Las tardes al aire libre y los niños correteando junto a la laguna artificial son parte de los recuerdos que guarda Rosario Bonilla de su querido parque La Concordia en la capital de Honduras.
El espacio recreativo que data de 1883, era un hermoso jardín con un quiosco para el montaje de conciertos y se conocía como parque Bográn.
En 1939 se transformó en jardín Maya o parque La Concordia porque las réplicas de estelas y monumentos de esta civilización eran su principal atractivo.
Actualmente todos sus momentos de gloria pasan por un eclipse de abandono que ya suma 14 años.
Sus muros se caen y la humedad está destrozando los pocos vestigios que quedan de su antigua belleza, como la laguna y las jardineras.
Los vecinos del legendario barrio Abajo reclaman la pronta intervención de las autoridades municipales para de una vez por todas rehabilitar el espacio para el sano esparcimiento familiar y visitas de turistas que ahora solo es un refugio de malvivientes.