códigos de barras, no saber llevar una buena negociación con su cliente y no estar preparado para colocar el producto al crédito. Incluso, de que el producto para que se venda mejor debe estar en un empaque apropiado.
Pero se aprende en el camino. “Y hoy, después de 14 años, le puedo decir que valió la pena y vale la pena para todo emprendedor el esfuerzo que hace, cuando se trabajan 16, 18 horas diarias y después de los años eso se va reduciendo hasta que usted se convierte en un maestro de orquesta, solo haciendo que todos los demás toquen lo que usted quiere escuchar”.
De una a 43 líneas de producción
“Empezamos con la línea del dulce de plátano, un dulce suave, un tipo de gelatina un poco más dura, suave. Estuvimos dos o tres años así. Más tarde incorporamos nuevos sabores: la guayaba, la papaya y el coco. A los cinco o seis años ya teníamos siete líneas y hoy, a los 14, tenemos una variedad de 43 productos”.
Explicó que la base de sus productos son las frutas y el maíz. Incluso, cuentan con una línea de confites (caramelos) duros, con los que buscan hacer competencia a las grandes industrias de la confitería que comercializan este tipo de productos en el mercado nacional.
Entre los productos más consumidos están el caramelo de jenjibre y la leche de burra, considerado como un producto clásico y nostálgico de la industria nacional del dulce. Las ventas de este producto se disparan entre diciembre y febrero de cada año, en ocasión de la visita al país de los connacionales en las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
Buena parte de la producción se hace de manera artesanal, lo que le da un valor agregado a sus productos, pero trabajan en la automatización de algunas líneas de producción, como la de los caramelos duros.
Alianzas
Coagrin ha logrado saltar al mercado con éxito, principalmente por las alianzas con supermercados y restaurantes, entre ellos la transnacional minorista Walmart, que les ha reconocido en los últimos tres años por sus volúmenes de venta, que ya superan el 138%.
Ahora se aprestan a dar un paso más, llevando sus productos a mercados externos y tocar las puertas del mercado nostálgico, “queremos ir paso a paso”.
Carlos Urbina Medina
El gerente de Coagrin busca ser un mediano exportador al mercado centroamericano. Nació en San Pedro Sula y fundó su pequeña empresa en 2004. Produce unos 43 productos de maíz, dulce y coco, y logró contratos con cadenas de supermercados.
Coagrin (Comercializadora Agroindustrial) es el nombre de la empresa de fabricación de dulces de frutas, productos de maíz (rosquillas), caramelos duros y semillas comestibles (cacahuates salado y picante).
Es una fábrica que opera en San Pedro Sula desde 1999, una empresa familiar emprendida por Carlos Urbina Medina, uno de doce hermanos que decidió seguir los pasos de sus padres en una industria “supercompetitiva”.
Y es que en el mercado hondureño se cuenta con una alta presencia de productos importados desde diferentes regiones del mundo. Urbina Medina dijo que este es un negocio que inició, como todos, en la necesidad del ser humano de “tener un pilar del cual mantener y desarrollar una familia, de la necesidad de superación”.
¿Cuáles han sido los desafíos?
Este “no ha sido un camino fácil”, dice. Los desafíos y los obstáculos enfrentados han sido muchos.
Entre ellos resalta el desconocimiento de las leyes, los requisitos comerciales, no saber que hay que tener licencias y registros sanitarios, códigos de barras, no saber llevar una buena negociación con su cliente y no estar preparado para colocar el producto al crédito. Incluso, de que el producto para que se venda mejor debe estar en un empaque apropiado.
Pero se aprende en el camino. “Y hoy, después de 14 años, le puedo decir que valió la pena y vale la pena para todo emprendedor el esfuerzo que hace, cuando se trabajan 16, 18 horas diarias y después de los años eso se va reduciendo hasta que usted se convierte en un maestro de orquesta, solo haciendo que todos los demás toquen lo que usted quiere escuchar”.
De una a 43 líneas de producción
“Empezamos con la línea del dulce de plátano, un dulce suave, un tipo de gelatina un poco más dura, suave. Estuvimos dos o tres años así. Más tarde incorporamos nuevos sabores: la guayaba, la papaya y el coco. A los cinco o seis años ya teníamos siete líneas y hoy, a los 14, tenemos una variedad de 43 productos”.
Explicó que la base de sus productos son las frutas y el maíz. Incluso, cuentan con una línea de confites (caramelos) duros, con los que buscan hacer competencia a las grandes industrias de la confitería que comercializan este tipo de productos en el mercado nacional.
Entre los productos más consumidos están el caramelo de jenjibre y la leche de burra, considerado como un producto clásico y nostálgico de la industria nacional del dulce. Las ventas de este producto se disparan entre diciembre y febrero de cada año, en ocasión de la visita al país de los connacionales en las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
Buena parte de la producción se hace de manera artesanal, lo que le da un valor agregado a sus productos, pero trabajan en la automatización de algunas líneas de producción, como la de los caramelos duros.
Alianzas
Coagrin ha logrado saltar al mercado con éxito, principalmente por las alianzas con supermercados y restaurantes, entre ellos la transnacional minorista Walmart, que les ha reconocido en los últimos tres años por sus volúmenes de venta, que ya superan el 138%.
Ahora se aprestan a dar un paso más, llevando sus productos a mercados externos y tocar las puertas del mercado nostálgico, “queremos ir paso a paso”.
Carlos Urbina Medina
El gerente de Coagrin busca ser un mediano exportador al mercado centroamericano. Nació en San Pedro Sula y fundó su pequeña empresa en 2004. Produce unos 43 productos de maíz, dulce y coco, y logró contratos con cadenas de supermercados.