Autosuficiente. Superior... con un tipo de combustible al que Honduras por ahora no tiene acceso, Brasil ha dejado una gran lección a la H que más que “sparring”, fue alumno.
Sí, la Canarinha ganó 5-0 en el Sun Life Stadium con goles de Bernard (21) y Dante (54), Maicon (65), William (68), Hulk (74); con un segundo tiempo esplendoroso, alegre y con chapa del campeón que es. Con un Neymar a veces teatrero y otras tantas golpeado injustamente, aunque magnífico tras que Felipao lo ha probado a jugar solo, por donde quiera, a su libre albedrío... una muestra de lo que pretende que sea el delantero en el mundial.
Brasil es Brasil y leyó su libreto tal cuál es... absoluto, todopoderoso, gigante.
Brasil ha jugado con todo su equipo titular. Ha puesto de manifiesto cuál es la idea que presentará de cara a la copa del mundo y además ha presentando un perfil alegre y de unión que les acompañará en su casa: de hecho así han celebrado todos sus goles.
En una rueda, saltando y riendo. Aunque en el cuarto el propio Felipao ha rotó el festejo para evitar una burla ante la H.
Para Honduras, además de la catástrofe y los gritos que resuenan en las goleadas, han quedado evidenciadas las falencias defensivas que durante la eliminatoria ningún equipo pudo develarle. En las previas, el DT nacional Luis Suárez dijo que este juego ante Brasil era “la mejor oportunidad de saber cómo estamos”.
Se desplomó la H
Si bien Honduras tuvo lo suyo en el primer tiempo, donde tuvo un partido destacado, en la segunda parte se perdió la idea de juego.
Se perdieron las líneas, las marcas y llegaron los goles. Allí es cuando a Luis Fernando Suárez se le acabaron las hojas de la libreta sacando apuntes para mejorar de cara al mundial que se aproxima.
Noel Valladares, el portero catracho, ha sido el mejor hombre de Honduras en la cancha. Tapó cuánto pudo, cuánto a la mano le llegó, en el resto de los goles no pudo hacer más que mirar cómo la defensa catracha se hizo aguas.
Con la mirada positiva, Honduras debe trabajar mucho en la marca personal y perfeccionar la marca en zona que Suárez ha implantando.
En ofensiva, Honduras poco hizo, pobre en ataque (poderoso en marca), aunque se le destaca con letras mayúsculas que no se escondió, no se metió atrás, pero lo pagó caro.
Fueron ocho minutos los que necesitó Brasil para romper al equipo nacional. Con jugadores desequilibrantes, rápidos, picosos y con una técnica depurada para hacer goles tan espectaculares como el de Hulk, que fue una combinación linda, con un pase de taquito y una media vuelta primorosa con un latigazo de regalo... ¡gol! 5-0.
Las lecciones han quedado allí, en la cancha del Sun Life con 71,124 espectadores (récord de asistencia en estadio para un partido de fútbol), siendo positivos, hay que ver de frente, pero sin engañarse, que no ha sido solo un mal momento.
Honduras debe trabajar, el DT ya tiene trazado un plan para que en el mundial las cosas sean mejores.
Ha sido un gran fogueo, un gran rival, distinto, potente y con mucho que dejar. Fuera de lo cotidiano en Concacaf. Sin duda que fue un gran examen, pero muy doloroso.