San Francisco, California, Estados Unidos. El problema de la diabetes en América Latina está creciendo enormemente y los sistemas de salud no parecen estar preparados para lidiar con esta amenaza.
En ese sentido, se necesita urgentemente una transformación y pasar de un sistema tradicionalmente diseñado para tratar enfermedades infecciosas a un sistema enfocado en la educación, la adherencia al tratamiento y el logro de las metas terapéuticas.
“La diabetes en América Latina: Cómo este padecimiento afecta a las personas a través de la región”, fue el tema central de la rueda de prensa organizada por la casa farmacéutica Sanofi en el marco del evento de la American Diabetes Association (ADA), llevado a cabo los días 14 y 15 de junio en la ciudad de San Francisco, California, Estados Unidos. En dicho acontecimiento se contó con la presencia de distinguidos especialistas que abordaron ampliamente esta importante temática.
La diabetes es la epidemia global del siglo XXI, es una enfermedad que se caracteriza por tener elevada la glucemia o azúcar en la sangre. De este modo, toda la glucosa absorbida desde el intestino pasará a la sangre, irá a los órganos pero no podrá ser utilizada debido a la insulina insuficiente y/o a la insulinorresistencia.
Cuando la producción de insulina es prácticamente nula estamos en presencia de la diabetes mellitus tipo 1.
Se estima que aproximadamente cada 10 minutos se le diagnostica diabetes tipo 1 a una persona joven en todo el mundo.
Cuando hay una dificultad en la utilización de la insulina y a esto se agrega una menor secreción de insulina, estamos en presencia de una diabetes mellitus tipo 2. Esta dificultad en la utilización de la insulina es comúnmente denominada insulinorresistencia.
Si no se tiene un control de la diabetes, este puede ocasionar derrame cerebral, retinopatía diabética, enfermedad cardiovascular, nefropatía diabética o neuropatía diabética.
Estadísticas
Según estadísticas en Latinoamérica, Brasil lidera el primer lugar con 11.9 millones de casos, luego le sigue México con 8.7 millones, Colombia con 2.1 millones; Argentina, 1.6 millones; Chile, 1.5 millones y Venezuela con 1.2 millones.
“En el caso de Centroamérica no hay datos definitivos, se habla de un 8% de prevalencia, pero posiblemente pueda variar”, informó Juan Rosa Guzmán, expresidente de la Asociación Latinoamericana de Diabetes (Alad), quien también agregó que ante estas estadísticas en América Latina, aproximadamente al 24% de las personas con diabetes en la región latinoamericana no se les diagnostica. Esto ocurre por la falta de programas educativos para los pacientes y la comunidad para crear conciencia sobre la diabetes y sus consecuencias; esto sería un paso crucial para lograr que las personas intenten verdaderamente modificar su estilo de vida y cumplir con las metas terapéuticas.
Educación psicológica de la enfermedad
La educación sobre la diabetes es esencial, pero no se trata solo de educar al paciente, sino también al doctor, a la enfermera y a la familia del paciente, porque muchas veces cuando se habla de diabetes se dice que se trata de una epidemia, al igual que la obesidad; en el que se le diagnostica pastillas u otros medicamentos, hasta así ir elevando los fármacos.
Desde el primer momento que la persona se da cuenta que tiene diabetes, tiene que ir a un especialista, y que el médico de cabecera esté supervisando el tratamiento; así como la enfermera y la nutricionista. El objetivo es que cada experto despeje todas las dudas al paciente respecto a la enfermedad (tratamiento, riesgos, evolución de la diabetes…) Por lo tanto, si se tomara un enfoque distinto como si fuera una enfermedad aguda, se podría tener una mejor adherencia por parte del paciente y se evitaría esta inercia que se observa entre pacientes y médicos.
“Hay que cambiar la visión que tienen las personas respecto a que la diabetes es una enfermedad que mata, lo cual eso no es verdad. El paciente tiene que entender que la diabetes es una enfermedad urgente pero que hay esperanzas”, manifestó Robert Henry, profesor de medicina de la Universidad de California, en San Diego, quien agregó que los doctores o especialistas tienen que explicarle al paciente todo respecto a la enfermedad, hacerle entender que no están completamente sanos, pero que pueden controlarlo con una buena alimentación, ejercicios y medicamentos.
Miedo a la insulina
Otro tema de mucha discusión es el caso de la terapia con la insulina -que ayuda a que la glucosa pueda proveer energía a los órganos, tejidos y músculos-, hay mucho miedo y un nivel alto de abandono por parte de los pacientes; esta situación es más común con el tipo 2 que el tipo 1 porque la diabetes tipo 1 depende estrictamente de la insulina.
Cuando un paciente comienza con el tratamiento de insulina en diabetes tipo 2, hay tres cosas que no quiere hacer:
1. Aceptar el hecho que la enfermedad ha avanzado. Asunto que a ningún paciente le gustaría saber porque se siente culpable del mal estilo de vida que ha llevado.
2- Medirse la glucosa. A las personas no les gusta pincharse el dedo para controlar la glucosa, pero ahora existen técnicas modernas para ello.
3- Olvidar el estigma de la insulina. Mucha gente cree que la insulina es el paso a la muerte, esta percepción se ha dado por la forma en que los médicos abordan el tema con los pacientes.
Un ejemplo de ello es cuando se le dice a los pacientes: “Si usted no se cuida de la diabetes, usted va a terminar con insulina, ¿eso es lo que quiere?”.
Si usted se pone a analiza este comentario, pues se entenderá como un castigo directo hacia el paciente.
“Si uno como especialista le dice al paciente que tiene que inyectarse insulina para controlar la glucosa, pues inmediatamente causará un impacto significativo en él, y se puede entender, porque cuando a alguien se le agrega un problema a su vida, pues es lógico que provocará una reacción o resistencia”, dijo Robert Henry.
Ahora todo eso se tiene que sobreponer porque hoy en día la insulina es muy segura y de fácil uso gracias a los avances tecnológicos. Por eso, con una buena educación, los doctores tienen que demostrarle a los pacientes las técnicas, la tecnología y todo respecto a la insulina para así quitar en ellos ese miedo que le tienen a este tipo de terapia.
La buena educación en el abordaje de la diabetes ayudará a cambiar la expectativa de esta enfermedad. Los médicos no solo tienen que tener visión en hacer una detección y tratamiento adecuado al paciente; también tendrá que salir a las calles para ayudar a la gente a que detecte si padece de esta enfermedad, ya que hay índices que desde muy niños, sobre todo los obesos, pueden tender a padecer de diabetes.