No importó el inclemente sol, el polvo y mucho menos caminar enormes distancias.
Y es que a los olvidados caseríos de La Laguna, Cumulina, y San Román, mochilas, útiles escolares y zapatos nuevos, gratuitos no llegan todos los días.
Al menos así lo manifestaron los maestros unidocentes de las tres comunidades, quienes con mucho agrado recibieron la entrega enviada por Soli-Diario y la Fundación Buckner.
El intenso recorrido de la Maratón del Saber en las comunidades más alejadas y en condiciones de pobreza en todo el país continúa imparable.
Zonas alejadas
En esta oportunidad los centros educativos beneficiados fueron el José Trinidad Reyes, de la comunidad de San Román, con 32 alumnos, y la escuela Francisco Morazán, con 51 alumnos, en el caserío de La Laguna.
Además, a 42 alumnos del centro básico Francisco Morazán, en la aldea de Cumulina, se les entregó el beneficio enviado por decenas de empresas comprometidas con la educación y la niñez hondureña.
Es así que los personajes de la Maratón del Saber, Don Lápiz y Don Borrador, dijeron presente una vez más a los niños y niñas de las zonas más remotas del país que no tienen los recursos necesarios para garantizar la permanencia en los centros educativos.
Debido al intransitable y polvoriento camino, la entrega de las tres escuelas se realizó en el centro educativo de la comunidad de San Román.
La entrega
Inocentes, ansiosos y muy disciplinados, así llegaron uno a uno los 125 alumnos que recibieron la donación.
Al estilo del mejor pelotón de pequeños soldados, en silencio, formados en fila y tomando distancia, así fueron pasando para recibir lo que la vida por diversos motivos les ha negado.
Aunque muy silenciosos, los pequeños no pudieron ocultar la alegría que sintieron al recibir su presente.
A pequeños como Erlan Alexis Rodríguez, del primer grado de la comunidad de La Laguna, sus ojos le brillaron y con un tímido ¡gracias! salió en veloz carrera a mostrarle a su madre el enorme paquete que recibió.
Entre tanto, Edwin Espino, alejado del grupo, esperó hasta el último de sus compañeros.
Edwin develó que estaba apartado porque que le daba pena a la edad de 13 años aún estar en la escuela.
De esta forma la campaña de Soli-Diario le puso un final feliz a la triste historia de falta de útiles escolares, pies maltratados, sucios y descalzos de centenares de alumnos del municipio de Curarén.