Tegucigalpa, Honduras.- Como la mayoría de jóvenes deportistas en Honduras, Juan José Reyes soñaba con ser un exitoso futbolista. Desde muy pequeño, "Juanjo" demostró todo su talento, lo que le llevó a estar en las fuerzas básicas de diferentes equipos, entre ellas las de su amado equipo, Olimpia.
Reyes vivía el sueño de todo chico. Formaba parte de una de las mejores canteras del país, con frecuencia entrenaba con el primer equipo de los Leones y contaba con proceso en selecciones menores, siendo una clara muestra de su prometedora carrera futbolística, sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos el sueño se terminó convirtiendo en pesadilla.
El quedar fuera de la convocatoria para el Mundial Sub-17 en 2007, una serie de duras lesiones y la poca fe que le tenía su nuevo entrenador en el conjunto merengue terminaron truncando de golpe sus aspiraciones dentro del terreno de juego, situación que lo hizo atravesar una profunda depresión, la caída en vicios y problemas de sobrepeso.
Parecía el final de una prometedora carrera. Por casi una década, el brillo de "Juanjo" estuvo apagado, hasta que con temple de acero hizo a un lado cualquier duda que rondara sobre su mente y con el apoyo de su esposa e hijos decidió emprender un nuevo camino en el triatlón, un deporte que requiere mucha disciplina.
Los inicios de Juan José no fueron nada fáciles. Los comentarios sobre su peso, la falta de empatía por parte de personas que practican este deporte y hasta situaciones de envidia se presentaron como obstáculos que el "Iron Man catracho" supo esquivar, hasta el punto de lograr varias hazañas a nivel internacional representando a Honduras, siendo su último éxito el Ironman 70.3 realizado en El Salvador.
Juan José Reyes dejó una de las imágenes más inspiradoras del evento al guiar al atleta colombiano no vidente Alberto Carrillo para imponer una marca de 6 horas, 20 minutos y 56 segundos tras un arduo recorrido que implicó 1,9 kilómetros nadando, 90 km de pedaleando una bicicleta y 21,1 km corriendo a pie. Tras este enorme esfuerzo y con la mira puesta en su objetivo, Juan José Reyes habló en exclusiva con EL HERALDO sobre los momentos que han marcado su vida, lo que representa el triatlón y su futuro como deportista.
La entrevista
¿Cómo se define Juan José Reyes?
Primero que nada, gracias por contactarme, por darme la oportunidad de contar parte de la historia de este deporte bonito y pues Juan José Reyes es un atleta apasionado. De profesión soy licenciado en educación física e ingeniero informático.
Me dice que es licenciado en educación física, o sea que desde pequeño le apasiona el deporte. ¿Cuál practicaba cuando estaba en el colegio?
Fútbol. Yo estuve jugando federado mucho tiempo, jugué para el equipo del colegio, para el equipo de la universidad. También jugué é para Olimpia, Motagua, Marathón, estuve en proceso de Selección Sub-17 y estuve en reservas.
¿En qué proceso de Selección Sub-17 estuvo?
Estuve en el proceso de Selección del año 2007-2008 con el profesor (Emilio) Umanzor. Fue el que clasificó al Mundial.
Antes de iniciar la entrevista me decía que no pudo asistir al Mundial. ¿Qué pasó ahí?
Fijate que pasa algo curioso y se me vienen recuerdos a mi mente que en esa clasificación fue en el Premundial que fue en Costa Rica. Fue en Costa Rica y nosotros le ganamos 1-0 a Nicaragua. Lastimosamente esa clasificación fue el 20 de octubre y yo cumplo años el 14, entonces por seis días yo quedé fuera del Mundial.
¿A quiénes tuvo de compañeros en esa generación?
Era compañero mío el Choco Lozano, Néstor Martínez, de portero estaba Johnny Rivera, Roger Rojas, Alex López, el hermano de Mario Berríos, Luisito Berríos. Fue una Selección muy buena la que fue a Egipto.
¿Cómo se sintió por quedar fuera del Mundial por esa situación?
Me sentí triste. En ese momento el profe Umanzor me había comentado que me iba a dar una oportunidad para la Sub-20 y pues se dio la oportunidad para la Sub-20, pero no se pudo concretar porque yo jugaba para la categoría mayor en ese momento y ellos solo querían jugadores de segunda y primera división.
¿Cómo logra asimilar un futbolista joven un golpe como este?
Fue un golpe duro psicológico, bastante fuerte porque yo tenía muchos anhelos para la Selección. Tenía otras metas, otras visiones, seguir estudiando, seguir jugando con el equipo de la universidad y así poco a poco pues se fueron superando esas sensaciones.
¿En qué momento dijo usted: "hasta aquí llego con el fútbol"?
Cuando en Olimpia nos cambian de profesor y el entrenador que llegó en ese momento me llamó aparte y me dijo: "Yo no cuento con tu servicio, tenés que buscar otro equipo". Yo pensé que era una broma porque yo tenía todavía contrato con Olimpia y cuando llegué don Osman (Madrid) me dijo: "Bueno, ni modo. El entrenador no te quiere, te tenés que ir". Ese fue duro golpe para mí y yo rotundamente no quise volver a jugar más aunque tenía ofertas.
¿De qué equipos eran las ofertas que tenía?
Tenía del Estelí de Nicaragua y vino un directivo del Águila de El Salvador hasta aquí, del Atlético Limeño y yo ya dije rotundamente no porque en ese momento creo que estaba aferrado al amor y al cariño que le tenía Olimpia.
Tras su salida de Olimpia, ¿hizo una pausa en el deporte?
Hice una pausa en el deporte y en esa pausa estuve en depresión seis meses. No jugaba fútbol, no miraba fútbol ni en la televisión, peor ir a un estadio. Luego empecé a jugar futbolito, barrilero, empecé a jugar burocrático y vinieron los fantasmas, las lesiones, vino la lesión del ligamento cruzado anterior. Tengo dos tornillos enfrente, dos tornillos atrás y dos en el tobillo. Entonces, desde ahí pusimos una pausa de ocho años.
Yo dejé de jugar al fútbol y de ahí vino el sobrepeso y vinieron los vicios, el alcohol, fumar y llegó un día donde dije yo que no podía seguir con esta vida y comencé a correr, empecé a correr con personas diferentes. Los amigos que tenía en ese momento se retiraron y comencé a correr, comencé a correr a largas distancias. Después volvieron a aparecer los fantasmas de las lesiones. Creo que una de las lesiones más populares en esto de la corrida de fondo es la periostitis tibial, que es un dolor que pegan las tibias. Yo me fui al médico y me dijo: "Tenés que nadar", entonces yo me metí a natación y un día me dije: "Si estoy corriendo y estoy nadando, me compro una bici y hago triatlón". Y así comenzó esta gran aventura que gracias a Dios y la vida pues me han dado la oportunidad de crecer mucho.
¿Cómo nació ese interés en usted por regresar al deporte tras todo lo que vivió?
Inicié hace tres años. Creo que mi vida ha estado siempre involucrada en el deporte por mucho tiempo, siempre fui un líder en los equipos que estuve, fui capitán y creo que esa mentalidad de liderazgo y de superación siempre la he tenido y comenzar desde cero fue lo más lindo porque eso te pone los pies en la tierra, te pone en su lugar y con todas las cosas que he logrado sigo siendo la misma persona, entonces al final considero que fue una gran enseñanza de la vida para mí.
¿Cómo fueron sus inicios en el triatlón?
Fueron duros la verdad, porque como en todo deporte siempre existe la competitividad, la rivalidad pues hay personas que no les gusta que seas mejor y fue duro porque no recibí apoyo ni de mi federación ni de personas catalogadas como entrenadores aquí, entonces tuve que buscar mi rumbo fuera y quien me abrió las puertas fue Guatemala. Guatemala para mí tiene un gran aprecio, un gran cariño porque ellos me abrieron las puertas. Luego yo busqué otros horizontes y fue con la Federación de México y gracias a Dios ya me liberé de las dos federaciones y ahorita en este 2026 estoy buscando nuevos retos.
¿O sea que aquí en Honduras siente que le dieron la espalda?
Nadie creía en mí, en cambio yo tenía mis sueños muy altos, muy grandes, no lo miraba a pecho, o sea lo estaba disfrutando y hasta el día de hoy se han logrado cosas muy positivas.
¿Por que nadie creía en usted?
Creo que es muy difícil porque habían cosas muy marcadas. La Federación de Triatlón aquí en Honduras es una federación que no tiene el apoyo suficiente para los atletas porque esto es un deporte caro. Yo he estado en eventos de la federación y lastimosamente no tienen los recursos adecuados para los atletas. Por eso es que internacionalmente no damos la talla en los eventos centroamericanos, panamericanos en este deporte, pero bueno, considero que en lo personal he crecido mucho y este año no estoy esperando una oportunidad, sino ganármela por mis méritos y lógicamente por mi avance en lo que ha sido el deporte.
Aparte del tema de la federación, ¿ha tenido acercamiento con otros atletas hondureños que practican triatlón?
Sí y no. Como te digo, yo tengo mucha experiencia ya. En el fútbol uno conoce diversas eh personas, diversos pensamientos, entonces uno va aceptando a las personas o vas quedándote callado y buscando otro rumbo, pero en este proceso sí lo he hecho solo.
A pesar de lo que me dice, me imagino que le gustaría representar a Honduras en alguna competencia como Juegos Panamericano o, por qué no, Juegos Olímpicos.
Creo que es el mayor anhelo, como todo deportista y sobre todo pasando por un buen momento, por un buen nivel, ya que son competencias que te quedan marcadas y sobre todo representar tu bandera. Yo siento que la he representado de la mejor manera en eventos internacionales, pero sí me gustaría estar con mi federación y poner mi bandera en alto, traer una medalla que creo que no sé en cuánto tiempo no se ha ganado una medalla en lo que es triatlón y poder competir a un alto nivel.
¿Cuál es el mayor ejemplo que tiene usted para seguir practicando deporte?
Como yo soy un tipo tenaz, creo que mis proyectos yo siempre los pongo a largo plazo para no caerme en no querer entrenar, entonces ya prácticamente el calendario de este 2026 está lleno y ahí lo único que me queda es la disciplina. No es fácil porque son tres deportes, yo tengo mi familia, tengo mi trabajo, entonces tengo que estructurar bien mi itinerario a diario.
Veo este salón lleno de medallas, trofeos, sus bicicletas, sus instrumentos de trabajo, ¿en qué competiciones ha participado usted en el triatlón?
Bueno, una locura. Creo que de las más importantes esta es la más bonita de todas que fue Panamá. Fue mi primer Ironman, medio Ironman 70.3. Luego vinieron las cinco que hice en México, que se llaman M Dot. Fui el primer centroamericano en traerse en reconocimiento como este y aquí están las medallas también que gané en todas esas participaciones. De los logros más importantes antes, creo que fue mi participación en el Ironman Full de Lake Placid que consta de 3.8 km nadando, 180 en bici y el maratón corriendo. También tengo las medias maratones de Europa y aquí están las representaciones que comencé en Lisboa, Cardiff, eh Copenhague, Valencia, Berlín y Praga, son seis.
O sea que usted es todo un "hombre de hierro" por lo que veo...
Algo así, me hacen falta algunos de los sueños o metas que te digo, pero creo que todo se ha ido dando, acomodando el tiempo en el proceso, en la madurez y en la humildad y son cosas que si me hubieran preguntado a mí años atrás, yo me hubiera reído y le hubiera dicho: "Estás loco lo que me estás diciendo". Esto es un sueño la verdad. Es una parte bien bonita porque considero que todo deporte tiene un ciclo y yo lo estoy disfrutando.
Con todo lo que ha logrado en el triatlón, ¿qué le diría al Juan José Reyes del pasado?
Es una locura porque fue algo que yo no lo busqué. Fue algo que se fue dando con el tiempo y pues gracias a Dios vivo un sueño. Creo que la vida y el fútbol me dejaron mucha experiencia, mucha madurez y de todo eso lo comparto con mucha humildad.
Ahora hablemos de la historia con Alberto Carrillo, ¿cómo se conocieron?
Yo tenía mi lugar asegurado en la competencia en El Salvador y yo me estaba preparando para eso y un año atrás a uno de mis amigos que me ayuda en lo que es el running, la corrida, el entrenador Alfredo Espinoza y le dije que me gustaría correr con una persona con discapacidad para ver qué sensaciones tendría, entonces me dijo que no tenía del deporte que yo practico, que aquí en Honduras no hay. Pues solo quedó en esa plática.
Un día estoy revisando yo una de las plataformas y miro que se busca guía para atleta con discapacidad, entonces yo escribí, me mandaron el número de Alberto, yo le escribí y Alberto me llamó como a los tres días y estuvimos platicando, él ya había visto mi perfil y me dice él: "Medimos lo mismo, pesamos lo mismo, andamos haciendo los mismos tiempos". Estuvimos platicando como por 10 minutos y me dice que hay muchas personas aplicando y que me iba a avisar en unos días. Entonces, el domingo me llamó y me dijo: "Juan, ha sido la persona que yo he seleccionado. Creo que desde la primera llamada que te hice en ese momento yo tomé la decisión y te guardé en mi teléfono como Juan conexión".
Con Alberto no nos conocíamos, estuvimos dos meses platicando a diario, viendo nuestros entrenamientos porque él vive en Colombia y yo estaba entrenando fuerte para ese evento, entonces yo sabía que tenía que llevar a alguien conmigo intensifiqué mis entrenamientos a un 160%, o sea, de lo que ya estaba entrenando le apliqué un poquito más, un 60%. Entrenamientos muy fuertes y cuando llegó el día de conocernos con Alberto y la primer práctica en el agua fue algo increíble, parecía que ya habíamos entrenado por mucho tiempo juntos. Fue algo muy bonito, hasta él salió sorprendido y me dijo: "Es increíble la conexión que hay entre los dos". Luego probamos la bicicleta, que es una bici tándem de dos personas y duro el trayecto del Lago Ilopango porque es una montaña que hay que subir, pero de la misma forma coordinamos bien, no nos caímos porque uno va enganchado de los pies. Todo fue tan perfecto igual en la corrida, un sueño la verdad. Llegó el día de la competencia y era increíble todas las personas gritando, viéndonos en ese momento. No te voy a mentir, tenía nervios, pero yo me había preparado para ese momento y gracias a Dios todo salió a la perfección, rompimos el récord de discapacidad con el tiempo y Alberto va a anunciar próximamente lo que se logró porque a él le corresponde.
¿Cómo define usted ese primer día compitiendo con Alberto?
Algo lindo, Créeme que fue algo lindo, si alguien me pregunta si me costó, si fue difícil, Créeme que no, o sentí muy fácil, sentía yo que en ningún momento él me quitó energía a mí, ni yo le quité energía a él, más bien parecía que ambos nos apoyábamos mutuamente.
¿Hay alguna anécdota que recuerde compitiendo junto a Alberto?
Yo nunca acostumbro en estas competencias, porque son de muy alta exigencia, a ir riéndome, a ir platicando, a ir hablando, eso no lo acostumbro. Creo que el único trayecto en donde no charlé con Alberto fue en el agua porque no se puede, pero de ahí todo el trayecto de lo que fue bicicleta y corrida, no paramos de hablar, no paramos de reírnos, o sea, fue un evento que ha sido el que más lo he disfrutado y el que menos he sentido ese desgaste físico. Sí lo disfruté y sobre todo dejar ese momento de gratitud, de amor al prójimo ante todas las personas que estuvieron ahí, que lo vivieron, fue algo impresionante.
¿Podría explicarnos el proceso de ser guía de un atleta con discapacidad?
Como él mismo explica, o sea, es algo de conexión. Es algo de conexión porque es bien complicado, no todas las personas toman un reto así. Recuerda que él no ve, entonces todo eso recae en mí, que soy honesto, yo lo pensaba y decía en mi mente, a donde yo cometa un error esta gente se me viene encima, pero yo sentía mucha confianza en él y él sentía mucha confianza en mí, entonces eso lo hicimos muy natural y nos salió muy bien todo.
¿Cree usted que es el doble de complejo guiar a alguien que competir por su propia cuenta?
De complejidad, tal vez sí por el grado de responsabilidad y sobre todo el sacrificio, porque él a mí me habló claro, cuando ya lo definimos y me dijo,: , "Juan, yo necesito que entrenes fuerte, porque recuerda que tú eres el guía, yo no te puedo guiar a ti, entonces tú tienes que llegar en un mejor nivel que yo".
¿Qué enseñanzas le dejó toda la experiencia vivida en El Salvador?
Como atleta de alto rendimiento no te puedo negar que uno siempre está pensando quién lo está viendo, qué estoy haciendo, qué estoy logrando, pero con lo de Alberto yo me he quitado muchas cosas de encima, o sea, ya no tengo nada que demostrarle a nadie, o sea, fue algo bonito lo que compartimos, fue algo de mucha gratitud, de mucha humildad, un regalo de la vida y un regalo de Dios y sobre todo la oportunidad que Alberto me dio de poder ser su guía. Él es un atleta de muy alto rendimiento, él no acepta a cualquier persona, porque ya tiene que estar en un buen nivel. En cambio, él me felicitó porque yo llegué en la mejor forma, entonces doy mucha gratitud a Dios.
¿Qué representas el triatlón para usted?
Fíjate que el triatlón vino a acomodar mi vida de una manera impresionante porque, como te digo, yo dejé de salir de noche, dejé lo vicios, he conocido nuevas personas y ha sido un cambio bonito porque ahora también trabajo para las carreras de aquí que se organizan en Honduras y a oportunidad me la dio Running Honduras, que es la mayor eh afluencia de atletas en Facebook y la empresa Running Bike, que es la organizadora de eventos de running. Ellos creyeron en mí y ahora yo trabajo para la organización.
¿Cómo cree usted que el deporte puede cambiar la vida de las personas?
Todo depende también como uno lo organice porque hay deportistas que nunca maduran. Yo veo deportistas de la Liga que la fama los cambia, que trasnochan, que salen. En cambio yo cambié mi rutina, o sea, a mí no me pagan por esto y yo lo hice de la mejor manera, responsable como adulto y con mi madurez y eso me ha ayudado acomodando muchas cosas, tanto en mi vida personal como en mi trabajo.
¿Qué metas le quedan por cumplir?
En el deporte muchas, para mi vida muchas, solo espero que Dios y la vida me sigan dando la oportunidad y sobre todo que lo siga disfrutando, porque al final de eso se trata, que disfrutes lo que hacés. Entonces, aquí yo no tengo ninguna presión de nada, estoy viviendo un sueño.