Gobernar no es una tarea individual, la conducción del Estado exige equipos técnicos competentes, con autoridad moral, independencia y libertad para tomar decisiones.
Bill Clinton, en cuanto al estilo de gobierno de Trump, lo acusó de desafiar órdenes judiciales y actuar bajo el lema de “o se hace a mi manera o no se hace”
"Las consecuencias derivadas de gobernar sin Dios, de darle la espalda a Dios, se manifiestan en: fractura del Estado de derecho y la institucionalidad..."