Después de los actos protocolarios relacionados a la elección de la Junta directiva provisional y permanente del Congreso Nacional, la investidura presidencial, la juramentación de miembros del gabinete del Poder Ejecutivo, el pueblo hondureño y la comunidad internacional estamos expectantes y deseosos por ser testigos del inicio del desarrollo del plan del nuevo gobierno con sus programas, proyectos, estrategias, metas y, llegado el momento, evaluar los resultados. El actual gobierno que preside el presidente constitucional, Nasry Juan Asfura Zablah, propone acciones esenciales y urgentes en lo social, lo económico y político que ayudarán notablemente a ordenar la estructura y funcionamiento del Estado. Plantea una reactivación económica acelerada, eficaz y efectiva con atracción de inversiones y generación masiva de empleos; desarrollo agropecuario y fortalecimiento de la ruralidad. Aspira gobernar con austeridad, robusteciendo los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.
Para eficientar el tiempo de los 1,460 días de su administración, agiliza las acciones pertinentes mediante la descentralización y despolitización gubernamental para llegar a cada municipio. Proyecta reducir la mora quirúrgica utilizando servicios privados y públicos, igualmente el suministro de medicamentos. En cuanto a infraestructura, agilizará la restauración de carreteras con destino turístico y centros de producción agrícola.
Es bueno resaltar la contribución del pleno del Congreso Nacional con el liderazgo del presidente José Tomas Zambrano Molina, quienes mediante sus atribuciones y gestiones parlamentarias fortalecerán el nuevo gobierno.
El pleno del Congreso creará una nueva Ley Electoral; derogará el Fondo Departamental y la partida confidencial, eliminará la Comisión Permanente; blindará el convenio de extradición.
Ahora bien, los titulares del Ejecutivo y Legislativo en sus discursos no han abordado todavía los temas de corrupción, impunidad, narcotráfico, y su combate. Ciertamente los mecanismos anticorrupción son fundamentales y saludables para la nación, generan confianza y seguridad.
El Partido Nacional en su gobierno anterior no renovó el convenio de la MACCIH (Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras), dejando una deuda enorme en materia anticorrupción, por lo que pone un gran peso en la responsabilidad reivindicativa y corregir los errores del pasado. En este sentido, es bueno dar seguimiento efectivo para la instalación de la CICIH (Comisión Internacional contra la Corrupción e Impunidad en Honduras). La prevención y el combate a la corrupción son una obligación internacional que Honduras asumió.
Como creyente, como hondureño y como miembro del Partido Nacional de Honduras, presento mis felicitaciones al nuevo presidente constitucional Nasry Juan Asfura Zablah, que Dios le conceda sabiduría y guíe sus decisiones para construir un futuro próspero y en paz. Éxitos presidente en esta ardua labor por el bienestar de todos los ciudadanos hondureños. No olvide que Dios es nuestro ayudador. Finalmente, “Bienaventurada la nación cuyo Dios es el SEÑOR, el pueblo que Él ha escogido como heredad para sí”. Salmos 33:12. Queda planteado.