Hasta el despegue del avión del Barcelona el lunes desde Tokio, Japón tiene dos emperadores, uno de ellos el del mundo del fútbol, el argentino Lionel Messi, que guió al Barcelona a su segundo título mundial, con un doblete al Santos (4-0) el domingo en Yokohama.
Los hinchas nipones pudieron celebrar una nueva exhibición del jugador que más expectación había suscitado durante la concentración del Barça en el país asiático, pero al que había rodeado en todo momento un halo de misterio.
¿Dónde está Messi?, se preguntó en los últimos días la prensa local, después de que el astro albiceleste no participara en ninguna rueda de prensa, apenas se dejara ver fuera del hotel del equipo y tras la semifinal ante el Al Sadd (4-0), el jueves, evitara hablar con la prensa.
La gran estrella del Santos, Neymar, sí que se había prodigado con dos ruedas de prensa y manteniéndose accesible a los medios locales y extranjeros, lo que le había hecho ganarse nuevas simpatías.
Pero el emperador Lionel se reservaba para este domingo, donde volvió a ser decisivo, abriendo y cerrando la goleada sobre los brasileños, dando destellos de su clase y, sobre todo, volviendo loca a una defensa muy poblada, que empezó el partido con tres centrales y que vivió una noche de pesadilla.
'Ha sido un partidazo desde el primer momento, el equipo ha sido muy superior. Fue lindo poder volver a convertir, pero lo más lindo es volver a ganar un título', comentó a los periodistas tras el encuentro, rompiendo el silencio de la última semana.
Es parco en palabras, silencioso, reflexivo y a menudo introvertido, pero todo eso se convierte en lo contrario cuando se trata de hablar con la pelota en los pies, que es donde se siente más cómodo.
Con el Balón de Oro al mejor jugador del torneo y el récord de haber anotado en las seis competiciones oficiales del Barça este 2011, Messi sale más que reforzado de Japón-2011, pensando en su próximo desafío, ganar el FIFA Balón de Oro a mejor jugador del año, por tercer año consecutivo, en enero en Zúrich.
A sus 24 años, la voracidad del rosarino más universal parece no tener límites y el tamaño de sus estanterías para colocar los trofeos, tampoco.
Aquel adolescente con problemas de crecimiento que llegó a la cantera del Barça procedente del Newell's Old Boys, tras impresionar al entonces técnico Carles Rexach, es hoy un auténtico ídolo de masas.
Debutó oficialmente con el primer equipo en 2004, en el Mundial Sub-20 de Holanda-2005 fue la estrella en la victoria de su país y en 2006 participó en la consecución de la segunda Liga de Campeones del Barça, aunque no pudo disputar la final por lesión.
Ya sin dudas sobre su talento, se fue convirtiendo poco a poco en la estrella azulgrana y en 2009 fue amo y señor con un Barcelona imparable que conquistó seis títulos, entre ellos la Liga española, la Liga de Campeones y el Mundial de Clubes, éste último el primero de la historia de la formación.
La única mancha en su hoja de servicios se refiere a la selección argentina, con la que conquistó en 2008 el oro olímpico en Pekín, pero donde no ha conseguido brillar en la absoluta con la misma intensidad que en el Camp Nou.
El Mundial de Brasil-2014 sería la ocasión perfecta, en casa del eterno rival en el fútbol sudamericano, pero antes toca saborear otro Mundial, el de clubes en Yokohama, donde Messi demostró que sigue siendo el rey.