Aunque es una joven comunidad, con apenas 35 años de existencia, la colonia San José de la Vega es una de las zonas de la ciudad que han crecido a pasos agigantados en la última década.
Pero este progreso, que se manifiesta en la calles restauradas, áreas verdes recuperadas y un empuje para lograr la reducción de la delincuencia, no es producto de la casualidad.
Cada obra tiene el sello personal de las manos emprendedoras de sus pobladores. para el caso, en la última entrada de la colonia un grupo conformado por 800 personas autodenominado “Vecinos en Acción” es el promotor del auge en la zona desde hace unos tres años.
Estos pobladores han logrado convertir su calle en la más atractiva de toda la comunidad, sus trabajos se traducen en iluminación de espacios públicos, pavimentación de calles, cuadrillas de salud y limpieza para prevenir el dengue y otras enfermedades.
Melvin Sierra, un “vecino en acción”, asegura que la iniciativa nace en el seno de los jóvenes, que ya no querían vivir bajo la ignominia, la suciedad, la inseguridad y la violencia.
Vestigios de desarrollo
Y no solo este grupo de residentes ha luchado por romper las cadenas del abandono, en 2008 el patronato de la colonia organizó el Programa de Seguridad, que compró una motocicleta para facilitar los patrullajes a los policías asignados a la zona.
Esta movilidad les permitió reducir los incidencia de delincuencia, pero la ola de inseguridad aún no los abandona y recientemente las clases en la escuela Michael J. Hasbun se suspendieron por las extorsiones a las que estaban sometidos alumnos, padres de familia y maestros, riesgo que han sorteado con organización y unidad comunitaria.
Bondades
En la calle principal opera un pequeño cordón comercial que brinda los productos de la canasta básica a sus pobladores.
Restaurantes, mercaditos, salones de belleza y hasta una fábrica de metales conforman los establecimientos donde se sostiene su economía.
En la calle principal opera el Hogar de Niños Amor y Esperanza, que alberga a unos 200 pequeños huérfanos.
La educación descansa en una escuela pública y otra privada, un instituto privado educa a los jóvenes de la comunidad.
Las 660 familias que conforman su población profesan una comunidad ecuménica. Una iglesia católica, dos evangélicas, un templo de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días y un salón del Reino de los testigos de Jehová son los recintos donde profesan su fe.
La iglesia de Jesucristo ofrece atención médica gratuita a los ciudadanos en el instituto Baxter, un referente de la salud comunal.
Así es San José de la Vega, una comunidad que apunta al desarrollo gracias al trabajo arduo de sus habitantes.