Honduras no debe ni puede continuar administrando la postergación de la ejecución del proyecto de desarrollo del río Choluteca, cuya causa ha sido la prolongada indiferencia estatal, debilidad institucional y una alarmante incapacidad política para convertir en realidad esta obra estratégica de desarrollo. Este proyecto es una necesidad nacional. Cada año perdido entre estudios, revisiones, promesas, aplazamientos, trámites interminables y cobardías burocráticas ha significado menos producción, menos inversión, menos agua segura, menos energía, más vulnerabilidad y más pobreza para la zona sur y para toda Honduras.
Lo grave, se ha perdido demasiado tiempo, ha pasado medio siglo (justamente 58 años) donde gobiernos militares y civiles, administraciones de distintos signos políticos, han atrapado el proyecto y puesto en la bodega del abandono por la desidia de la incapacidad política. Mientras otros países utilizan sus cuencas hidrográficas para impulsar agricultura, energía, abastecimiento humano y protección ambiental, Honduras continúa discutiendo lo que debió haber decidido hace mucho tiempo. La gran tragedia del proyecto no han sido los diagnósticos, y si, las ausencias en decisión, visión de Estado, determinación política y el sentido de urgencia.
La reformulación reciente del proyecto confirma que su importancia trasciende lo agrícola; su alcance incorpora seguridad hídrica; control de inundaciones; agua potable; riego; energía y ordenamiento territorial. Es decir, estamos ante una plataforma de transformación regional. Se trata de proteger vidas humanas y bienes materiales en tiempos de crecida, de sostener la actividad económica en períodos de sequía y de darle al sur del país una base material sólida para crecer.
Existe una verdad: si este proyecto vuelve a quedar atrapado entre informes, consultorías, ceremonias y comunicados triunfalistas, Honduras confirmará una vez más que sabe diagnosticar su atraso y sus problemas, pero no resolverlos. El país no necesita otra presentación técnica; necesita ejecución. No necesita otra fotografía oficial; necesita maquinaria trabajando. No necesita más retórica; necesita decisión financiera, coordinación institucional y voluntad política firme y sostenida.
El Proyecto de Desarrollo del Río Choluteca debe agilizarse, destrabarse y ejecutarse. No mañana, no cuando convenga políticamente, sino ahora. Honduras ya ha pagado demasiado por esta tardanza y seguir perdiendo oportunidades, desarrollo y progreso, es una irresponsabilidad política, económica y social histórica.
La pregunta no es si el proyecto tiene sentido, claro que lo tiene. La pregunta es si quienes hoy tienen poder van a seguir administrando la postergación, mientras el país paga la factura del inmovilismo.
Cada temporada seca sin infraestructura es producción perdida, cada invierno sin protección suficiente es riesgo acumulado y cada año sin ejecución es desarrollo sacrificado.
En nombre del pueblo hondureño, y particularmente de la zona sur de Honduras, corresponde agradecer al pueblo y Gobierno de Japón, a través de JICA, y al BCIE por su cooperación técnica y económica. Ahora falta lo esencial: ejecutar la obra. Queda planteado.