Hace 21 años un pequeño poblado de Olancho lo vio nacer y crecer, y nadie, ni él mismo, se imaginó que iba a marcar la historia de Jutiquile, al coronarse campeón con el club más ganador del país.
Luis Fernando Garrido se convirtió en una de las grandes revelaciones de Olimpia, al afianzarse como un titular indiscutible en el 11 de Danilo Tosello.
Prueba de ello es que el novel volante estuvo presente en todos los partidos que los Merengues disputaron durante el pasado Torneo Apertura.
Al hacer referencia a su lugar de origen, donde actualmente comparte las vacaciones navideñas con su familia, el pampero con elocuente orgullo le expresa a Zona: 'Yo nací en Jutiquile, soy de Jutiquile y siempre seré de Jutiquile'.
Esta humilde y próspera comunidad que pertenece al municipio de Juticalpa, está localizada en el departamento más grande de Honduras y ante eso, Garrido dice sentirse orgulloso por ser el primer oriundo de esa aldea en consagrarse campeón en la Liga Nacional.
No tuvo padre...
Luis es el penúltimo de cinco hermanos y él es el prototipo de muchos niños hondureños que se crían sin un padre en el hogar. 'Yo solo me crié con mi mamá, ella fue como mi papá y mi mamá, la verdad que todo fue gracias a mi madre'. El ex mundialista Sub 17 dice que el fútbol siempre ha sido su gran pasión y, aunque aveces, su progenitora no le daba permiso para ir a jugar al campo, él siempre encontraba la forma de escabullirse para ir a disfrutar con su gran amor: el balón. 'Cuando se trataba de hacer tareas y cosas así, las hacía, pero las hacía rápido para irme a divertir porque mi diversión siempre ha sido jugar', recordó Garrido.
El olanchano rememora que comenzó en el equipo juvenil Superación Jutiquile y que allí lo descubrió el entrenador nacional José Valladares, quien lo integró a la selección mundialista Sub 17, en la cual tuvo el privilegio de estar. A partir de ello inició su carrera ascendente y al regresar del Mundial, Olimpia levantó la mano para hacerse de sus servicios, donde el pasado sábado empezaría a escribir su nombre con letras de oro.
Euforia por la Copa...
Tras levantar la 24 de los Leones contra la Máquina, el joven olanchano dice que la primera persona con quien se comunicó vía teléfono fue con su madre para compartir con ella la enorme alegría que significó el título.
'Llamé diciéndole que éramos campeones, me dijo 'felicidades, hijo por el logro obtenido, sabemos que no fue fácil', recuerda el muchacho, con una voz que denota enorme satisfacción.
Sin duda que después de esa conquista, el hasta hace poco desconocido, se ha convertido en un héroe en su tierra.
'Es algo que le da mucha alegría a uno, que le digan felicidades, es algo muy, pero muy importante. La verdad que quedar campeón en Olimpia es algo inexplicable', detalló.
Garrido nos confía que algo determinante en la obtención de la corona fue la visita y palabras de aliento de algunos exolimpistas como Wilmer Velásquez, Arnol Cruz y Nerlin Membreño. ' Wilmer más que todo que nos hizo entender, creer en nosotros mismos que Olimpia es Olimpia, que donde quiera que va, va a ganar, y que estábamos en Olimpia por algo'. Garrido concluyó diciendo que estar en Olimpia es una gran satisfacción, pero a la vez una enorme responsabilidad.