Los anunciados proyectos de ampliación en la red de distribución de la colonia Villa Nueva se ven cada vez más lejanos para los 35 mil habitantes del sector.
Y es que los colonos que habitan en esta zona solo reciben el vital líquido cada 28 días, lo que los obliga a acarrear el agua en baldes desde otros sectores.
Algunos residentes como Juliana Sánchez caminan hasta un kilómetro para obtener el preciado líquido.
“No disponemos del dinero suficiente para estar comprando barriles que cuestan hasta 35 lempiras, por eso halo agua y hasta mis hijos llevan algunas botellas de refresco a llenar en casa de unos vecinos”, afirma.
Y para colmo de males la bomba del único tanque de agua que distribuye el suministro está averiada, por lo que cuando al fin llega el ansiado día de tener agua en su hogar apenas logra llenar algunos recipientes.
“Es injusto, apenas recibimos agua y cuando llega la presión no es suficiente para llenar nuestras pilas y tanques de reserva”, reclamó René Aguirre, un poblador del lugar.
Los vecinos exigen a las autoridades del Servicio Nacional de Acueductos y Alcantarillado (SANAA) que, de una vez por todas, ejecuten el anunciado proyecto de ampliación de la línea 22 que es la que abastece de agua la zona.